El punto de quiebre que sentó la suerte de Manuel Adorni y los preparativos que hace el Gobierno ante su inminente salida

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Manuel Adorni prevé presentar su renuncia indeclinable a Javier Milei en una reunión en la Quinta de Olivos. Foto: Jaime Olivos

Son horas clave en el Gobierno. En la Casa Rosada comunican que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, iría a la Quinta de Olivos hacia la tarde-noche para presentarle su renuncia indeclinable al presidente Javier Milei. Ninguno de los dos se contactaron en lo que va del día, pero ya estaba acordado desde ayer que se iban a reunir en la Residencia Presidencial para acordar los términos y condiciones de su salida.

Importantes colaboradores del Gobierno afirman que Adorni ya tiene en sus manos una carta de renuncia que le redactó un asesor suyo. El entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, tomó la decisión ayer de que será ese entorno el que se ocupe de la comunicación política de todo el encuentro. Hasta ayer, en ese círculo buscaban comunicar la línea rectora de que todavía no estaba definido.

Sin embargo, al ministro del Interior, Diego Santilli, le llegó la oferta para ser ministro del Interior el jueves pasado. La decisión se cocinó en las altas esferas de la mesa política y la principal promotora del asunto fue la senadora Patricia Bullrich. Hubo varios motivos que la llevaron a retobarse y a plantarse de que la decisión no se podía aplazar más.

El episodio que más la fastidió fue el martes, cuando Manuel Adorni tuiteó que se encontraba a disposición para ir a dar su informe de gestión al Senado pese a que Bullrich había cancelado esa posibilidad por considerar que era un desgaste innecesario. Tal como publicó el periodista Pablo de León en Clarín, Bullrich bramó “no se puede trabajar con pelotudos”. Al día siguiente, forzó a que no hubiera quórum en el Senado para que no se tratara algún tipo de pedido de interpelación, lo que generó mucho fastidio con los senadores aliados. La situación era insostenible, y la jefa de bloque de LLA se lo hizo saber al círculo karinista.

Patricia Bullrich impulsó la salida de Adorni tras su desacuerdo por la exposición del jefe de Gabinete en el Senado.

Así, al día siguiente, impuso como plazo límite el miércoles 1 de julio, cuando se preveía una reunión de la comisión de Asuntos Constitucionales para impulsar una interpelación a Adorni. En un último acto-reflejo, la hermana presidencial envió a sus laderos Lule Menem e Ignacio Devitt para convencerla de estirar la sobrevida de Adorni. “La palabra del Presidente en el Senado soy yo. Y esto no aguanta más”, habría dicho en una reunión privada. El jueves todas las partes estaban de acuerdo en buscar una salida y Santilli fue la figura elegida por consenso. Del otro lado, el santiaguismo veía con buenos ojos esa incorporación.

Adorni mantuvo un silencio sepulcral sobre sus actividades desde el jueves, aunque fuentes del Gobierno afirman que Karina recién se lo comunicó el viernes en Casa Rosada. No fue algo que le haya sorprendido, porque el mismo jueves a la noche ya habían empezado a circular las primeras versiones de que el jefe de Gabinete no tenía más de una semana de sobrevida en el cargo y que la definición era inminente, solo bastaba que el Presidente volviera de su viaje por España el sábado por la mañana.

Al jefe de Gabinete le molestó la desprolijidad con la que se manejaron los trascendidos sobre su salida. Todo pese a que en su entorno admiten que hace tiempo viene pensando en la posibilidad de renunciar por el desgaste acumulado. En el pasado ha argumentado que su cargo le posibilitaba una especie de salvaguarda frente a la Justicia, pero se evidenció que no fue así. El avance del fiscal Gerardo Pollicita no se hubiera producido con esa rapidez si el tema se agotaba en la agenda mediática, creen en el Gobierno.

La Casa Rosada negocia los términos de la salida de Adorni y el entorno de Karina Milei concentró la comunicación política del proceso. Foto: REUTERS

Los medios de comunicación se encargaron de mantener vivo el tema, con la debida colaboración de Adorni. “Fue desprolijo en absolutamente todos sus manejos en el pasado. Los testigos iban a declarar solos a la Justicia. Y además tuvo episodios como lo del ‘deslomado’, la demora en la presentación de la declaración jurada y la entrevista con José del Río cuando nadie se lo recomendaba. De todas las decisiones que tenía para aliviar su situación, siempre eligió las menos adecuadas”, afirma una figura de la Casa Rosada.

Luego de la primera presentación del vocero presidencial Adrián Ravier en la mañana del viernes en Casa Rosada, el secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, fue a reunirse con Adorni a su despacho. Hubo importantes funcionarios que durante la tarde de ayer pidieron trascender que el arribo de Santilli no estaba tan seguro y que el canciller Pablo Quirno tenía posibilidades. En paralelo a esa situación, Adorni ya había preparado a su equipo para la salida.

Para la jornada de ayer, el equipo de la anterior gestión de Comunicación y Prensa, liderados por Javier Lanari, ya no tenían oficina propia. Muchos se fueron antes porque directamente no tenían dónde trabajar. Muchos recordaban a los primeros días de Adorni, cuando descansaba en los pequeños silloncitos de cuerina que había cerca de las oficinas del entonces secretario Eduardo Roust porque no tenía despacho.

Milei y Adorni se verán esta tarde. Lo que no se decidió es si el arribo de Santilli se hará este mismo sábado o si se hará el domingo. La transición comenzará el lunes en la Casa de Gobierno, donde se buscará ordenar todo para que el mismo martes por la mañana Adrián Ravier pueda realizar su primera conferencia de prensa con los periodistas acreditados con una nueva gestión.

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