Un hombre fue baleado tras incumplir una salida transitoria y seguirá la pena en arresto domiciliario

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Unidad Penal de Batán

La madrugada de 28 de marzo, ocurrió un violento ataque a balazos en Mar del Plata sobre la calle Fray Luis Beltrán. Allí, un auto frenó de golpe y descendieron entre cuatro a cinco hombres que dispararon más de 20 veces, hiriendo a Lucas Exequiel Figueroa: los tiros impacaton en su abdomen, en el pecho, en un codo, y en ambas manos.

La víctima se trata de un hombre de 32 años con antecedentes vinculados a un homicidio de 2018. Sobre él pesaba una orden de detención ya que había obtenido el beneficio de una salida transitoria de la cárcel y la incumplió. El 9 de febrero, no regresó en el plazo estipulado a la Unidad Penal de Batán y quedó prófugo por orden de Perdichizzi. Según la principal hipótesis de la investigación, el ataque a balazos que sufrió estuvo motivado por un ajuste de cuentas.

La Cámara de Apelación y Garantías resolvió que Figueroa siga detenido en la casa de su madre en Quequén, con monitoreo electrónico. La decisión se tomó teniendo en cuenta las secuelas del ataque y las limitaciones del Servicio Penitenciario, volviendo incompatible su permanencia en una unidad penal.

Según La Capital de Mar del Plata, el último informe de la Dirección de Salud Penitenciaria advirtió que la Unidad Penal N° 37 no cuenta con el tratamiento de inmunización que necesita, una carencia que los profesionales consideraron un riesgo para su vida. El cuadro también incluye demoras en los traslados médicos y dificultades para asegurar la atención especializada que requiere.

Figueroa sufrió heridas de bala que comprometieron el páncreas y por eso debió ser sometido a una esplenectomía. Además, presenta una colostomía que requiere insumos médicos específicos, conserva proyectiles alojados en ambas manos y en el antebrazo izquierdo, perdió movilidad en la mano derecha y es considerado un paciente inmunodeprimido.

La emboscada quedó ligada a una disputa iniciada en 2018

Los investigadores no consideraron el ataque como un hecho aislado. Para esa hipótesis, la emboscada fue un nuevo episodio de un enfrentamiento arrastrado desde 2018 entre Lucas Exequiel Figueroa y la banda conocida como Los Cabitos.

El vehículo utilizado por Lucas Iván Cabito en el hecho ocurrido en 2018, episodio que marcó el inicio del conflicto con Lucas Exequiel Figueroa

La secuencia original de esa disputa se remonta a la madrugada del 27 de febrero de 2018, cuando Lucas Iván Cabito llegó armado a una vivienda de Mugaburu al 7600, irrumpió tras patear el portón y efectuó disparos. Dentro de la casa se encontraba Figueroa con otras personas y, según la declaración, tomó un revólver calibre .22 para defenderse.

Cabito recibió un disparo, salió gravemente herido del inmueble y avanzó unos 150 metros hasta caer en Sagastizabal al 7600, donde murió pese al auxilio de vecinos. El Suzuki Fun en el que había llegado fue incendiado después del enfrentamiento.

Las pericias determinaron que Cabito había disparado un arma de fuego y que el dermotest practicado sobre sus manos dio positivo. Los testimonios reunidos en la investigación coincidieron, además, en que Figueroa había respondido al ataque para proteger su vida y la de quienes estaban en la vivienda.

“Llegó armado a mi casa y me defendí”, sostuvo Figueroa durante la investigación y luego repitió esa versión en el juicio oral. Aunque el entonces fiscal Fernando Castro pidió su sobreseimiento por considerar acreditada la legítima defensa, la jueza de Garantías Lucrecia Bustos rechazó ese planteo y la causa pasó al fiscal Leandro Arévalo.

Finalmente, en 2022, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 absolvió a Figueroa al concluir que había actuado en legítima defensa. Después recuperó la libertad, pero más tarde volvió a ser detenido por otras causas y quedó alojado en Batán, donde este año había obtenido el beneficio que luego quebrantó.

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