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Mendoza cerró los quirófanos de un hospital por un brote de meningitis posquirúrgica: murieron dos pacientes

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El gobierno mendocino ordenó el cierre preventivo de los quirófanos del Hospital Privado tras un brote de meningitis posquirúrgica.

El Ministerio de Salud y Deportes de Mendoza ordenó el cierre preventivo de quirófanos de un hospital privado, ante un brote fatal de meningitis posquirúrgica, que dejó dos muertos.

Según informó el gobierno provincial, la investigación epidemiológica identificó a cuatro pacientes con infección por la bacteria Serratia marcescens, dos de los cuales fallecieron.

El hallazgo ocurrió el pasado miércoles 21 de octubre durante la tarde, con una alerta que se activó a partir de pacientes atendidos en el Hospital Central, que habían sido operados previamente en el Hospital Privado de Mendoza. El brote se había originado en ese establecimiento.

Frente a estos indicios, la cartera sanitaria desplegó un operativo de control el jueves 22 de octubre, integrado por la Dirección de Epidemiología, el área de Infraestructura y Habilitaciones y la Dirección de Farmacia. Como primera medida para proteger la salud pública, las autoridades instruyeron la suspensión preventiva de la actividad quirúrgica del establecimiento, hasta tanto se concluya la investigación técnica y epidemiológica.

De acuerdo con el comunicado oficial, los equipos del Ministerio de Salud inspeccionaron las instalaciones, tomaron muestras para estudios de laboratorio y abrieron “un análisis riguroso sobre los procedimientos quirúrgicos, los anestésicos, antisépticos y materiales utilizados, con el objetivo de identificar la fuente que produjo la infección”.

La alerta sanitaria se activó a partir de pacientes que habían sido intervenidos en el Hospital Privado de Mendoza.

En paralelo, los especialistas siguen de cerca la evolución de pacientes vinculados al evento en estudio. Las autoridades sanitarias investigan las circunstancias clínicas de los dos fallecimientos y su relación con el evento infeccioso. Desde la cartera de Salud enfatizaron que la investigación está focalizada en pacientes intervenidos durante el mes de octubre, y en las posibles exposiciones vinculadas con la atención quirúrgica recibida.

Como medida de precaución, el gobierno de Mendoza recomendó a quienes hayan pasado por una cirugía durante el mes de octubre en dicho centro de salud y presenten síntomas como fiebre alta, dolor de cabeza intenso y vómitos, rigidez de nuca, alteraciones del estado de conciencia y otros síntomas neurológicos que realicen una consulta médica para su evaluación.

De qué se trata esta patología

Las autoridades sanitarias investigan las circunstancias clínicas de los dos fallecimientos y su relación con el evento infeccioso (Imagen Ilustrativa Infobae)

La meningitis bacteriana posquirúrgica (MBPQ) es una complicación infecciosa asociada a intervenciones neuroquirúrgicas que puede elevar la mortalidad de los pacientes. En Argentina, el término abarca los cuadros de meningitis o ventriculitis detectados hasta un año después de una operación de este tipo.

En el contexto de estas infecciones, una de las bacterias que afectan a los pacientes es la mencionada bacteria Serratia marcescens, un patógeno oportunista de humanos con una incidencia creciente en infecciones en centros de salud. Suele estar vinculado como el causante de brotes fatales en unidades de terapia intensiva y neonatales.

Según el artículo de revisión científica “Serratia marcescens: A Versatile Opportunistic Pathogen with Emerging Clinical and Biotechnological Significance”, publicado en la revista International Journal of Molecular Sciences, la bacteria posee diversos factores de virulencia que favorecen la colonización, la invasión de tejidos, la evasión del sistema inmunitario y su persistencia en ambientes y huéspedes.

Entre las formas de infección de la bacteria, hay sustancias que el patógeno libera al exterior, pigmentos, proteínas para pegarse a células y mecanismos para transportar compuestos. Cuando actúan de forma coordinada, aumentan su capacidad para provocar infecciones, sobre todo en hospitales y otros centros de salud.

La serratia fue investigada por primera vez en 1819 por el farmacéutico veneciano Bartolomeo Bizio, durante brotes de decoloración roja en la polenta en Padua. Años después, Bizio acuñó el nombre Serratia marcescens: el género homenajea a Serafino Serrati y el epíteto marcescens, derivado del latín, alude a la inestabilidad del pigmento rojo que observó.

Las infecciones causadas por S. marcescens multirresistente se asocian con mayor morbilidad y mortalidad, y una mayor duración de la hospitalización.

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