Pidió algo por Amazon y se lo trajo un dron, pero tiró el paquete en la pileta

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Un drama: estás en el patio de tu casa en Richmond, Texas, esperando un envío rápido a través de Prime Air, el servicio estrella de Amazon que hace las entregas con un dron. Escuchás el zumbido de los rotores en el cielo, el aparato se posiciona con precisión sobre tu casa y suelta el paquete… pero en vez de hacerlo en la entrada, o en el jardín, lo tira en la plata.

Este insólito blooper, que se hizo viral por estos días, no es un caso aislado. Ya en julio de 2025, un cliente llamado Daniel Muñiz vio cómo su pedido de vitaminas terminaba flotando en el agua de la piscina de su casa en Avondale, Arizona.

En ambos casos, el culpable es el dron MK-30 diseñado por Amazon, que la compañía usa para sus entregas aéreas y que ya fue noticia por algunos otros accidentes durante sus recorridos.

Amazon está expandiendo Prime Air, su servicio de entrega de paquetes en Estados Unidos con sus drones MK-30, a más de 500 ciudades en EE.UU. durante 2026

En este caso, Amazon dice que la tecnología de mapeo que usa está diseñada para identificar zonas de entrega seguras y libres de obstáculos, reconociendo explícitamente a las piletas de natación como áreas no aptas. Sin embargo, la física y las imágenes satelitales pueden jugar una mala pasada. Según la propia empresa, una pileta llena de agua puede ser interpretada por los sistemas ópticos como una superficie plana y apta para entregas en las fotos aéreas.

Además, el problema no siempre es de puntería. En el caso de Muñiz, el dron MK-30 hizo todo bien: descendió a unos 4 metros de altura sobre una zona seca del patio y soltó la caja. El culpable de que terminara hundiéndose en el agua fue el viento hacia abajo generado por las hélices del dron, que empujó físicamente el paquete varios metros por el jardín hasta la pileta.

Los drones MK-30 de Amazon pesan 36 kilos

El modelo anterior, el MK-27, aterrizaba por completo para hacer su entrega. Ese modelo contaba con un sistema redundante de seguridad que incluía sensores físicos de contacto en la base. El software del MK27 requería que al menos dos de sus tres sensores coincidieran antes de confirmar que estaba en suelo firme y apagar motores.

Con el nuevo MK-30, Amazon eliminó este sistema físico de contacto para abaratar costos y simplificar el diseño, ya que ahora entrega suspendido en el aire. Esto hace que el dron dependa casi exclusivamente de sus sensores ópticos y de altitud, y no son perfectos. En Oregon, dos drones MK30 se estrellaron tras un fallo de software: la lluvia confundió a los sensores lidar, haciéndoles creer que ya habían aterrizado cuando estaban en pleno vuelo, apagaron sus motores en el aire y se estrellaron. En Phoenix, el polvo en el aire también interfirió con los sensores de altitud.

Amazon no cesa en su empeño por expandir Prime Air: esta misma semana confirmó que llevará el servicio de entrega aérea a casi 500 ciudades de EE.UU. para fines de este año.

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