
“13 desde el 2013. Cuánto pesa tu ausencia”, comienza el emotivo posteo que compartió Jimena Aduriz, madre de Ángeles Rawson, al cumplirse un nuevo aniversario del femicidio de su hija. Un 11 de junio, pero de 2013, la adolesente de 16 años fue asesinada por Jorge Mangeri tras un intento de abuso. El femicida fue condenado a prisión perpetua.
El mensaje, compartido en su perfil de Facebook junto a una foto de la lápida de Ángeles, continúa: “Es un ataúd en mi espalda que con el paso del tiempo se hace parte de ella… Tantas cosas han pasado, tantos recuerdos que dejaron de crearse, y la paradoja que lo siento como si hubiera sido ayer”.
A su vez, en un pasaje del posteo, Aduriz recordó la forma de ser de su hija: “Tu pelo enmarañado, arrastrando tus pantuflas, con tu mal humor hasta que te tomabas tu té con dos tostadas y ahí empezabas a sonreír. Tus comentarios graciosos que daban en el blanco, y nos hacías reír”.
“Toda esa enorme vida de 16 añitos y tu futuro, eso te y me arrebataron. Hoy no puedo ser fuerte, mi amor… Mañana seguiré”, expresó Aduriz. Y concluyó: “Me duele demasiado, y te amo de la misma forma, Mumina de mami”.

En cada aniversario del femicidio de su hija, Jimena suele utilizar sus redes sociales para dedicarle unas palabras a Ángeles. Asimismo, en reiteradas ocasiones, utilizó su cuenta de Facebook para expresar su acompañamiento a los familiares de otras víctimas de femicidios, como por ejemplo a la familia Taddei y los Strzyzowski.

El crimen de Ángeles Rawson
El martes 11 de junio de 2013, un empleado del Complejo Ambiental Norte 3 del CEAMSE de José León Suárez interrumpió la cinta de residuos al notar lo que primero creyó que era un maniquí y luego resultaron ser los restos de una adolescente. En simultáneo, en el barrio de Palermo, familiares y amigos buscaban a Ángeles, que había salido del colegio Virgen del Valle para una clase de gimnasia y fue captada por última vez llegando a la puerta de su casa. De ella era el cadaver aparecido.

La investigación judicial determinó que la joven había sido víctima de un intento de abuso sexual. Se resistió y fue estrangulada manualmente hasta la muerte. Posteriormente, su cuerpo fue arrojado a un contenedor de basura y trasladado hasta la planta del CEAMSE.
En un principio, las sospechas apuntaron al entorno familiar, pero las pruebas y los testimonios eximieron rápidamente a su padrastro, Sergio Opatowski, quien tenía una coartada, la cual luego fue confirmada por cámaras de seguridad. Posteriormente, la investigación se concentró en el encargado del edificio, Jorge Mangeri, quien cayó en contradicciones durante su declaración y terminó confesando: “Soy el responsable de lo de la calle Ravignani 2360. Mi mujer no tiene nada que ver”.

Tras su detención, Mangeri fue condenado a prisión perpetua en 2015, pena que fue confirmada por todas las instancias judiciales, incluida la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Durante una década, estuvo detenido en el penal de Ezeiza, hasta que fue trasladado al nuevo pabellón de ofensores sexuales del penal de Rawson, en Chubut.



