
En la actualidad, las carreras de trail running atraen a miles de corredores en todo el país. Estas competencias combinan largas distancias, terrenos de montaña, cambios bruscos de clima y altitud. El fenómeno, que tiene fuerte presencia en la Argentina, demanda atención de atletas, organizadores y equipos médicos.
Por un lado, la popularidad de la disciplina creció de forma sostenida en los últimos años. Cada temporada, más corredores eligen desafiar sus límites en circuitos exigentes. Por otro, los riesgos asociados a estas pruebas no se limitan a lesiones físicas.
Según el análisis publicado en la revista científica Frontiers in Sports and Active Living, factores como el frío, el golpe de calor, la deshidratación y la fatiga extrema son los principales desencadenantes de incidentes graves.
De acuerdo con el mismo estudio, los accidentes que se registran están relacionados con condiciones ambientales adversas, altitud elevada y dificultades logísticas propias de la montaña.
Lesiones, peligros y quiénes deben estar atentos
En este sentido, los corredores deben estar atentos a síntomas de desequilibrios como la baja de temperatura corporal, la confusión mental y los calambres musculares. Además, la mayoría de los episodios críticos suceden en zonas de difícil acceso. La evacuación puede ser compleja, lo que requiere una logística adecuada y tiempos de respuesta rápidos por parte de los equipos médicos.

La preparación física y mental, junto con la adaptación al entorno y las dificultades logísticas propias de la montaña, son determinantes para minimizar riesgos. El estudio destaca que la educación de los corredores y la experiencia previa en montaña es un requisito común en los eventos más exigentes: se busca que los participantes tengan los conocimientos básicos para orientarse, actuar ante una emergencia y cuidar su salud en condiciones desfavorables.
Cabe mencionar que, dentro del calendario argentino, existen carreras de trail running que reúnen a corredores de todo el país y del exterior. Entre las más emblemáticas se destacan la Patagonia Run en San Martín de los Andes, la K42 Adventure Marathon en Villa La Angostura, El Cruce en la Patagonia, el Ultra Trail Amanecer Comechingón en Córdoba, y la Ushuaia Trail Race en Tierra del Fuego.
Estos eventos combinan distancias largas, paisajes de montaña y organización internacional, consolidándose como referentes del trail running nacional y regional.
De acuerdo con los portales especializados, cada competencia presenta desafíos particulares de altitud, clima y terreno, lo que exige preparación y logística cuidadosa tanto para corredores como para organizadores.
Estrategias de prevención y rol de los organizadores
La organización de estas competencias incluye protocolos de seguridad específicos: monitorización del clima, disposición de puestos de control médico, exigencia de experiencia previa, sistemas de comunicación satelital y puntos de hidratación estratégicamente ubicados.
Colaboran también con equipos de rescate y promueven la capacitación en primeros auxilios tanto para los participantes como para el personal.

El equipamiento resulta crucial. Los corredores deben contar con ropa adecuada para el frío, alimentos energéticos y dispositivos de geolocalización, a fin de anticipar los cambios de clima y las dificultades del terreno.
No obstante, la gravedad de los incidentes obliga a mantener protocolos de prevención y respuesta. Los investigadores recomiendan reforzar la educación y la preparación, así como adaptar las estrategias a cada tipo de competencia y entorno natural. En las zonas de montaña patagónica o cordillerana de Argentina, el viento, la nieve y la baja temperatura pueden aumentar el riesgo de hipotermia y desorientación.
Los expertos sugieren planificar el entrenamiento con suficiente antelación, conocer el recorrido y respetar las indicaciones de la organización. Llevar un kit básico de emergencia, hidratarse correctamente y no subestimar el esfuerzo físico son pautas esenciales.
Paralelamente, los organizadores deben garantizar puntos de control, asistencia médica y sistemas de comunicación en todo el recorrido. La coordinación con equipos de rescate y la capacitación constante conforman los protocolos clave para reducir los riesgos.



