“Va a llegar mi momento”: los detalles del desafío de Dibu Martínez en el Mundial tras la autocrítica por su actuación contra Egipto

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Dibu Martínez buscará recuperar el arco en cero en el duelo frente a Suiza (REUTERS/Amanda Perobelli)

La selección argentina celebró una increíble victoria ante Egipto tras estar abajo 0-2 en el resultado cuando sólo faltaban 10 minutos para el final del partido. Tras la remontada que encabezó Lionel Messi, autor del gol del empate y quien brindó una asistencia y media por su mágica indicación a Julián Álvarez para habilitar a Lautaro Martínez previo al centro que terminó con el cabezazo de Enzo Fernández para el 3-2 definitivo, hubo alguien que dejó de lado la felicidad y fue autocrítico con su actuación en el encuentro que se disputó en Atlanta.

Emiliano Martínez, pieza clave en todas las conquistas del ciclo de Lionel Scaloni, no pudo evitar sentirse culpable por no impedir alguno de los tres goles (uno de ellos anulado correctamente a instancias del VAR) que hizo sufrir al combinado nacional y a los miles de fanáticos que se acercaron a la ciudad sede del duelo que terminó con la Albiceleste clasificada a los cuartos de la Copa del Mundo en Norteamérica.

“Después del 2 a 0 la vi negra. La verdad es que sentí un poco como que no pude ayudar a nadie. Y esa sensación de irme a casa sin poder ayudar nunca la tuve acá en la selección. Pienso que ya va a llegar mi momento”, fue la sentencia de Dibu en diálogo con TyC Sports antes de subirse al micro para dejar el estadio. Esa frase, mezcla de una furiosa autocrítica por su desempeño contra el conjunto africano y de un aviso de lo que está por venir, marca el sentir de un jugador trascendental para este seleccionado, como hasta el propio Messi se encargó de confesar en varios pasajes del Mundial de Qatar o partidos importantes desde que Scaloni y su cuerpo técnico están a cargo de la Mayor.

“Necesito ayudarlos un poco más, ellos me están salvando muchos partidos, así que me voy a mentalizar en ayudarlos yo a ellos”, agregó el arquero del Aston Villa sobre lo que se viene en el calendario de la Selección. El próximo sábado desde las 22 (hora argentina), los campeones del mundo buscarán avanzar a las semifinales del torneo de la FIFA, pero antes deberán pasar un obstáculo llamado Suiza. Y Dibu sabe que, si bien el equipo no sufrió los ataques de los rivales, sí pagó caros los errores. El fiel reflejo de eso fue el mano a mano contra los egipcios: en el 1-0, Ibrahim le ganó en el salto a Lisandro Martínez. En el tanto anulado por falta al 6 de Argentina en ataque, la definición había sido perfecta, mientras que en el segundo gol en contra, se encontró con un centro atrás que Ziko liquidó a quemarropa.

Martínez recibió cinco goles en lo que va del Mundial con Argentina (IMAGN IMAGES via Reuters/Dale Zanine)

¿Será por eso que en la celebración del plantel en el vestuario tras superar a Egipto se lo notó medido y no tan exultante como es su estilo en cada festejo con la Selección? Cuando parecía que su camino en el Mundial 2026 había llegado al final, Argentina rescató un resultado memorable. Épico. Histórico, como lo quieran calificar. Por eso ahora Martínez se planteó un nuevo desafío. “Estaba hablando con los chicos de que en la Copa del Mundo pasada no nos pasó lo de estos dos partidos, es lindo afrontar lo que viene y que, si hay que sufrir, hay que sufrir. Pasó con Cabo Verde y Egipto. En el camino va a haber un partido que no suframos tanto”, vaticinó.

Más allá de su reto, hay que ser claros con algo respecto de Dibu. No llegó al Mundial de la mejor manera. Todo lo contrario. El ritmo de los partidos, la euforia de los triunfos y los goles de Messi para romper récords nos alejó de que el oriundo de Mar del Plata estuvo cerca de ver el certamen desde afuera. Es que el pasado 20 de mayo, a 10 días de sumarse al plantel de la selección argentina, Martínez se fracturó el dedo anular de su mano derecha en la previa de la final de la Europa League con los Villanos. Así atajó la definición, que quedó en manos de su conjunto ante el Friburgo.

A partir de esa lesión, se puso en marcha un plan a contrarreloj para que Martínez fuera parte de la lista de 26. Fueron 27 días entre aquella definición con el Aston Villa hasta el estreno frente al combinado africano. Por eso tiene valor que el número 23 esté parado defendiendo los tres palos del arco argentino. Porque a pesar de que una de las opciones podría haber sido operarse, el ex Independiente sabía que no llegaría a pasar por el quirófano y ser parte de la nómina final de Argentina. Por eso fue que afrontó un tratamiento especial coordinado por el médico de la Selección, Daniel Martínez, y trabajó junto a Pablo Capuchetti, uno de los fisioterapeutas del combinado nacional.

Dibu mira al cielo. El arquero de Argentina espera ayudar más al equipo de cara a la definición del Mundial (REUTERS/Hannah Mckay)

“Sufrí mucho estos días para bajar la inflamación. Me habrá vendado 75 veces el fisio. Fue un preparativo totalmente diferente. No pude hacer mucho en campo. Obvio, con Martín (Tocalli, entrenador de arqueros), con Capu, el fisio, era triple turno tratando de sacar la hinchazón del dedo, que la verdad era mucha. Le dejé a mi cuerpo tratar de curarse solo. No me operé y fue la mejor decisión”, comentó en la zona mixta posterior al 3-0 ante los argelinos.

Esa capacidad de superación de Dibu, la misma que mostró el equipo para reponerse de la adversidad de un 0-2 en el epílogo del juego, es una marca en la piel que tiene este plantel de futbolistas. Lo mismo que la necesidad de ir por más. Y, más allá del objetivo colectivo que persiguen, el arquero de 33 años tiene uno individual: convertirse en el guardameta con más vallas invictas en la selección argentina. Ya no podrá hacerlo en esta Copa del Mundo, pero quiere quedar a un paso, ya que acumula 43 juegos sin recibir goles en 64 partidos con el buzo celeste y blanco, y, de máxima, quedarían otros tres cruces para llegar a la tierra prometida y así acercarse al récord histórico de Chiquito Romero (47 porterías a cero).

Un talismán de la Selección tiene un desafío. Después de una puesta a punto complicada, el papá de Santino y Ava se siente en deuda. Tranquilo, Dibu, el pueblo argentino no tiene ninguna duda de que, cuando necesite de vos, esos guantes de oro volverán a aparecer para sostener a un equipo que busca la gloria eterna.

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