Federico Gómez: cómo se dio la convocatoria para la Copa Davis y por qué fue “un mimo al corazón”

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Javier Frana y Federico Gómez durante los primeros entrenamientos en Corea del Sur (Prensa AAT)

Federico Gómez es de hablar fluido, cordial, pero trata de medirse cuando el micrófono se enciende. Sin embargo, se lanza en palabras que buscan encontrar un hilo detrás de tanta emoción.

Aunque no hay euforia en su voz, en algo se le parece. Está por viajar a su primera competencia del año, para luego sumarse al equipo de Copa Davis que competirá frente a Corea del Sur, en la lejana ciudad de Busan. Esta primera convocatoria para integrar la selección argentina de tenis lo encuentra y lo transporta a un momento nuevo en su vida, una tranquilidad distinta y una sensación de pertenencia que hasta hace no mucho le parecía lejana.

Once meses atrás, Federico tomó notoriedad por aquella carta abierta que había publicado en sus redes sociales, en la que se abría al mundo para contarle su mal momento emocional. Hoy, el escenario es otro. El gesto también.

– Estás viviendo un momento muy lindo, tal vez un quiebre de lo que contabas hace casi un año atrás. ¿Cómo fue ese proceso?

– (Abre con una sonrisa, pero luego modifica su mirada) La verdad es que cuando hice el posteo y todo eso, fueron de esos momentos en los que uno se siente muy lejos de todo. Creo que fueron 10 u 11 meses, casi un año, muy duros. No fue nada fácil. Obviamente, la pasé con muchos altibajos. Además, hubo un momento en donde tenía que defender puntos y me lesioné… y no fue fácil, no. Porque perdí el ranking y perdí otras oportunidades de jugar diferentes torneos como, quizás, el Abierto de Australia, pero haber terminado el año ganando el torneo de Temuco y teniendo muy buenas sensaciones en las últimas semanas en cancha dura, me dejaron muy entusiasmado para lo que va a ser esta temporada. Voy a tratar de poder jugar la mayor cantidad de torneos en cancha rápida y de priorizar un poco ese calendario.

– ¿Esta convocatoria es, tal vez, un premio a no bajar los brazos?

– Yo creo que sí. Y, la verdad, es un mimo al corazón por haber estado y por todo lo que insistí y lo que hice para lograr sobreponerme en todos estos últimos meses. Estoy muy contento con todo lo que me está pasando y me vengo sintiendo mejor conmigo mismo, lo que hace más agradable la situación en la que estoy.

– Contame tu proceso interior.

– ¡Nooo! (gesticula casi incrédulo) Ahora estoy súper contento, la verdad es que con este llamado es otra cosa. En los últimos meses he hecho un trabajo lindo y duro, en un proceso de todos los colores, si querés llamarlo así. He cambiado cosas, vengo sintiéndome mejor todos los días, vengo compitiendo mucho mejor, por más que, quizás, los resultados no fueron lo que esperaba, pero me siento muy contento hoy.

“De todos los colores”, dice. No hace falta detallar demasiado: altibajos, lesiones, puntos que defender, ranking que cae. El circuito no espera a nadie. Y, sin embargo, en ese tránsito hubo algo que se sostuvo: la decisión de seguir.

Federico Gómez afrontará su primera serie de Copa Davis

– ¿Y la familia cómo lo vive? ¿Te apoya, te motiva?

– ¡Sí, sí! Obvio que la familia me apoya, están súper contentos. Pensaron en acompañarme a Corea, pero es un viaje terrible y no sé si lo iban a poder hacer. Pero, justo cumple un año mi sobrinita y se van a ir a visitarla y a festejar el añito, algo que ya tenían planificado desde antes. Así que no van a poder estar. Pero me hicieron sentir ese orgullo y su felicidad cuando se los conté, tanto que lloraban de la emoción.

– Le vas a poder dar un lindo regalito de cumpleaños a tu sobrina.

– Espero que sí. Espero que todo el equipo le pueda dar un lindo regalo.

– Claro, pero en particular vos, representando a la Argentina.

– Sí, la verdad que es un gran regalo para ella, algo de lo que, ahora, no se da cuenta, pero que en el futuro lo va a saber identificar y apreciar.

– Volvamos a la Davis y a tu convocatoria. ¿Cómo fue el momento del llamado? ¿Adónde estabas?

