Miradas de odio, tensión y una camisa manchada con perejil: cómo fue la lectura del veredicto por el crimen de “Lechuga”

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Fernando

El juicio por jurados en los Tribunales de Lomas de Zamora por el crimen de Fernando “Lechuga” Pérez Algaba llegó a su fin en una emotiva y tensa audiencia en la que se escucharon los alegatos de los abogados defensores, se deliberó y se leyó el veredicto en el que encontraron culpables a Maximiliano Pilepich, Nahuel Vargas y Matías Gil por homicidio triplemente agravado.

Fuentes judiciales indicaron a Infobae que presenciaron la lectura la fiscal Marcela Dimundo, Rodolfo Pérez Algaba, sus abogados Sebastián Queijeiro y Luciana Comerci. El ex fiscal Javier Baños, también representante del hermano de la víctima, no pudo asistir, aunque siguió el devenir de la audiencia.

En la sala también estuvo Ignacio Barrios el abogado de la escribana Carolina Cerrato, una de las principales testigos del caso, y la familia de Gil y la pareja de Vargas, quien comenzó siendo su abogada en el juicio. No asistió ningún familiar de Pilepich, remarcaron a Infobae fuentes que estuvieron en el lugar.

Por otro lado, el abogado de Gil dio la nota con la camisa manchada por un perejil. Sucede que durante su alegato, más temprano, Yamil Castro Bianchi recurrió a esa planta para ilustrar la supuesta inocencia de su cliente y la tierra de la raíz terminó en su ropa.

Las fuentes indicaron que el representante del jurado que leyó el veredicto se mostró muy nervioso. La tensión se notaba en sus manos temblorosas y en su voz. Incluso, debió detenerse por momentos para retomar la lectura.

Por su lado, los acusados cruzaron miradas de “odio”. Los tres se acusaron mutuamente desde que fueron detenidos. Y fue Gil el que se mostró más enojado durante la lectura. Cuando se comunicó que eran considerados culpables, el trío se indignó.

En tanto, la emotividad fue alta. Rodolfo, quien estaba acompañado por su esposa, al escuchar que habían sido hallados culpables, el pintor “se abrazó con su mujer medio se desvaneció un poquito y lloraron. Tenía un rosario en la mano que lo apretó muy fuerte. Le había quedado un poco la mano marcada. Nos agradeció”, contó Queijeiro sobre ese momento.

Para el abogado las pruebas fueron contundentes. Aunque los defensores apelaron a ponerlas en duda y en golpes de efecto como el del perejil, no lograron convencer a los jurados.

Se estima que la audencia de cesura será la próxima semana. La pena que les cabe no puede ser otra que la prisión perpetua. En tanto, se cree que la sentencia del Tribunal Criminal Oral N°9 de Lomas de Zamora, a cargo del debate, podría estar después de la feria judicial.

El juicio duró siete días. Comenzó el lunes 29 de junio con la selección de jurados y desde entonces se celebraron audiencias que se iniciaban a la mañana y terminaban por la tarde. Incluidos sábado y domingo.

Este lunes, luego de que las defensas dieran sus argumentos, cerca de las 17.20 los jurados se reunieron a deliberar; casi una hora y media después, informaron que se habían puesto de acuerdo. Al rededor de las 18.50 comunicaron su decisión.

El caso

Fernando “Lechuga” Pérez Algaba era un trader que fue asesinado entre el 18 de julio de 2023 de dos tiros por la espalda mientras se hallaba en estado de indefensión, según estableció la acusación. Del crimen participaron varias personas.

El lugar exacto no fue determinado con precisión, aunque la hipótesis de la fiscalía apuntó al predio del campo “Renacer”, sobre las rutas 6 y 7 de General Rodríguez. El móvil fue la codicia: tanto Pilepich como Vargas, socios en ese emprendimiento inmobiliario, le debían dinero a la víctima, por lo que el homicidio les reportaría un rédito económico.

Tras el crimen, los responsables seccionaron el cuerpo, lo embalaron y lo colocaron en una valija roja con vivos negros, una mochila con inscripciones del municipio de Lomas de Zamora y un envoltorio de bolsas de consorcio, y lo arrojaron en el Arroyo del Rey.

Los restos fueron hallados entre el 23 y el 25 de julio en las inmediaciones de la estación de Bombeo de Ingeniero Budge. En esa etapa del plan, Carrizo, Córdoba, Gil y Contreras habrían prestado colaboración a Pilepich y Vargas en diferentes momentos y de distintas formas.

La trama incluyó también a otros imputados con roles específicos. La gestora Flavia Bomrad fue acusada de haber facilitado la realización de un acto jurídico en la escribanía “Cerrato” de Castelar entre la víctima y Pilepich, con el fin de que Pérez Algaba creyera que su deudor cumpliría con el pago y se trasladara así hacia “Renacer”.

La desaparición del empresario fue denunciada el 19 de julio por la dueña del departamento que la víctima alquilaba de manera temporal en Ituzaingó, quien, al no tener noticias suyas, radicó un pedido de averiguación de paradero.

En la propiedad, la Policía encontró valijas armadas y ropa doblada: “Lechuga” tenía un pasaje para viajar a Barcelona ese mismo día.

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