El argentino Lautaro Martínez, goleador y capitán del Inter de Milán, aseguró que desea permanecer “el máximo tiempo posible” en el club tras alcanzar una nueva consagración en la Serie A y la Coppa Italia. El Toro, quien lideró a su equipo hacia estos títulos en la antesala del Mundial 2026, expresó que la felicidad de su familia y su arraigo en la ciudad refuerzan su voluntad de continuar en el Neroazzurro, al punto de considerar el retiro como jugador en esa institución. Además, dejó una fuerte revelación para después de su retiro de forma profesional.
La confesión más inesperada del delantero de 28 años llegó al describir su futuro tras colgar los botines y aseguró que, lejos de lo que suele ocurrir con otras figuras del fútbol, no tiene intención de continuar en el ambiente. “No me quedaré en el fútbol, es un ambiente que no me gusta. No volverán a saber de mí: desapareceré”, afirmó el punta de la selección argentina en una entrevista con la Gazzetta dello Sport. Y señaló que dentro de 10 o 20 años quiere que lo recuerden “como una persona que siempre lo dio todo”.
En esa conversación con el medio italiano, el bahiense, capitán del Inter, detalló que su familia ha echado raíces en Milán -con un restaurante propio y sus hijos escolarizados en la ciudad-, lo que refuerza su deseo de estabilidad. “Todavía no tengo las llaves de Appiano (centro de entrenamiento del Inter de Milán), pero casi… Mi familia y yo somos felices, incluso tenemos un restaurante, los niños van al colegio y tienen sus amigos. Me cuesta imaginarme en otro sitio hoy en día. En el fútbol nunca se sabe, pero si no me echan, me quedo aquí”, dijo el ex jugador de Racing.

El argentino reconoció que, pese a su presente sólido, llegó a dudar sobre su continuidad en el equipo neroazzurro en un momento reciente. Martínez relató que, aunque tras la final perdida de la Champions League el interrogante no existía, la eliminación en el Mundial de Clubes sí abrió un periodo de incertidumbre. “Pensé en muchas cosas, sufrí mucho. No digo que pidiera irme, pero tenía la sensación de que si llegaba una buena oferta, tal vez… Estaba destrozado. Eso fue lo que me inspiró a dar la entrevista después de la eliminación contra el Fluminense. Salí, me puse la camiseta y dije lo que pensaba”, confesó el punta que viene de consagrarse campeón de la Serie A y la Copa Italia.
En tanto que confesó que recibió un mensaje que lo movilizó: “De mi abuela, que no está bien: me emocionó mucho. Cuando era pequeño, ella limpiaba la escuela donde estudiaba y yo la ayudaba a terminar rápido. Se llama Olga y está aquí, en mi brazo (muestra el tatuaje). Siento que ahora estemos separados. Está dedicado a ella”.
De su infancia recordó que “mi padre era futbolista. Cuando se convirtió en profesional y llegó a segunda división, dejó su trabajo como mecánico de aviones en la base naval de Bahía Blanca. Como su equipo de fútbol descendió, no tenía suficiente dinero para mantener a la familia, se reinventó como enfermero de ancianos, mientras que mi madre empezó a ganar unos centavos como empleada doméstica. Pero éramos tres hermanos y nunca nos alcanzaba el dinero en casa”.
Si bien aclaró que nunca faltó comida en su casa, reconoció que “mis hermanos y yo solíamos jugar a ver quién comía más. Pero recuerdo tener hambre mientras esperábamos la cena. Y luego no podíamos pagar el alquiler. Así que durante casi tres años vivimos en casa de un amigo: solo pagábamos 100 pesos de vez en cuando por la luz”.
Ya en la pensión de Racing destacó que “no fue fácil mudarme a 600 kilómetros de casa. Sentía mucha melancolía. Es duro cuando eres niño y no tienes a nadie cercano. Además, mi hermano mayor, Alan, tenía problemas de salud y yo no estaba tranquilo. Por suerte, mi padre me dio fuerzas: quería que yo cumpliera mi sueño y el suyo también, que era triunfar en el fútbol. Incluso habría estado dispuesto a acompañarme a Buenos Aires, pero le dije que podía hacerlo solo. De hecho, me resistí”.
También subrayó la importancia de la terapia en su vida personal y profesional: “Tuve muchos problemas personales, sobre todo fuera del campo, antes de que naciera mi hija. Y la terapia me ayudó, por ejemplo, a sobrellevar los momentos en los que no marcaba goles. A veces dudaba de mí mismo, de si aún era capaz de jugar al fútbol, de si merecía ser el número 10 del Inter. Imagínate hasta dónde puede llegar la mente humana. Fue entonces cuando me di cuenta de que necesitaba apoyo, porque estaba cayendo en un pozo sin fondo. Incluso hoy sigo recibiendo tratamiento del psicólogo del club. Me apoyó durante los 46 días de lesión, que no fueron fáciles”, reveló el tercer goleador histórico del conjunto de Milán.
Martínez marcó un total de 22 goles en la temporada sumando todas las competencias. Terminó otra vez como máximo anotador de la Serie A con 17 conquistas. De cara a su segunda Copa del Mundo en la que intentará revalidar los laureles de Qatar 2022, aseveró que “me prepararé para llegar a la cima». Además, que hoy es “el mejor Lautaro del historia» porque “me siento muy feliz y seguro cuando juego. Me muevo con gran facilidad, incluso tácticamente. Antes no era así“.



