Un plato típico registró un aumento del 25% en la Ciudad de Buenos Aires durante el mes de marzo

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La milanesa de ternera con guarnición lidera los aumentos en restaurantes porteños con una suba del 326,8% desde noviembre de 2023. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un plato típico porteño, la milanesa de ternera con guarnición, experimentó un incremento en su valor en la Ciudad de Buenos Aires durante el mes de marzo. A partir del informe oficial difundido por Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA), el Partido Integrar elaboró un análisis propio en el que destacó algunas particularidades en el comportamiento de los precios del último mes y se detuvo en el impacto inflacionario en la gastronomía cotidiana.

La inflación mensual de marzo en la ciudad se ubicó en 3%, cifra informada por IDECBA, superior al 2,6% registrado en febrero, en buena medida por el impacto de los precios regulados, que subieron alrededor del 6% en el mismo período.

Según el un informe de Integrar, liderado por Daniel Amoroso, los restaurantes trasladaron al menú un ajuste que superó con la suba del índice general de precios, dejando a la milanesa con un aumento de 326,8% desde noviembre de 2023, es decir, un 27,4% por encima de la inflación acumulada en el período.

El informe de Integrar destaca que la milanesa de ternera no solo encabeza el ranking de subas en restaurantes, sino que se constituye como un indicador. El estudio señala que los platos más representativos de la gastronomía porteña se ubicaron por encima de ese registro. El plato de ravioles con salsa filetto, por ejemplo, aumentó un 319,8%, el cuarto de pollo grillé con guarnición subió 314,2% y el bife de chorizo con guarnición, 302,6% si se toma 2023 como punto de partida.

El incremento de la milanesa superó en un 27,4% la inflación acumulada en la Ciudad de Buenos Aires durante el mismo período. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fenómeno se explica principalmente por el efecto combinado de la inflación y el ajuste en los costos de servicios y materias primas. El informe de Integrar detalla que el aumento de los servicios básicos, como la electricidad y el gas, incidió de forma directa en la estructura de gastos de los establecimientos gastronómicos. En marzo, la electricidad creció 7,8% y el gas 0,2%, generando un incremento mensual promedio del 4,7% en el rubro.

El aumento en los alimentos y bebidas no alcohólicas también presionó sobre los valores en restaurantes. En el tercer mes del año, el rubro registró un alza del 2,6%, con la carne posicionándose como el componente de mayor variación, al subir 6,3% respecto al mes anterior. Otros productos, como pescados y mariscos, se incrementaron un 4,5%, mientras que aceites, mantecas y otras grasas subieron 3%, y las bebidas no alcohólicas tuvieron un ajuste del 2,2%.

El Partido Integrar atribuye la persistencia de esta tendencia inflacionaria a la dinámica sostenida de los servicios y la desregulación de algunos sectores, lo que repercute en los precios al consumidor.

En marzo, otros gastos esenciales también registraron variaciones notables. El alquiler promedio en la Ciudad aumentó 3,2%, el suministro de agua subió 4%, los medicamentos y productos medicinales treparon 2,2% y los seguros médicos 2,9%. El informe advierte que estos incrementos, junto al encarecimiento de los alimentos, afectan tanto a la clase media como a los sectores más vulnerables.

La evolución de los precios en restaurantes se presenta como un termómetro del impacto de la inflación en la vida cotidiana de Buenos Aires. La milanesa de ternera con guarnición, símbolo de la mesa porteña, se transformó en el ejemplo más visible del encarecimiento de los consumos tradicionales. El Partido Integrar remarca que, en este contexto, el deterioro del ingreso real de los vecinos se agrava, dificultando el acceso a productos y servicios básicos.

El informe concluye que la inflación núcleo, si bien se ubicó por debajo del nivel general en marzo, no logra contrarrestar el efecto de los servicios y alimentos sobre el índice global. El documento sostiene que la persistencia de esta dinámica, especialmente en servicios, constituye uno de los principales obstáculos para lograr una desaceleración más pronunciada del IPC en la Ciudad y para contener la pérdida de poder adquisitivo de los porteños.

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