
Hace casi tres meses que Nicolás Merlano no da señales de vida. El argentino de 42 años viajó a Europa el 31 de mayo para trabajar durante la temporada de verano y la última comunicación que tuvo con su familia fue el 27 de junio, desde una playa cerca de Roma, Italia. Desde entonces, el silencio. Su hermana Daniela Merlano lleva semanas recorriendo juzgados, llamando a Cancillería y agotando todos los recursos a su alcance sin obtener respuestas concretas.
El recorrido de Nicolás por el continente europeo comenzó en Madrid, España, donde aterrizó. Luego se trasladó a Francia; allí trabajó en un restaurante durante la temporada estival, y más tarde continuó su viaje hacia Italia. El plan era trabajar, recorrer y sostenerse económicamente durante el recorrido. Sin embargo, según relató Daniela a Infobae, todo cambió cuando a su hermano le robaron la mochila con el dinero que llevaba para financiar la travesía.
La última comunicación duró aproximadamente 20 minutos y se produjo el 27 de junio. Nicolás llamó desde una playa en Roma —sin precisar cuál— alrededor de las 10 u 11 de la mañana, hora italiana, lo que equivalía a las 5 de la mañana en Argentina. En esa conversación, el joven contó que llevaba dos días durmiendo en la calle por no tener dinero para pagar un hostel, que era su forma habitual de alojarse. También le informó a su familia que un hombre de origen parisino se le había acercado y le había ofrecido trabajo. “Dijo que no tenía señal”, recordó su hermana.

Dos días después de ese contacto, Nicolás se comunicó brevemente con una amiga a través de un mensaje de Instagram. Fue la última vez que alguien tuvo noticias de él. A partir de ahí, el rastro desapareció.
Al comenzar julio, la familia inició las gestiones formales. Daniela se comunicó con Cancillería y con la Dirección de Argentinos en el Exterior (DIARE). Le tomaron el relato y le solicitaron que reuniera documentación para poder formalizar la denuncia. A mediados de julio, una vez presentados los papeles, el siguiente paso fue activar una alerta amarilla de Interpol, el mecanismo de búsqueda humanitaria internacional.
La misma indica que se busca al argentino de 42 años, que desapareció en la ciudad de Roma. Sin embargo, el operativo de Interpol alcanza a tres países además de Italia: Francia, España y Bélgica. En cuanto a su descripción, el comunicado indica que llevaba barba. Tiene un lunar en el mentón y varios tatuajes: un pequeño rombo en el cuello, un cactus en una de sus piernas, un reloj con la inscripción “Tic Tac Efímero” en uno de sus brazos y una caricatura del “Indio Solari” con lentes en una de sus piernas. Mide 1,77 metros y es castaño.
Pero dentro de lo que es la búsqueda internacional, surgió otro obstáculo: ningún juzgado argentino quería tomar la causa porque los hechos ocurrieron en territorio italiano y, por lo tanto, no tenían jurisdicción.
“Tuvimos que empezar a patear juzgados para que nos tomen la causa”, relató Daniela. Finalmente, el Juzgado en lo Criminal y Correccional número 9, con la Fiscalía número 40, aceptó el caso, tomó su declaración y abrió la investigación formal.

Sin embargo, la apertura de la causa no se tradujo en avances concretos en Italia, donde, según explicó Daniela, las diligencias de búsqueda solo son posibles con la intervención de un abogado penalista contratado de manera particular.
“Acá en Argentina, cuando desaparece alguien, inmediatamente se va a la fuente, el último lugar en el que estuvo, si hay una cámara, para chequear, rastrear de dónde fue la última comunicación. Aparentemente, en Italia todas esas acciones se pueden solucionar únicamente con un abogado penal”, señaló.
Con casi tres meses transcurridos desde la desaparición y sin resultados, la familia enfrenta además una situación económica que le impide tomar medidas más directas. Los padres de Nicolás son adultos mayores con problemas de salud. El viaje a Italia para buscar información en el lugar de los hechos está fuera de sus posibilidades. Lo mismo ocurre con la contratación de un letrado internacional. “La situación ya es desesperante. Es una familia que está desesperada. Es angustia, impotencia, bronca”, describió Daniela a Infobae.
Como último recurso, Daniela abrió una cuenta bancaria con el alias busquedaactiva.nico, destinada exclusivamente a recaudar fondos para contratar a un abogado internacionalista, que es la solución que la propia Cancillería les señaló como la única vía disponible. “No tenemos recursos para viajar, no tenemos recursos para pagar un abogado internacionalista. Es por eso que, como último recurso, ya que no nos dan una respuesta, recurrimos a este alias”, afirmó.
Nicolás es soltero y tiene un hijo de 15 años. La madre del adolescente y su marido se mantienen en contacto diario con la familia Merlano para consultar si hay novedades y colaboran en lo que pueden. Para ampliar la difusión del caso, la ex novia de Nicolás, una amiga y la madre de su hijo conformaron un grupo de WhatsApp destinado a coordinar acciones de búsqueda y visibilidad.
Con experiencia en el rubro de la gastronomía y la hotelería, Nicolás había trabajado en Estados Unidos para una cadena hotelera y, de regreso en Argentina, se había desempeñado como barman. Ese historial fue el que lo llevó a buscar trabajo en restaurantes durante la temporada estival europea, el mismo recorrido que lo condujo, meses después, a desaparecer en Italia.



