La Iglesia Católica alertó por el avance de las adicciones en la Argentina y pidió una acción articulada entre la sociedad y el Estado

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El encuentro en Córdoba sobre Adicciones que organizó la Iglesia Católica

La Iglesia Católica advirtió sobre el avance de las adicciones en la Argentina y reclamó una respuesta articulada del Estado, la sociedad civil, las comunidades religiosas, las universidades y las organizaciones territoriales para enfrentar una problemática que golpea especialmente a los jóvenes y atraviesa a familias de todo el país.

El planteo fue formulado durante el II Congreso Arquidiocesano de Adicciones, realizado en la Universidad Católica de Córdoba, con más de 500 inscriptos y una convocatoria multisectorial y multipartidaria. La información fue difundida por la Comisión de la Pastoral Nacional de Adicciones de la Iglesia, que destacó el trabajo de los Hogares de Cristo como modelo de abordaje integral de los consumos problemáticos.

El encuentro reunió a representantes de la Iglesia, funcionarios nacionales, provinciales y municipales, legisladores, especialistas en salud mental, investigadores, universidades, organizaciones sociales, empresarios y referentes comunitarios. Durante dos jornadas se discutieron estrategias de prevención, asistencia, acompañamiento territorial y políticas públicas, con un diagnóstico compartido: las adicciones ya no pueden ser abordadas solo como un problema individual ni exclusivamente sanitario, sino como una crisis social, familiar y comunitaria.

La voz central del Congreso fue la del arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Sixto Rossi, quien participó mediante un videomensaje enviado desde Roma, donde se encontraba por el Consistorio convocado por el papa León XIV. Rossi propuso cinco ejes para enfrentar el drama de las adicciones: “educar para la libertad”, acompañar con presencia y escucha, fortalecer la autoestima, “llenar el vacío con bondad” y darle “un fundamento espiritual a la vida”. También agradeció a quienes trabajan diariamente con personas atravesadas por consumos problemáticos: “Gracias por su misión y su vocación de sanadores, es decir, hombres y mujeres que cuidan de los dolientes”.

El otro mensaje institucional fue el del arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Iglesia Católica de la Argentina, cardenal Víctor Bokalic Iglic. Desde Roma, donde viajó para participar del Consistorio de Cardenales con el papa León XIV, envió una salutación a la Comisión de la Pastoral Nacional de Adicciones. Allí definió a las adicciones como “un flagelo” que afecta de manera particular a los jóvenes, contó que pudo conversar con el Papa sobre la situación argentina y transmitió que León XIV manifestó “mucho interés” y “alegría” por las respuestas pastorales que se están desarrollando en el país. “Hagámoslo con espíritu de comunión, con espíritu abierto, ayudándonos, articulando acciones, buscando juntos lo mejor para aquellos que están afectados por este flagelo de las adicciones, ya sea de las drogas, del alcohol, del juego u otro tipo de adicciones que empobrecen y denigran la condición humana”, sostuvo.

La apertura del Congreso, que se desarrolló el 25 y 26 de junio, estuvo a cargo del rector de la Universidad Católica de Córdoba, presbítero Andrés Aguerre; del delegado de la Pastoral de Adicciones local, padre Pablo Viola; y del intendente de Córdoba, Daniel Passerini. Viola trazó un diagnóstico social sobre la realidad del consumo y dejó una de las frases del encuentro: “Estamos en tiempo de demanda de amor” y “hay hambre de familia en nuestra Patria”.

Passerini, por su parte, subrayó la necesidad de una intervención coordinada de los distintos niveles del Estado. “Cuando los tres niveles del Estado se comprometen en una acción todo es mucho más directo y confluye más”, sostuvo, y remarcó que frente a las adicciones y la salud mental la estrategia debe incluir abordaje integral, enfoque interdisciplinario, presencia territorial y una perspectiva comunitaria.

Presentación del Manual Latinoamericano de Adicciones y ejes de trabajo

Uno de los paneles centrales estuvo dedicado a la presentación del Manual Latinoamericano de Adicciones, con exposiciones de la teóloga Emilce Cuda, desde el Vaticano; el sacerdote Carlos “Charly” Olivero, fundador de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de Adicciones; y el psicólogo chileno Alex Behn. El documento reúne aportes de 18 países latinoamericanos y más de 600 personas que participaron con experiencias y saberes territoriales.

Olivero explicó que el manual “nace del barro”, de las pastorales que trabajan desde hace años con personas que atraviesan este sufrimiento, y que busca ordenar esos saberes para devolverlos como herramienta. Cuda destacó que el Vaticano sigue con atención la problemática del consumo, vinculó la crisis de las adicciones con la falta de oportunidades de los jóvenes y anticipó que en agosto el Santo Padre recibirá a la PLAPA, el Manual y a quienes participaron de su elaboración.

También tuvo un lugar central la exposición del padre Leonardo Silio, coordinador de la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina, junto con Roberto Moro, secretario de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación y vicepresidente de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas.

Silio presentó el mensaje elaborado por la Pastoral Nacional para el 26 de junio, en el que se advierte especialmente sobre la situación de niños y adolescentes. El documento señala que en muchas familias conviven dos o tres generaciones atravesadas por el consumo, lo que deja a muchos menores sin un adulto capaz de contenerlos en una etapa frágil de la vida. También plantea como clave el fortalecimiento del vínculo entre parroquias y escuelas para la prevención, la detección temprana y el acompañamiento de niños, jóvenes y familias.

El texto también puso el foco en las mujeres que atraviesan consumos problemáticos, especialmente aquellas que son madres, y reclamó más espacios convivenciales femeninos con condiciones para recibir a sus hijos. Además, vinculó la problemática con contextos de pobreza estructural, precariedad alimentaria y crecimiento de personas en situación de calle.

Moro describió la evolución del abordaje estatal desde una lógica centrada en la sustancia hacia una mirada integral sobre las personas y las comunidades. En ese marco, destacó la articulación de la Sedronar con los Hogares de Cristo y señaló que, de los aproximadamente 350 dispositivos que funcionan en la Argentina, unos 200 son acompañados por el organismo nacional. “La mirada sobre las adicciones hoy coincide con la comunidad organizada”, afirmó.

Participación multipartidaria y cierre del Congreso

La dimensión multipartidaria del Congreso quedó reflejada en la presencia de funcionarios y dirigentes de distintos espacios. Participaron el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora; la diputada nacional Victoria Tolosa Paz, presidenta de la Comisión de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico de la Cámara de Diputados; autoridades de Sedronar; funcionarios provinciales y municipales; los intendentes Eduardo Accastello, de Villa María, y Fernando Rambaldi, de La Calera; representantes de Cáritas Argentina; dirigentes del Movimiento Evita y la UTEP; académicos, investigadores y empresarios.

Durante las dos jornadas se desarrollaron mesas sobre prevención, investigación, asistencia, educación, deporte, familia, trabajo, vivienda, políticas públicas, acompañamiento comunitario y espiritualidad. También se estrenó la película La vida como viene, sobre la historia de los Hogares de Cristo, con la presencia del padre José María “Pepe” Di Paola, fundador de la Familia Grande Hogar de Cristo, quien recibió un reconocimiento por su trayectoria.

El Congreso cerró con la presentación de un documento de conclusiones, una peregrinación de las comunidades de los Hogares de Cristo por las calles de Córdoba y una misa en la Catedral. La imagen final sintetizó el espíritu del encuentro: frente al avance de las adicciones, la Iglesia reclamó que ninguna institución actúe sola y que la respuesta surja de una articulación concreta entre el Estado, la comunidad, las organizaciones sociales, los especialistas y las familias.

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