De la esperanza al dolor: el duro testimonio de un familiar de las víctimas del accidente aéreo en San Juan

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El cuartel de Bomberos de la Policía de San Juan recibió a familiares, compañeros y autoridades tras confirmarse la muerte de los siete ocupantes del helicóptero (Fotos: Diario Huarpe)

Siete personas murieron este miércoles cuando un helicóptero se estrelló en el sector norte del Parque Provincial Ischigualasto, en el departamento Valle Fértil, provincia de San Juan. Entre las víctimas se encontraban altos mandos de las fuerzas de seguridad provincial que viajaban a una capacitación del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, y cuya pérdida dejó un vacío profundo en las instituciones que encabezaban.

Mientras los equipos de emergencia luchaban en el terreno, las familias de los ocupantes enfrentaban su propia batalla: la de la incertidumbre. Nelson, hermano del director de Protección Civil de San Juan, Carlos Heredia, relató a Diario Huarpe el drama que atravesaba su familia en las horas previas a la confirmación oficial de las muertes. El último mensaje directo que recibió de su hermano fue a las 9:10 de la mañana, cuando Carlos Heredia le informó sobre su partida hacia las maniobras. El contacto se cortó cerca de las 10:30.

Nelson reveló que, horas más tarde, los mensajes que enviaba al teléfono de su hermano llegaban con doble tilde de recibido. “Yo hace media hora le envié unos mensajes y me recibe los mensajes; no los lee, obviamente, pero marca las dos palomitas ahí como que recibió el mensaje”, confesó con una voz cargada de angustia.

Para la familia, ese detalle técnico no era menor: significaba que el dispositivo no había sido destruido por las llamas ni por un impacto desintegrador. “Quizás puede que haya caído, están muy golpeados y haya caído el teléfono lejos de su alcance”, especuló Nelson, aferrándose a la posibilidad de que los siete ocupantes estuvieran aguardando auxilio.

Nelson Heredia, hermano del director de Protección Civil, reveló que los mensajes enviados al celular de su hermano llegaban con doble tilde de recibido tras el accidente

Según precisó Nelson Heredia a Diario Huarpe, la ubicación exacta del helicóptero fue detectada por una aeronave del Parque Nacional Talampaya que sobrevoló la zona. El panorama que divisaron los pilotos aportó un dato que los allegados interpretaron como señal de vida: no se observaron indicios de incendio ni explosiones en el lugar del impacto. “La esperanza que tenemos es que no hubo principio de incendio. No hay ningún indicio de fuego ni de explosión ni nada por el estilo”, reafirmó. “El helicóptero se encuentra depositado en una quebrada inhóspita y de muy difícil acceso”, agregó.

Esa esperanza se sostuvo hasta que llegó la confirmación que nadie quería recibir. Pasadas las 16:30, las autoridades provinciales anunciaron que no había sobrevivientes. Las siete personas que viajaban a bordo —el comisario general Rubén Castro, jefe de Bomberos; el comisario inspector Jorge Carbajal, segundo jefe de Bomberos; Carlos Heredia, director de Protección Civil; el comisario general Germán Videla, subjefe de la Policía de San Juan; el piloto Matías Valenzuela, oriundo de Buenos Aires; y los brigadistas de la AFE Andrés Bosch y Rodrigo Aimetta, ambos de Córdoba— murieron en el accidente.

La aeronave, un Bell 412EP con matrícula LV-KGR, había sido contratada por la Agencia Federal de Emergencias (AFE) para trasladar al personal hacia una jornada de capacitación en la zona de Valle Fértil y luego continuar rumbo a Chilecito, en la provincia de La Rioja, donde ardían incendios forestales cerca de la cordillera. El último contacto con la tripulación se registró a las 10:26. Poco después, otra aeronave que sobrevolaba el área localizó los restos e informó a las autoridades.

El impacto se produjo unos 20 metros por debajo del nivel del terreno, en las proximidades de la Quebrada de la Chilca, a unos ocho kilómetros del Circuito Los Arrieros. El acceso al lugar presentó dificultades extremas: los equipos de rescate —integrados por efectivos policiales, Bomberos, Protección Civil, personal sanitario y guardaparques— avanzaron hasta el límite de la huella vehicular y desde allí continuaron en cuatriciclos y a pie, con aproximadamente 12 kilómetros por cubrir hasta el punto del siniestro.

Los equipos de rescate debieron avanzar en cuatriciclos y a pie para cubrir los 12 kilómetros que los separaban del lugar del siniestro en la Quebrada de la Chilca

El cuartel de Bomberos de la Policía de San Juan se convirtió desde las primeras horas de la tarde en el punto de encuentro del duelo colectivo. Familiares, amigos, compañeros de la fuerza y altos mandos de la institución comenzaron a llegar al edificio apenas se conoció la tragedia.

En el hall del cuartel se acondicionó un espacio para recibir a los seres queridos de las víctimas. Los abrazos, las lágrimas y el silencio marcaron el ritmo de una jornada que golpeó con especial fuerza a las fuerzas de seguridad y a los organismos de respuesta ante emergencias, según informó Diario Huarpe.

La muerte del jefe y el segundo jefe de Bomberos profundizó el impacto de una tragedia que enlutó a toda la provincia. Castro y Carbajal eran los referentes al frente de una de las áreas más sensibles del sistema de emergencias provincial, y su ausencia dejó un vacío en una institución que, paradójicamente, existe para responder ante las catástrofes que otros no pueden enfrentar.

El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, se pronunció a través de sus redes sociales: “Con profundo dolor recibimos la noticia del accidente de helicóptero ocurrido en nuestra provincia, en el que tristemente perdieron la vida siete personas”. El mandatario extendió sus condolencias a las familias y anunció que el Gobierno de San Juan se pondría a disposición para brindar toda la asistencia necesaria.

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