El peronismo hace esfuerzos para dejar las internas de lado y ordenarse para resistir la reforma laboral

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La CGT mantuvo una serie de reuniones para unificar una postura entre la mayor parte de las terminales peronistas

La reforma laboral que impulsa el gobierno nacional y que se comenzará a tratar el próximo miércoles en el Senado, obligó al peronismo a intentar ordenarse para mostrase como un bloque sólido cuando llegue el momento de que el proyecto se trate en el recinto. Primero será en el Senado y luego en Diputados. La batalla discursiva comenzará bajo la atenta mirada de los gobernadores, siempre influyentes entre los senadores.

En la Cámara alta, el presidente del bloque justicialista, José Mayans, trata de contener a su tropa de legisladores federales para compactar una resistencia que será complicada. El gobierno nacional trabaja detalladamente en un acuerdo con el PRO, la UCR y aliados provinciales para poder avanzar con el proyecto original. Consolida el apoyo de varios gobernadores a través de la interlocución del ministro del Interior, Diego Santilli, que lleva varios días girando por el país en búsqueda de manos levantadas.

Para el próximo miércoles una de las claves será la posición que adopten los cinco legisladores que integran Convicción Federal y que ayer dejaron saber que podrían romper el interbloque que conforman con el bloque Justicialista y el bloque de Santiago del Estero. Son senadores que fueron apuntados por el cristinismo en reiteradas oportunidades y que siempre están al borde de pegar el portazo y separarse, definitivamente, del sector mayoritario del peronismo en el Senado.

Los cinco legisladores se reunieron ayer y volverán a hacerlo entre lunes y martes de la semana que viene. Tienen que definir cuál será la postura que adopten frente a la reforma laboral. De los cinco, tres responden al tridente de gobernadores que integran Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta), todos aliados estratégicos de la Casa Rosada. Los senadores son Sandra Mendoza, Carolina Moisés y Guillermo Andrada. Podría haber votación dividida en el bloque. La postura aún no está definida.

Los integrantes de Convicción Federal, el bloque de peronistas federales que jugarán un rol clave en la votación de la reforma laboral

Un de los senadores que juega al equilibrio en ese bloque es Fernando Rejal, que responde políticamente al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, uno de los mandatarios más duros con Milei. El “Gitano” empujó con fuerza el armado de la reunión que protagonizaron los seis mandatarios de Unión por la Patria el últimos miércoles con el triunvirato de la CGT. De eso encuentro salió la idea de abroquelar fuerzas para frenar el proyecto del oficialismo.

“Vamos a defender los intereses de nuestra gente. El proyecto de modernización laboral es un retroceso respecto al derecho de los trabajadores y una quita de recursos para las provincias, que perdemos porque no tenemos recursos para discutir un incremento salarial”, sostuvo el riojano en un mensaje que difundió a través de sus redes sociales.

Esta viernes la central obrera se reunirá en la sede histórica de Azopardo para tratar de encontrar una postura común entre todas las vertientes internas y definir un plan de acción que, a priori, podría consistir en un paquete de medidas de fuerzas. Hay campamentos sindicales que reclaman la convocatoria a un paro general, mientras hay otros que creen que lo importante es estar en la calle.

El sector dialoguista, que lideran Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (UOCRA), pretende organizar una manifestación callejera, pero no cree conveniente la realización de un paro general. El triunvirato que conduce la CGT, más los históricos “gordos” e independientes, trabajan en contener a varios sectores internos que están enfurecidos con las políticas libertarias pero que, en términos estratégicos, no están en la vereda más dura del entramado gremial.

La UOM y las CTA se movilizaron en Córdoba contra la reforma laboral (Imagen Ilustrativa Infobae)

El nuevo frente sindical que nucleó a las dos CTA, ATE y la UOM, que está entre los gremios más combativos en la etapa Milei, ya planteó la necesidad de que haya una huelga general y, además, una convocatoria masiva en las calles para el miércoles próximo, cuando se trate el proyecto en el Senado. Juegan fuerte y buscan apoyo.

Ayer, la UOM, que comanda Abel Furlán, realizó una importante manifestación en Córdoba. “Quieren hablar de reformas, pero el salario mínimo hoy no alcanza para vivir dignamente. Nos quieren empujar a tener dos o tres trabajos. No existen trabajo digno con salarios de pobreza”, expresó durante la movilización.

Furlán forma parte del ala dura de la CGT, un sector que no está dispuesto a entablar ningún tipo de diálogo con Javier Milei y su gabinete, y que está en la trinchera peronista alineado al sector que comanda Cristina Kirchner. La reunión que se realizará hoy servirá para limar asperezas y tratar de consensuar una postura en la antesala del debate.

Las diferencias internas que hay en el Senado y en el sindicalismo, también subsisten en la Cámara de Diputados donde, tal como contó Infobae días atrás, hubo algunas rispideces por la decisión de la ex ministra de Trabajo Kely Olmos de presentar un proyecto por su cuenta, sin estar consensuado con otras terminales del peronismo en el bloque que conduce Germán Martínez.

Algunos de los senadores del interbloque que aglutina a distintos sectores del peronismo y aliados provinciales, como es el caso de los santiagueños (Jaime Olivos)

Lo cierto es que luego de ese cortocircuito, que se dio en forma privada y pública, hubo una reunión entre los legisladores de la Cámara baja para ordenar las voluntades y los argumentos, con el fin de reducir la cantidad de grietas que existen dentro del universo peronista. El peronismo tiene más tiempo para ordenar las votaciones en Diputados, ya que aún no hay fecha para que se trate.

La sensibilidad del tema impide generar posturas unificadas rápidas. Por eso los días que restan hasta el miércoles que viene son trascendentes para la unificación de posturas en todas las terminales de identidad justicialista. El peronismo intenta tener un plan de acción único, coordinado y fuerte. Es una logística demasiado compleja para un esquema opositor desordenado y enfrentados por los vaivenes del poder. El desafío es grande.

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