En medio del debate por la reforma laboral en el Senado, la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, se enfrentó a varios de los integrantes de la oposición, que criticaron tanto el contenido como la modalidad en la que se trató el proyecto. En ese entredicho, la ex ministra exigió: “Cállate la boca, presidenta ponga orden”.
La votación estuvo precedida por el discurso de la senadora porteña, quien aprovechó el uso de la palabra para responderle al titular del bloque Justicialista, José Mayans, por haber criticado al gobierno de Javier Milei y al proyecto de modernización laboral.
“Quiero simplemente informar, no a él, sino al cuerpo, para que no se sienta agraviado personalmente, que la única persona que está presa en la Argentina es la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner”, apuntó la legisladora al referirse a la ex mandatario como una figura que “hace quedar a la Argentina muy mal en el mundo porque está presa por corrupción”.
Durante su descargo, la senadora libertaria fue interrumpida por la justicialista Juliana Di Tullio, que comenzó a protestar por las menciones hacia la ex mandataria. Frente a esto, replicó con dureza: “Callate la boca porque no podés hablar. Estoy hablando yo”, y demandó a la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, que “ponga orden”.
No obstante, la tensión continuó en auumento. Bullrich criticó la comparación que Mayans hizo de la reforma laboral con una frase utilizada en los campos de concentración nazis. En su intervención, el senador formoseño afirmó: “Es como eso que decía en un campo de concentración: ‘El trabajo libera’. Pero era un campo de concentración y de exterminio, y estaba basado en la mentira”.
“Quería decirle al senador Mayans que me parecía algo absolutamente fuera de lugar comparar una frase que estaba en la entrada del campo de exterminación de Auschwitz para hablar en la casa de la democracia”, expresó la presidenta del bloque libertario.
En línea con esto, la senadora afirmó que “esta casa de la democracia no merece que usted nombre a ese cartel nefasto donde seis millones de vidas fueron incineradas y quemadas, por lo cual quería plantearle que utilice otros ejemplos y no ese”.
El conflicto comenzó cuando el presidente del bloque Justicialista había asegurado que era un “atropello” tratar el proyecto en modalidad “exprés” y que el oficialismo habría sido irresponsable por haber modificado a última hora el dictamen que había sido aprobado en comisión. Por esto, la senadora pidió una cuestión de privilegio para poder responderle.
En ese momento, no le habían concedido la palabra ante la rotunda negativa del formoseño, quien argumentó que debía respetar su turno. En caso contrario, había prometido que iba a interrumpir su discurso cuando le tocara el momento de exponer ante la Cámara Alta.
“Esto no se puede tratar así, a las apuradas. Es una falta de respeto para el pueblo argentino”, insistió Mayans al asegurar que el Gobierno no había logrado llegar a un consenso con los sectores opositores. A raíz de esto, acusó al oficialismo de haber elegido esa vía, porque “tenían que darle una victoria política a su Gobierno”.
A su turno, Bullrich respondió: “Nuestro presidente ha enviado una ley que está a la altura del país que estamos construyendo”, para luego indicar que uno de los objetivos de la norma consistía en simplificar las leyes laborales vigentes. En consecuencia, destacó que daría lugar a un proceso más transparente para todas las partes involucradas.
“Las leyes laborales no crean empleo, nosotros no estamos prometiendo milagros. Estamos trayendo soluciones concretas”, ratificó la jefa de LLA en el Senado al remarcar que la necesidad del país actual era “generar trabajo”.
De la misma forma, la senadora criticó al antiguo sistema al señalar que fracasó en su cometido. “Nos dejó varados, un país anclado en el pasado, que no puede avanzar”, acusó al indicar que el proceso de reforma era consecuencia de los pedidos de los argentinos que estaban en busca de la libertad de poder decidir sobre su empleabilidad.
“No queremos a la Argentina donde el trabajo es rehén de un sistema de corrupción, de entramados y privilegios”, reflexionó supuestas maniobras aplicadas por los gobiernos opositores. Asimismo, los acusó de haber fingido un crecimiento en la tasa laboral, por medio del ofrecimiento de puestos en el Estado. Y concluyó que ese método solo aplastó “la capacidad productiva de este país”.



