¿Quién es el dueño de los 442 kilos de cocaína de la avioneta de Santa Fe?: el misterio del piloto ligado a Sebastián Marset

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Los fiscales de la PROCUNAR llevaron adelante este viernes la audiencia imputativa ante la Justicia federal de Santa Fe por el caso de la avioneta narco hallada con 442 en el campo Don Julio, ubicado en la zona de Vera, al norte de la provincia.

Diego Iglesias y su colega Matías Scilabra pidieron varias cosas ante el juez Eduardo Da Cruz. Primero, que los ocho detenidos del caso queden presos, un pedido rápidamente concedido. Segundo, que la droga -trasladada el jueves a Buenos Aires por la Superintendencia de Investagaciones contra el Narcotráfico de la PFA- sea destruida. Tercero, que se autoricen las pericias a los celulares incautados a la redada realizada por la misma área esta semana.

El grupo de detenidos en este caso es una mezcla inusual. Están, por ejemplo, Henry Vargas e Isaac Daniel Sandoval Hernandez, ambos ciudadanos bolivianos, piloto y copiloto de la aeronave Cessna 210D, que voló desde Bolivia con una patente falsa argentina pintada en su fuselaje.

Los acompañaba Mario Senn, un hombre de la zona, de campo, ganadero jubilado, según su registro en ARCA. Senn, el primero en conectarse a la audiencia digital, tiene 79 años y fue parte del comité de recepción de la droga según la acusación en su contra, tal como Francis Santiago Rodríguez. Él, de 40 años, oriundo de Posadas, Misiones, ya estuvo preso por una causa narco en un penal federal.

Ambos fueron sorprendidos por la Unidad Sierra del Grupo Especial GEOF y la División Operaciones Federales de la Federal, que vigilaba el predio del aterizaje hace días. Otros sospechosos, como Alexis Pablo Espinosa, otro nombre de la zona, estaba allí también.

La figura del presunto dueño de la droga se vuelve el misterio central de la causa. Espinosa, de cara a las pruebas en la causa, se vuelve un imputado clave.

La falsa patente de la avioneta y los 442 kilos de cocaína

Dos datos iniciales rodearon el operativo. El primero provino de la Drug Enforcement Administration estadounidense. El informe reservado aseguraba que un número de teléfono con código de Videla, Santa Fe, había dialogado con el el piloto boliviano José Pedro Rojas Velasco, alias “Pepa”, ligado a la organización del narco internacional Sebastián Marset, según documentos oficiales.

No era la primera vez que “Pepa” era mencionado en una trama narco argentina. La PROCUNAR sospecha que era el vínculo entre el submundo de Bolivia y la banda del narco rosarino Brian Bilbao, detenido en noviembre del año pasado por Gendarmería con 950 kilos de droga, tras pasar más de dos años prófugo. El segundo dato, precisamente, vino de un soplón, un testigo de identidad reservada, que vinculó a “Pepa” con la banda de Bilbao.

Preguntarle a Rojas Velasco, por otra parte, es imposible: lo mataron de seis tiros mientras esperaba correr el Rally Sprint Nueva Santa Cruz en su país, a fines del mes pasado.

Espinosa, precisamente, se habría comunicado con el número entregado por la DEA desde un celular a nombre de su madre.

Del otro lado de la línea

Espinosa, empleado de una importante empresa agrícola de la zona, “registraba desplazamientos de manera regular hacia la zona portuaria de Zárate, provincia de Buenos Aires, circunstancia que resulta compatible con el cumplimiento de tareas logísticas, que bien podrían estar vinculadas a la organización narcocriminal que se investiga”, aseguraron los fiscales en la audiencia.

El dueño del número de celular que entregó la DEA fue identificado por la PROCUNAR. Sin embargo, a pesar de que fue allanado, no fue vinculado a la bajada de droga en Vera; los otros números que entregó la agencia estadounidense podrían haber estado involucrado en otros traslados de droga, aseguran fuentes del caso a Infobae.

Mientras tanto, la causa avanza hacia el dueño del mayor lote narco de la historia reciente, o la mesa de traficantes que lo controlaba.

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