Buchones, secuestradores y piratas del asfalto: los prontuarios de la banda que intentó robar el Banco Provincia con un boquete

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La banda de once sospechosos que intentó robar con un boquete el Banco Provincia de Baradero parece una cosa nostálgica, totalmente del pasado. “Una ensalada de pesados y cacos viejos”, la definió un investigador clave en la causa. La frase, un poco cruda, le hace justicia a la situación.

Carlos Daniel Maidana, su presunto líder, tiene 59 años y un largo recorrido en el submundo bonaerense. Ex policía de la Federal ligado a policías corruptos y al asesinado financista Diego Guastini, Maidana delató años atrás en la Justicia al ex fiscal Claudio Scapolán, con un testimonio considerado al menos flojo por la Cámara Federal de San Martín.

La Dirección de Investigaciones Contra El Crimen Organizado del área de Delitos Complejos de la Bonaerense, la misma que lo capturó luego de que un informante lo delatara, encontró en su casa de Moreno un fusil FAL, un chaleco antibalas y una Toyota Hilux con pedido de secuestro por robo. Al arrestarlo el domingo por la madrugada en Baradero, los detectives descubrieron que se había teñido el pelo para diferenciarse de su vieja foto policial: pasó de un inevitable canoso a un castaño denso.

Carlos Daniel Maidana, supuesto jefe de la banda

La Bonaerense compiló también la ficha de antecedentes de Maidana. Según un informe reservado del caso, el ex policía registró causas en su contra durante los últimos 25 años por delitos como piratería del asfalto, extorsión, falsificación de documento, además de una antigua causa por robo calificado tramitada en el Tribunal N°3 de Lomas de Zamora.

El presunto jefe tenía un compañero de habitación en la casa de Moreno donde escondía el FAL, por así decirlo. Carlos César Almada Rojas, de 46 años, es oriundo de Paraguay, sin DNI argentino. Estuvo preso en un penal bonaerense cuatro años atrás, con una causa radicada en la Justicia de San Martín.

No es el único extranjero en la banda. Se habló de “un uruguayo” horas después del operativo. Se trata de Wilmar Antonio Pedraja, de 63 años, señalado como un supuesto especialista en boquetes, sin DNI argentino; tampoco registra causas previas en el país. Cómo llegó a la banda, básicamente, es un misterio. Podrá responder al respecto cuando el Juzgado Federal N°2 de Morón.

Almada Rojas y Pedraja

Hay otros delincuentes entrados en años. Pablo Adrián Yun tiene 48 años. Terminó con un ojo en compota cuando la Bonaerense lo arrestó a bordo de la Fiat Iveco registrada a su nombre que transportaba a siete de los doce sospechosos sobre la Ruta 41 en Baradero.

En 2021, Yun, con varios domicilios porteños ligados a su nombre, se registró en el rubro de “servicios de alquiler y explotación de inmuebles para fiestas, convenciones y otros eventos similares” de la ex AFIP. Hasta fue monotributista durante un tiempo. Acumula causas hace veinte años por delitos como estafa, defraudación, tenencia de armas.

Horacio Egidio Couto tiene 65 años, edad jubilatoria. Parece un empresario en los papeles: se unió al directorio de una firma textil en mayo de 2024, con un domicilio porteño. Estuvo preso en un penal federal, donde cobró el sueldo tumbero por tareas menores. Atravesado por más de $3 millones en deudas consideradas irrecuperables por el sistema financiero, Couto -otro de los tripulantes de la Iveco- tiene una causa por secuestro que data de 2011.

Ignacio Alejandro Cárdenas es el más joven de la banda. Oriundo de Ezpeleta, tiene 28 años, con un prontuario que comenzó nueve años atrás con causas por lesiones, robo y una restricción perimetral.

Ignacio Cárdenas

Una banda de estas dimensiones, altamente preparada, supone una cierta logística sin margen de error. Sin embargo, los boqueteros apenas rasguñaron la superficie. Según fuentes judiciales, intentaron romper un viejo piso de madera en el depósito de una antigua ferretería para comenzar su boquete hacia la bóveda del banco. Sin embargo, a pesar de toda su preparación e inversión en herramientas, los ladrones activaron un sensor de alarma. La Bonaerense los esperaba en las calles de Baradero, con una vigilancia que había comenzado días atrás.

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