La presencia de Jack Draper en el US Open de Nueva York ha generado un intenso debate. El tenista británico, ubicado en el quinto puesto del ranking mundial, ha mostrado una musculatura mucho más definida, lo que ha despertado la atención de aficionados y medios especializados.
Este cambio, comparado por la BBC con el de un luchador de la WWE, convirtió al jugador en uno de los protagonistas más comentados en el inicio del torneo.
Cambio motivado por lesiones y búsqueda de superación
Con apenas veintitrés años, Draper presenta unas cifras impactantes: una estatura de 1,93 metros y un peso de 84 kilos, según el perfil oficial del ATP Tour.
Esta transformación física responde tanto a las exigencias del tenis profesional como a la urgencia de dejar atrás los problemas físicos que lo han perseguido en los últimos meses.
El detonante de este cambio fue una serie de lesiones que relegaron al británico y le impidieron jugar en los torneos previos al US Open, incluidos los Abiertos de Cincinnati y Canadá.
A esto se sumó una temprana eliminación en Wimbledon, que reforzó la necesidad de fortalecer su cuerpo para estar a la altura de la exigencia y el ritmo del circuito.
Un entrenamiento enfocado en la fortaleza y la disciplina
Draper reconoció en entrevistas recientes que la mejora física ha exigido una dedicación excepcional. “He trabajado muchísimo para mejorar mi físico en la cancha”, afirmó Draper, quien atribuye su evolución a una combinación de factores genéticos y a los cambios en su enfoque hacia la preparación física.
Antes del proceso, el tenista admitió que solía evitar el gimnasio. Sin embargo, un cambio sustancial en su mentalidad lo llevó a incorporar la disciplina y la constancia como ejes centrales de su entrenamiento.
El impacto de su nueva actitud queda reflejado en el énfasis que ha puesto en la fortaleza mental, pues considera que la perseverancia ha sido tan importante como la genética para lograr el físico actual.
El resultado no solo le ha dado una complexión más sólida, sino que también ha incrementado su confianza para competir al máximo nivel.
Rutinas exigentes y el desafío del tenis moderno
El enfoque de Draper incluye un programa diario de entrenamiento que inicia con fuerza y acondicionamiento. De acuerdo con distintos medios locales, el británico combina sesiones con pesas y ejercicios de resistencia al aire libre, en las que predominan las carreras y los ejercicios que ponen a prueba su capacidad aeróbica.
Este plan ha sido diseñado para optimizar la potencia, la agilidad y la flexibilidad, elementos considerados indispensables en el tenis actual.
Men’s Fitness destaca que la preparación física de Draper responde a las demandas de un deporte cada vez más físico, en el que la diferencia se encuentra en la velocidad de reacción y la habilidad para mantener la intensidad durante largas jornadas.
Los ejercicios dirigidos específicamente a mejorar la velocidad de salida y la movilidad le han aportado ventajas frente a rivales menos preparados en ese aspecto.
Debut renovado y apoyo incondicional de sus seguidores
El regreso de Draper al plano competitivo se formalizó el 25 de agosto, cuando enfrentó a Federico Gómez en la primera ronda del US Open.
Esta nueva etapa llega marcada no solo por la recuperación tras las lesiones, sino por el interés de consolidarse entre la élite mundial del tenis. Su determinación es palpable tanto en sus declaraciones como en su actitud dentro de la cancha.
En redes sociales, la transformación de Draper se refleja en las reacciones entusiastas de sus seguidores, especialmente en Instagram.
Allí, los mensajes de apoyo y los emojis con corazones y fuego se multiplican en cada publicación, dejando en evidencia el reconocimiento a su esfuerzo y su evolución. La imagen rejuvenecida del tenista se ha convertido en un símbolo de superación, atrayendo a un nuevo público que valora tanto la entrega como el resultado obtenido.
Meta: afrontar los retos con mayor energía y solidez
La nueva percepción de Draper sobre su propio cuerpo es positiva. El tenista señala que la renovación física ha elevado su energía y resistencia durante los partidos, lo que le permite afrontar cada desafío del circuito con una base más sólida que en el pasado.
En su entorno profesional, entrenadores y compañeros coinciden en que esa transformación será clave para su permanencia entre los mejores.
Estos ajustes, además de marcar un avance notorio en su rendimiento, tienen el potencial de inspirar a otros atletas en circunstancias similares.
Draper encara la temporada con el objetivo de consolidar su posición en el ranking y demostrar que la dedicación fuera de la cancha es tan determinante como la habilidad con la raqueta.
La evolución de su físico y su mentalidad abren un nuevo capítulo en su trayectoria, caracterizado por la determinación y la búsqueda constante de mejora.