
“Son tipos que han jugado al fútbol toda la vida, ¿necesitan tres años de curso en línea?“. Esta frase forma parte de una extensa investigación de un medio brasileño que pone la lupa sobre la figura de Alejandro Mancuso, ex figura de la selección argentina y ayudante de Diego Armando Maradona en la Albiceleste en el Mundial 2010. El escándalo lo tiene en el centro de un entramado que en Brasil denominaron como una ”mafia de las licencias» que entregaba diplomas de entrenador a emblemas del fútbol brasileño sin realizar los estudios correspondientes. El caso, que ya había contado con un primer foco público en 2025 por un allanamiento, tiene involucrados a apellidos de la talla de Roberto Carlos, Felipe Melo y Diego Lugano, entre otros.
La periodista Joanna De Assis firmó el artículo en el portal UOL que detalló esta investigación que se extendió durante dos años y comenzó por la sospecha de un futbolista que eligió el anonimato: Mancuso lo habría contactado en mayo de 2024 “de la nada” para acercarle la propuesta por intermedio de una aplicación de mensajería.

En audios, que el medio brasileño le atribuyó a Mancuso, se escucha al ex futbolista asegurar que ya habían emitido más de 40 licencias y una oferta clara: “Tenemos curso normal, que demora casi tres años. Y tenemos curso urgente, con cuatro licencias, carnet y diploma, en una semana o diez días como máximo”. ¿El precio? 20 mil dólares. Más allá del material audiovisual que difundió, el medio brasileño aseguró que “obtuvo decenas de audios y mensajes” donde Mancuso ofrece lo que denomina como “trámite urgente” y es definido por UOL en realidad como “un camino paralelo para conseguir certificados falsos de entrenador, sin cumplir el proceso regular de formación”.
Mancuso negó ante UOL las acusaciones, aseguró que no forma parte de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA) y se definió como “apenas un comentarista de radio”. “Muchos brasileños me llaman. ¿Por qué? Porque soy un tipo muy conocido en Brasil, ¿sabés? Y me preguntan cómo se hace, cómo se consigue. Yo paso el contacto de la federación para que llamen directo. Yo no estoy en la federación, yo no soy parte de la federación», dijo el ex mediocampista de 58 años que tuvo una reconocida carrera futbolística con las camisetas de Palmeiras, Flamengo y Santa Cruz en ese país.
El hombre que representó a la selección argentina en el Mundial de 1994 afirmó que “no existe” el tema de los ofrecimientos a los jugadores y, cuando le preguntaron si los futbolistas que apuntan contra él mienten, planteó: “Ahí les tenés que preguntar a ellos. Yo solo facilito, si me preguntan cómo hay que hacer, nada más”.

La investigación es impactante por el calibre de los nombres: Mancuso como nexo principal para tener licencias de entrenador niveles A, B, C y PRO. Del otro lado, carnets emitidos a nombres de Thiago Silva, Luiz Gustavo, Diego Lugano, Paolo Guerrero, Roberto Carlos, Felipe Melo, Alex de Souza, Petkovic y Paulinho.
Al momento del allanamiento en 2025, la entidad estaba liderada por el ex entrenador Salvador Pasini como Secretario General en reemplazo de Victorio Cocco. El detalle que remarca UOL es que muchas de las licencias analizadas tienen fecha de 2023 y cuentan con la firma de Cocco, quien para entonces ya había dejado su cargo en la entidad. Pasini figuraba como apoderado de ATFA desde 2020 y asumió como Secretario General de manera formal tras las elecciones de fines del 2022. “Muchas de las licencias tienen fecha de 2023 y llevan la firma de validación de Victorio Cocco, que dejó definitivamente la entidad en 2020. Una licencia expedida después de ese año no podría llevar sus credenciales”, razona De Assis en la investigación de UOL.
Según afirman, Mancuso se presentaba como “director internacional de ATFA” y alegaba en su oferta que el “presidente” y el “asesor jurídico” de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino lo avalaban para “facilitarle la vida a las fieras”. “Mancuso elogiaba la formación argentina, ofrecía la vía rápida y afirmaba que el procedimiento estaba acordado con Salvador Pasini, máximo responsable de la ATFA”, advierte De Assis en su informe.

Pasini, como representante del organismo, respondió con un comunicado a UOL donde afirmó que “no reconoce ninguna gestión que el Sr. Mancuso haya llevado a cabo o alegue haber realizado en nombre de la entidad”. Al mismo tiempo, remarcan: “Dicho señor no forma parte de la Junta Directiva, no ocupa ningún cargo de autoridad en la ATFA, no mantiene ningún vínculo contractual con la institución y no está autorizado para actuar en su nombre ni para representarla. Por consiguiente, cualquier oferta, cobro o envío de documentación que haya podido realizar invocando a la ATFA es algo totalmente ajeno a esta institución”.
Sin embargo, aseguran que el argumento de Mancuso al presentar la propuesta era claro: “Acordé con nuestro presidente de la federación que todos esos cracks que han jugado al fútbol tengan la posibilidad de no hacer ese curso en línea. Y ya está, se acabó. Son tipos que han jugado al fútbol toda su vida, ¿necesitan tres años de curso en línea?“, es uno de los textuales que se le atribuye al emblemático ex mediocampista que surgió de Ferro, pasó por Vélez, Boca Juniors e Independiente en Argentina.
UOL contactó a los principales acusados de tener los certificados de entrenadores falsos y las respuestas se repiten. Incluso aseguran que Felipe Melo “consiguió el reembolso del valor que pagó tras enfrentarse a Mancuso”. “Pensé: ‘Aquí hay algo que no cuadra’. Lo primero que hice fue borrarlo de mis redes sociales, porque estaba presumiendo de que era socio de la ATFA, ¿no? Y luego pedí que me devolvieran el dinero. A diferencia de muchos, yo logré esa hazaña».

Por intermedio de sus agentes de prensa, el histórico lateral izquierdo Roberto Carlos afirmó que negoció con Mancuso: recibió los permisos y el carnet por correo, aunque aseguró que no los utilizó porque “no completó el curso”. El defensor Thiago Silva, otro de los nombres de peso que aparecen entre los implicados, también respondió por intermedio de sus responsables de prensa. Según replicó UOL, “afirmó que pagó una cantidad correspondiente a la realización de cursos que no se impartieron tal y como se le había prometido”. También intentó chequear ante ATFA si eran originales, pero no lo consiguió y no los utilizó.
Entre sus conclusiones, la periodista a cargo de esta investigación que se inició en mayo del 2024 asegura que hay un contraste claro al entrecruzar los diplomas porque se visualiza que “la documentación enviada por Mancuso contiene errores e inconsistencias”. Incluso cada “documento verdadero” de la ATFA tiene un código QR con un “certificado analítico verificado” que contiene todos los datos tanto del alumno como del organismo. “Ningún código QR de los documentos enviados por Mancuso dirige a una página válida”, aseguran.
“La verdad es que nosotros, los jugadores que obtuvimos las licencias a través de Mancuso, siempre supimos que ese día llegaría. Que alguien descubriría el entramado y que las cosas saldrían mal”, reconoció, bajo condición de anonimato, una fuente citada por UOL a quien “no se le mencionó en ninguna grabación de audio ni se hizo pública ninguna documentación suya”. “Parecía algo demasiado fácil para ser verdad”, aceptó este jugador que no se había dado cuenta que el código QR que le habían suministrado no dirigía a ningún lugar y que sólo había recibido “copias autenticadas”, según la reconstrucción del medio.



