Faltaban más de cinco horas para el comienzo del clásico vasco entre el conjunto local, Athletic Club de Bilbao, y la Real Sociedad pero las calles que desembocan en el imponente estadio San Mamés ya estaban pobladas de gente con camisetas, gorros, banderas y bufandas albirrojas y blanquiazules. Todos mezclados, sin importar que poco tiempo después sus equipos estarían compitiendo en el campo de juego por los tres puntos en uno de los encuentros históricos de La Liga de España. Aquí no hay enemigos, solo rivales circunstanciales. Solo se trata de un partido de fútbol que se vive como una fiesta. Sin violencia, sin provocaciones, con total respeto.
Infobae recorrió cada punto de encuentro en Bilbao, donde los aficionados de ambos clubes disfrutaron de la previa del derbi, que terminó igualado 1-1, a puro color. En cada uno de los bares de la zona céntrica se observaron multitudes de ambas parcialidades compartiendo una cerveza o un sándwich, charlando y tomándose fotos antes de partir hacia el estadio. “Estamos perfecto, somos todos hermanos. Aquí nos reciben muy bien, lo puedes ver tú mismo”, explica un hincha de la Real Sociedad que llegó desde la vecina localidad de San Sebastián. “Entre hermanos se vive mucho mejor el partido. Al ser vascos y compartir esta tierra se disfruta un poco más”, agregó su amigo que viajó desde Durango, a unos 25 minutos de la ciudad. El tercer integrante de este grupo, que ofició de anfitrión, remarcó que todos estarán juntos en el estadio, cada uno apoyando a sus colores, pero siempre con códigos de convivencia, incluso si llegara a haber goles. “Se gritan, pero con respeto. Cada uno quiere ganar con los suyos, pero luego del partido somos todos amigos”, sintetizó.

En otra de las esquinas donde se congregaron la mayor cantidad de simpatizantes de Athletic y Real Sociedad no pasó inadvertida la presencia de un hincha del Bilbao disfrazado de pelota de fútbol. El joven no dudó en sacarse fotos con cada persona que le pedía un retrato y se tomó con gusto cada broma que le realizaban por su particular atuendo. En medio de la multitud, vendedores ambulantes se paseaban ofreciendo bufandas, camisetas y otros accesorios de los dos equipos. De fondo, reinaban las risas y algún que otro cántico futbolero.
A menos de dos horas para el pitazo inicial, la explanada de acceso al San Mamés está repleta y los hinchas siguen llegando juntos al estadio, sin inconvenientes ni operativos policiales. “Es muy raro que entre la afición del Athletic y la Real Sociedad, o entre equipos vascos, haya problemas. Por lo menos, que yo recuerde. Quizá sí con los equipos de Madrid. Aquí, el fútbol se vive de otra manera. Se siente mucho y aunque seamos rivales, el sentimiento antes del partido es de hermandad y la pasamos bien”, le explicó a este medio Alberto, socio del Bilbao, quien es el único de su familia hincha de los Leones. Su esposa, hijas y nietas son fanáticas del elenco de San Sebastián. “Las mujeres al poder, yo no pude hacerlas del Athletic”, dijo, entre risas, el hombre. A metros, otro grupo familiar de cuatro integrantes vivió una situación inversa. “En casa, ella sola es de la Real, esperemos que sea un buen partido y pueda estar contenta luego”, contó este padre, que junto a su esposa e hija se vistieron de albirrojos, a diferencia de la otra niña que defiende los colores azul y blanco en soledad.

Dentro del estadio, todo es euforia. El grupo más ruidoso de fanáticos se sitúa detrás de uno de los arcos, con un líder que está ubicado en una especie de tarima, con un megáfono para indicar los pasos a seguir al resto de la tribuna. Desde la canción que luego gritará el resto del estadio hasta la coreografía para alentar al equipo. Todo en perfecta coordinación, como el impactante mosaico rojo y blanco que recibió a jugadores locales. En una de las esquinas altas del San Mamés se congregó el grueso de los hinchas de la Real Sociedad, aunque en cada punto del estadio se podían ver camisetas de ambos equipos, siempre predominando las del Athletic.
Durante el partido, que se disputó con alrededor de 53.000 espectadores, Real Sociedad comenzó mejor y se adelantó en el marcador a los 37 minutos del primer tiempo con un golazo del portugués Gonçalo Guedes. El trámite era parejo, pero con una superioridad de los dirigidos por Pellegrino Matarazzo, que manejaban con criterio la pelota y hasta pudieron haber ampliado si no fuera por algunas intervenciones de Unai Simón y un insólito fallo en la definición de Mikel Oyarzábal.
En la etapa complementaria, con los cambios de Ernesto Valverde, el Athletic emparejó, sin jugar bien, pero con mayor tenacidad y empuje hacia el arco de Alex Remiro. A los 83 minutos se produjo el quiebre por la expulsión de Brais Méndez por supuesta agresión a un rival. A los 88′, el San Mamés estalló con la gran definición del canterano Iñigo Ruiz de Galarreta y el clásico terminó igualado 1-1. El público se retiró en paz, reconociendo el esfuerzo de sus jugadores y cada cual se marchó con tranquilidad a sus casas tras disfrutar de un gran espectáculo.
*El resumen del empate entre Athletic de Bilbao y Real Sociedad en el clásico vasco
Con este resultado, Real Sociedad quedó octavo en la tabla de posiciones de La Liga, con 28 puntos, mientras espera el choque de cuartos de final de Copa del Rey ante el Alavés del Chacho Coudet el próximo miércoles. Por su parte, Athletic Club se ubica 11°, con 25 unidades, y una racha de seis partidos sin ganar en el ámbito local, además de quedar eliminado en Champions League. Su consuelo podrá encontrarlo ante el Valencia, por el pase a las semifinales de la Copa del Rey.
LAS FOTOS DE LOS HINCHAS DEL ATHLETIC DE BILBAO Y LA REAL SOCIEDAD:












