El desenlace favorable para la selección argentina femenina de beach handball en Zagreb marcó un antes y un después para el deporte nacional. Por primera vez, las Kamikazes alcanzaron la cima del mundo al superar a Dinamarca en una final para el recuerdo y sellaron con ello el primer título absoluto para el handball playa argentino.
La consagración en Croacia fue consecuencia de una campaña sin fisuras, en la que el equipo dirigido por Leticia Brunati demostró una notable capacidad para gestionar la presión en los momentos determinantes del torneo. La entrenadora, tras la consagración, destacó que “las chicas demostraron que están preparadas para los grandes desafíos; este título es el fruto de años de trabajo y sacrificio”.

El duelo decisivo frente a Dinamarca tuvo todos los condimentos de una final mundialista. Argentina se llevó el primer set por 20-14, pero el elenco danés reaccionó en el segundo parcial, imponiéndose por 27-14 y forzando la definición a una dramática tanda de shoot-outs. En ese momento, la tensión se apoderó de la arena croata.
La definición por muerte súbita encontró a Gisella Bonomi, Zoe Turnes y Lucila Balsas como protagonistas. La efectividad de las Kamikazes al ejecutar sus lanzamientos permitió que la selección nacional se impusiera 6-2 y desatara la celebración más esperada. Turnes, que fue elegida mejor jugadora del torneo, resultó fundamental en la instancia final.
La victoria ante Dinamarca no solo representó un desquite para el equipo argentino, que había caído en la final del Mundial de China el año anterior ante Alemania, sino que además impidió que las europeas sumaran su primer título mundial tras quedarse con la medalla de plata en 2010 y 2012.

El recorrido de las Kamikazes rumbo al título estuvo marcado por desafíos de alto nivel. En cuartos de final, el equipo superó a Países Bajos en sets corridos, lo que generó una ola de entusiasmo tanto en el cuerpo técnico como en las jugadoras. La semifinal ante España, vigente campeón europeo, fue el punto de máxima tensión: allí, Argentina se impuso en un shoot-out que terminó 8-4, gracias a un planteo defensivo sólido y rendimientos individuales sobresalientes.
Argentina había alcanzado previamente el oro en los World Games de 2025, pero nunca había logrado subir al primer escalón en un Mundial absoluto. Por eso, la conquista en Croacia tiene un valor institucional que trasciende lo deportivo.
El nuevo estatus de Las Kamikazes como campeonas del mundo consolida a la Argentina como protagonista global en el handball playa. El plantel dirigido por Brunati demostró que la superación es posible aún en contextos de dominio europeo. El oro mundial conseguido en Zagreb es, a la vez, un reconocimiento al esfuerzo colectivo y un punto de partida hacia desafíos futuros.
Además de la consagración de las Kamikazes, el equipo masculino de beach handball, conocido como los Kamikazes, consiguió la medalla de bronce tras superar al anfitrión Croacia, logrando así un doble podio inédito para la Argentina en Zagreb. El conjunto dirigido por Sebastián Ferraro alcanzó el tercer puesto luego de caer en semifinales frente a Alemania en un ajustado duelo definido por shoot-out, con parciales de 20-21, 15-12 y 8-9.



