A 209 años del histórico cruce de los Andes, los ejércitos de Argentina y Chile alcanzaron la cumbre del Aconcagua

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El aire se vuelve más delgado con cada metro ganado, hasta que la cumbre del Aconcagua apareció. Este mediodía, las banderas Argentina y de Chile volvieron a estar representadas en el punto más alto de América. Una vez más, los militares de ambos países repitieron la travesía histórica que los llevó a la cima del “techo” natural de 6.962 metros sobre el nivel del mar.

La escena ocurrió exactamente cuando se cumplen 209 años del inicio del Cruce de los Andes, aquella gesta encabezada por José de San Martín que marcó el hecho militar bisagra de las guerras de la Independencia.

El hito es el resultado de una misión conjunta, la Expedición Andinística Argentino–Chilena, que este año sumó un valor simbólico particular. El grupo, denominado Agrupamiento “Ejército de los Andes”, está integrado por 33 militares de ambos países. Su llegada a la cumbre, a las 13 horas del 17 de enero, no solo representa un desafío físico superado, sino también un homenaje a la memoria compartida.

Militares argentinos y chilenos posan juntos ante el cerro Aconcagua, antes de alcanzar los 6.962 metros de altura en el aniversario del Cruce de los Andes

Esta empresa no surgió de la nada. Hace veinticinco años que no se realizaba una expedición combinada al Aconcagua. El proyecto comenzó a gestarse cuando montañistas de ambos lados de la cordillera, acostumbrados a colaborar, advirtieron la coincidencia: se cumplía un cuarto de siglo de la última expedición binacional. Pronto comenzaron las reuniones, el intercambio de ideas y la planificación detallada.

El 5 de enero, autoridades militares de los agrupamientos de montaña más cercanos se reunieron en el Cristo Redentor, el monumento emblemático que se alza en la cordillera de los Andes. Allí, en una ceremonia, se entregaron los distintivos de la expedición y la bandera que los acompañaría hasta la cumbre. Así arrancó formalmente la travesía.

La patrulla de rescate de la VIII Brigada de Montaña acompaña de cerca a la cordada militar argentino–chilena que progresa en altura

El itinerario fue exigente desde el primer día. El 6 de enero, la expedición inició la fase de aclimatación en Puente del Inca. Dos días después, el grupo ascendió al campamento Confluencia (3.400 metros sobre el nivel del mar). El 9 de enero subieron hasta Plaza de Mulas (4.300 metros), donde permanecieron para aclimatarse. Entre el 14 y 15 de enero, la ruta llevó a la patrulla hasta el campamento Nido de Cóndores (5.300 metros) y después hasta Berlín/Cólera (5.900 metros), siempre buscando la adaptación necesaria para enfrentar la altura.

El emblema de la expedición binacional, en el uniforme de un militar argentino

El ataque final a la cima se planeó para los días 16 y 17 de enero. Desde el campamento de altura Cólera, las patrullas enfrentaron sectores como La Canaleta y el Filo del Guanaco, tramos exigentes en precisión y resistencia. Al alcanzar la cumbre, registraron el testimonio del logro en el punto más alto de América, con la bandera y los distintivos de la expedición.

Militares de Chile posan con las banderas de la expedición

Desde el punto de vista técnico y sanitario, la ascensión sirvió para validar los procedimientos planificados. Se aplicaron protocolos de gestión del riesgo, sanidad en altura, progresión segura y toma de decisiones en condiciones extremas. El personal militar de ambos países demostró aptitud psicofísica y técnica, condición indispensable para soportar la hipoxia, el frío extremo y la exigencia continuada.

La expedición andinística argentino-chilena fortalece los lazos de camaradería entre ambos ejércitos

En todo momento, se cumplió con los estándares de seguridad determinados por la conducción de la expedición, se informó oficialmente.

Una vez cumplido el objetivo principal, las patrullas iniciaron el descenso organizado hacia los campamentos más bajos, tal como estaba previsto. El regreso a Puente del Inca se realizará en los días siguientes, donde tendrá lugar el cierre formal de la expedición. El programa de actividades concluirá el 22 de enero con la formación de finalización en la Compañía de Cazadores de Montaña 8, en Mendoza.

En horas del mediodía, la cordada de militares alcanzó la cumbre del Aconcagua

Con la cordillera como único y silencioso testigo, según señalaron desde el Ejército Argentino, la expedición vuelve a poner en valor los lazos de camaradería y cooperación profesional entre los ejércitos de Argentina y Chile, renovando un compromiso que se remonta a más de dos siglos atrás.

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