El gol de Paredes desde la tribuna, el intruso en el campo y la intimidad de los festejos: lo que no se vio del triunfo de Boca ante River

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El Monumental pasó de la ebullición del inicio a la desazón del final tras el 1-0 de Boca ante River por el gol de Leandro Paredes. Fue un clima verdaderamente hostil el que vivió el Xeneize desde el arranque, o previo al mismo, ya desde la entrada en calor. El más abucheado de todos, sin dudas, fue Adam Bareiro. Al paraguayo, de efímero y olvidable paso por River, no le perdonaron que eligiera la vereda de enfrente y se lo hicieron saber en cada intervención. Incluso llegó a ser más insultado y silbado que el mismísimo Paredes, bandera del equipo de Claudio Úbeda. En el podio se ubicó Miguel Merentiel, otro que a menudo le da dolores de cabeza al elenco de Núñez.

Con más empuje que fútbol, los dirigidos por Eduardo Coudet fueron arriando a Boca contra su arco en los primeros minutos. Y eso envalentonó a los fanáticos riverplatenses que tiraron kilos y kilos de papeles durante un recibimiento que se extendió por varios minutos. Pero así como el Millonario buscó imponer condiciones en la primera media hora, se fue apagando. Y ahí el Xeneize empezó a hacerse sentir. En los pies de su capitán, generó lo mejor del primer tiempo. Primero erró Merentiel mano a mano, después la jugada que derivó en la revisión del VAR fue determinante y significó el gol-gana que a esa altura parecía impuesto en el Superclásico.

El 5 de Boca, que ya se había empezado a hacer dueño del match sin tanto brillo, se mentalizó varios minutos sabiendo que Darío Herrera iba a corregir su determinación y tendría que verse cara a cara con Santiago Beltrán, de gran actualidad. Si pateó y acertó en una tanda de penales por la Copa del Mundo, esto resultó casi un trámite para él. Gol, corrida, índice a una oreja y Topo Gigio. Los compañeros lo acompañaron casi en su totalidad. Uno de los más sacados fue Merentiel, haciendo ademanes contra el público local.

La foto de Paredes que será histórica: Topo Gigio frente a los hinchas de River (JUAN MABROMATA / AFP)

El tanto de Boca simbolizó un baldazo de agua fría para los fanáticos millonarios, que así y todo trataron de levantar a su equipo en el complemento. No obstante, los de Úbeda comenzaron mejor e insinuaron que podían aumentar la ventaja. Eso llevó al nerviosismo y murmullos desde las tribunas, ya que casi todas las decisiones de los jugadores riverplatenses en ese tramo fueron erróneas. Coudet movió el banco e intentó cambiar la suerte. Antes del minuto 10, sonó el “movete, River, movete; movete, dejá de joder, que esta hinchada está loca, hoy no podemos perder”.

Casi de arremetida el dueño de casa se encuentra con el empate, con un cabezazo de Salas y un buscapié de Rivero, en una inusual posición de ataque dentro del área. El aliento se fue transformando en bronca. Y en algunas contras de Boca, también se cortó el aire con cuchillo: sobre todo en el remate de Santiago Ascacibar bien desactivado por Beltrán y en el primer tiro del Changuito Zeballos. Antes, el delicioso caño de Merentiel a Aníbal Moreno en la mitad de la cancha, se oyó un “uhhh” generalizado, de esos que se ponderan, pero duelen por ser del rival.

La última explosión de la tarde fue por el pedido de infracción de Lautaro Blanco contra Lucas Martínez Quarta dentro del área de Boca. Todos los jugadores de River corrieron hacia la posición del juez Herrera para reclamarle penal. Los hinchas en las tribunas se desquitaron con un griterío ensordecedor. Desde el VAR no llamaron y, tras cartón, llegó el pitazo final. El delirio de los futbolistas xeneizes contrastó con los abucheos millonarios contra el referí.

Uno de los primeros en saltar al campo de juego para fundirse en abrazos con sus compañeros fue Edinson Cavani, ausente por lesión y con futuro incierto. Vestido de civil, con una gorra para pasar desapercibido, el uruguayo saludó uno por uno a los hombres que firmaron la gesta en rodeo ajeno. Junto a auxiliares y otros jugadores que tampoco firmaron planilla, el Matador se hizo notar. Mientras continúa con trabajos particulares culminar su tratamiento por lumbalgia, surgen interrogantes de cuándo podrá estar disponible para el cuerpo técnico (estuvo afuera en 15 de los 17 duelos oficiales del equipo este año).

Otra perlita no pasó desapercibida en pleno festejo en el campo de juego: Ander Herrera, que toda su vida confesó que tenía una importante identificación con Boca, celebró de manera desaforada, pero no olvidó devolverle la cinta de capitán a Leandro Paredes, a quien había reemplazado por lesión. El vasco estuvo hasta en ese detalle para respetar los rangos del vestuario y a quien es hoy el máximo ídolo de los hinchas. No por nada, Paredes ya le había advertido al oído al español en el entretiempo que tenía una molestia en su isquiotibial derecho.

Todavía en cancha, hubo selfie de Paredes con sus compañeros antes de dialogar con la prensa y también foto grupal. Ander Herrera fue quien lideró la fila de futbolistas camino al vestidor y pareció estar arriba de un paravalanchas: “Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta, se fue a la B”. Detrás lo siguió Merentiel con un grito de guerra, Weigandt revoleando su camiseta, Paredes y Zeballos con un alarido que se hizo sentir y también otro hit: “Es para vos, es para vos, Gallina p…, la p… que te parió”, recitado por Milton Giménez y Leandro Brey, entre otros.

Ya en el vestuario, entre las viandas para reponer energías y el agua que volaba por doquier, Merentiel agarró un parlante y desafió a festejar con baile a los “turros” Lautaro Di Lollo y Ayrton Costa. El 2, figura del Superclásico según la declaración de Paredes, primero se mostró vergonzoso. Pero cuando Costa rompió el hielo, tiró algún paso para que sus compañeros lo vitorearan. La fiesta de Boca siguió, pero a partir de las próximas horas pensará en los compromisos que restan: última fecha del Apertura ante Defensa y Justicia, los duelos coperos ante Cruzeiro y los playoffs del campeonato.

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