El caso del mago y masajista condenado por drogar y encerrar a hombres 15 años más jóvenes

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Coincidencia: Victor Longobucco posa en las columnas de Tribunales, foto de sus redes sociales

Víctor Hugo Longobucco, de 52 años, ex ilusionista, convertido en terapeuta holístico, experto en reiki y regresión de vidas pasadas, se sienta en una casa del conurbano bonaerense bajo prisión domiciliaria. Una acusación grave lo envió a juicio en agosto de 2025.

La fiscal Mónica Cuñarro, a cargo del expediente en su contra, pidió su elevación a juicio por supuestamente drogar con pastillas y violar a un hombre, así como darle sustancias a otro y privarlo de su libertad, hechos agravados por el uso de la violencia. Sus víctimas, considerablemente más jóvenes que él, 15 años incluso, lo denunciaron ante la Justicia, con una causa bajo la firma de la jueza Laura Bruniard. Los supuestos ataques ocurrieron en el departamento del acusado, ubicado en la calle Montevideo, en noviembre de 2024 y abril del año pasado.

Ambas víctimas fueron atraídas con falsas promesas de trabajo. En el primero de los casos, la víctima se cruzó con Longobucco en el Obelisco el 17 de noviembre de 2024 por la tarde. Le ofreció ser modelo, al oírlo hablar sobre el tema. No tardó en convencerlo. Lo llevó a su departamento a nueve cuadras de distancia, lo maquilló para un book de fotos. El invitado bebió seis vasos de jugo. Despertó en su casa más de diez horas después, sin saber cómo llegó hasta allí.

Longobucco en una sesión de masajes, foto de sus redes sociales

En abril del año siguiente, el masajista le propuso a otro joven ser modelo también, en una supuesta campaña de moda. Sin embargo, la madre de la víctima se alarmó al ver que su hijo no regresaba y contactó a Longobucco.

“Sé que está con vos”, le escribió la mujer, ofuscada. La madre le advirtió a Longobucco horas más tarde: “Hice la denuncia policial”. El chat es parte del expediente. Un análisis proctológico posterior, realizado en el hospital Muñiz, encontró “pujos y tenesmos”, signos compatibles, consideró Cuñarro, con un posible abuso sexual. Así, la Policía de la Ciudad detuvo a Longobucco en mayo de 2025.

Un año después, la historia termina de una forma inesperada. El Tribunal Oral N°15 condenó a ocho años de prisión a Longobucco el viernes pasado. Sin embargo, la imputación por abuso fue descartada. Los jueces Adrián Martín, María Elisa Gaeta y Virginia Sansone no apoyaron la acusación y sentenciaron al masajista solo por el delito de privación ilegítima de la libertad. Aún así, la pena fue excepcionalmente dura: la equivalente a una dictada por homicidio simple.

Las pruebas para sustentar la acusación de abuso de la segunda víctima fueron consideradas insuficientes. La defensa de Longobucco atacó fuertemente este punto. “Fueron simples alucinaciones de este muchacho que, en una situación extremadamente compleja, emocional y física, encontró un poco de contención, se durmió y alucinó”, aseguró su abogado en su alegato.

El proctólogo del Hospital Muñiz que asistió a la víctima declaró en el juicio. Declaró que una relación sexual puede causar una reacción como un tenesmo. Sin embargo, esta sintomatología puede tener múltiples causas. El examen proctológico general resultó ser “normal”, aseveró el especialista.

Longobucco en sus días como ilusionista

“En suma, no hay dudas de que la pretensión de Longobucco en sedar” a la segunda víctima “fue lograr desarrollar acciones de connotación sexual en contra de su voluntad y que, al menos, parcialmente, logró ese objetivo, pero no se puede afirmar que ello haya implicado una penetración de Longobucco por vía anal con su propio pene”, aseguraron los jueces en el veredicto.

Sobre esta segunda víctima, Longobucco afirmó que él mismo le dio un comprimido de clonazepam y que lo llevó a su domicilio para realizar “arreglos de revoque”.

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