La personalidad de Lewis Hamilton supera lo deportivo, más allá de ser uno de los dos pilotos más laureados de la historia de la Fórmula 1 con siete títulos mundiales junto a Michael Schumacher. Su carisma e impronta ubican al piloto inglés de 41 años como el nombre propio más fuerte de los últimos 20 años. Viene de ser segundo en Mónaco y está cada vez más consolidado en Ferrari. Pero hay un dato clave en los pasillos de la fábrica de Maranello que confirma que, pese a los rumores sobre un eventual retiro, está lejos de colgar el casco.
Luego de un año complejo en su adaptación a un nuevo equipo tras doce temporadas con Mercedes, escuadra con la que logró seis de sus siete coronas, en esta temporada el británico cada vez se siente más cómodo en la Scuderia. En el Principado plasmó su tercer podio en seis fechas luego del tercer puesto en China y otra segunda colocación en Canadá.
El de Stevenage ya es segundo en el campeonato detrás del sorprendente Kimi Antonelli, quien tomó su lugar en Mercedes y este domingo consiguió su quinto triunfo al hilo: con 19 años es el piloto más joven en liderar un Campeonato Mundial.
Atrás quedaron frases como “soy un inútil, necesitan cambiar de piloto” del año pasado cuando se frustró luego de terminar 12° en la clasificación en Hungría. Ahora pelea arriba y se agiganta el sueño de conseguir su primera victoria con La Rossa.
Este presente de Hamilton y Ferrari no es casualidad. También sirve para ratificar su confianza, luego de unas versiones que afirmaron un anuncio de su retiro en el Gran Premio de Gran Bretaña y con ello se abría la posibilidad de promoción de Ollie Bearman que es piloto de Ferrari y está cedido a Haas.
Aunque Bearman deberá seguir esperando para cumplir su sueño de poder correr en la Scuderia, ya que Infobae pudo saber que el británico nunca pensó en colgar el casco. Todo lo contrario. Desde Maranello, afirman que “Lewis está más motivado que nunca”.
Este domingo, luego de la carrera en el Principado, sostuvo que “tengo la sensación de que estoy en una fase en la que tengo que recordar a la gente quién soy”. Luego añadió que “el año pasado fueron mis aficionados quienes me lo recordaron. Ahora tengo que demostrar cada fin de semana en la pista quién soy”.
En el epílogo de la competencia monegasca se jugó una carta ganadora en la segunda largada, que fue con partida detenida luego de la segunda neutralización. No pudo contra el Mercedes de Antonelli, pero demostró que el fuego sagrado está encendido: “Apenas puedo creer que sea segundo en el Mundial”, bromeó. Luego mencionó una palabra clave en este deporte y en cualquier disciplina, la confianza: “Pero estoy enormemente agradecido por ello. Después de un periodo difícil, vuelvo a ver pasión dentro del equipo. También veo confianza en mí y en la decisión de ficharme”. “Pensé en la victoria”, reconoció. “Tras la resalida tuve una oportunidad, pero después pude ver realmente cuánta ventaja tienen en rendimiento. Están en otro nivel”, agregó.

Hamilton tiene contrato con Ferrari hasta 2027 y su compañero, Charles Leclerc, renovó su vínculo y, según informó el medio especializado The Race, va más allá de 2030. La dupla ferrarista también está consolidada y depende de que las estrategias puedan acompañar el buen rendimiento de la SF-26, que viene en ascenso. El talento de sus pilotos es irrefutable.
Luego de seis fechas en el presente ejercicio, Ferrari también vive un renacer con su segundo puesto en el Campeonato Mundial de Constructores. Si bien hoy el equipo Mercedes está un paso adelante del resto, los tifosis se ilusionan con volver a ganar y Lewis quiere darles esa gran alegría. Claro que lograr la octava corona ecuménica sería el éxtasis de su campaña.
Mientras tanto, Hamilton disfruta de las pastas en Maranello, ese pueblo de 17.000 habitantes que desde hace 80 años respira automovilismo y con un amor genuino por los autos de carrera. El inglés comenzó a disfrutar sus días en Ferrari y la presencia de su pareja Kim Kardashian da cuenta de un momento ideal tanto en lo personal como en lo deportivo.
No hay imposibles para Lewis Hamilton. De chico aprendió karate para defenderse del bullying. Hizo valer los dobles turnos de su padre Anthony, un ex empleado de ferrocarriles que sumó un segundo trabajo para poder costear sus inicios en karting y hoy suele verse en algunas carreras. Tan seguro estaba ese niño de 10 años de lo que quería que se animó a darle una carta al entonces jefe de McLaren, Ron Dennis, pidiéndole correr para su equipo algún día. Cumplió ese sueño y alcanzó la gloria. Hoy va por su último gran sueño y de todo el pueblo rojo que trasciende las fronteras de Italia: ser ganador con Ferrari.