– (Vuelve a sonreír, el recuerdo lo emociona) Mirá, yo estaba justo manejando, iba a la casa de mis papás, y recibo un mensaje de Javi (Frana). No recuerdo si también me hizo una llamada perdida, y me preguntaba si podía hablar en ese momento.

– ¿Fue en diciembre? ¿Cómo siguió?

– Sí, así que, como estaba con muchas ganas de saber qué era lo que quería, me apuré por llegar a casa. Quizás tuve alguna intuición de qué podía llegar a estar necesitando o de qué podía llegar a pasar con ese llamado. Lo que pasa es que yo venía teniendo una muy buena relación con Javi, un ida y vuelta bastante seguido y no solamente por teléfono. Es un gran capitán, una gran persona que se ocupa mucho de todos los jugadores. Bueno, llegué a casa de mis padres y lo llamé. ¡No lo podía creer! ¿La verdad? Se me infló el pecho de orgullo y de mucha felicidad.

El equipo argentino entrenando en Corea del Sur (Prensa AAT)

– Decías que habías tenido una intuición sobre el llamado de Frana ¿Pensaste realmente en una convocatoria para la Copa Davis?

– ¡Qué sé yo! Cuando supe que la serie era contra Corea y de visitante, uno tenía un poco de ilusión, por el momento. Pero nunca me lo imaginé, sin embargo, la ilusión estaba. Es que las condiciones y la fecha en el calendario era complicada para todos los chicos que vinieron representando a la Argentina en la Copa Davis. Sabía que no iba a ser fácil, que era una decisión difícil para los chicos y estoy seguro de que tener que decirle que no al capitán, no fue nada fácil. Lleva mucha responsabilidad esa respuesta, porque es un orgullo enorme representar al país. Así que estoy seguro de que les costó mucho, pero, a veces, hay que priorizar diferentes aspectos de la carrera. Así que muy contento con el llamado y entusiasmado de poder integrar la selección argentina de tenis.

– Por lo que antes contabas, tu ranking se fue muy atrás (N° 190), ¿igual confiabas en que podía llegar esa posibilidad?

– La veía muy difícil, más que nada por los grandes jugadores que tiene Argentina. Quizás, en muchos países hubiese sido jugador de Copa Davis hace mucho tiempo, pero miro el ranking y veo a los argentinos y, la verdad, me daba cuenta de lo duro que era armar el equipo de Copa Davis. Por eso, lo veía un poco lejos todavía, aunque siempre pensé que tendría chances en el futuro, si yo seguía dedicándome a esto y metiéndole todo lo que lo que le venía metiendo en este último tiempo. Obviamente, las circunstancias llevaron al capitán a tener que llamarme, por lógicas razones, y yo estoy muy contento del llamado.

– ¿Qué esperás de esta serie contra los coreanos? ¿Los conocés, sabés algo de ellos?

– No, no mucho. Es un rival complicado, que quizás en los números no se lo vea tan así. En ese sentido, ellos aparecen como de menor nivel, pero son jugadores que, por diferentes razones, ya sea físicas o del propio país, se tuvieron que alejar del circuito. Pero, al menos dos de ellos son jugadores que han ganado torneos ATP y que hasta han hecho semifinal de Australian Open, ganándole a Djokovic (Hyeon Chung, hoy N° 156 del mundo). Fue una de las grandes promesas del tenis a nivel mundial (ganó el Next Gen 2017 y llegó a ser el N° 19 del ranking), así que va a ser una serie muy dura, donde vamos a tener que dar el 110% para para dejar a Argentina lo más alto.

– ¿Puede esto transformarse en un impulso para tu carrera?

– ¡Sí, sin duda! Desde que me convocaron, es como que hice un click en mi cabeza, más aún de lo que lo venía haciendo en estos últimos meses. Y lo estoy usando como una motivación extra para trabajar duro, para estar enfocado cien por ciento en el tenis, en la serie y en todo el calendario que viene post Copa Davis.

El “click” aparece como palabra clave y la charla va llegando a su fin

– Estás un poco más delgado, ¿puede ser?

– Sí, sí, vengo trabajando muy bien con el equipo. La verdad es que me siento mejor, entonces, eso también ayuda. Vengo con buenas sensaciones, buenas semanas, buenos meses de entrenamiento y personales que son lo que hacen que esté un poco más tranquilo y me puedo enfocar solamente en el tenis.

El físico acompaña al ánimo y el ánimo sostiene al juego. Hace un año, Federico Gómez decidió abrirse al mundo y contar. Fueron 11 meses en los que hubo trabajo, esfuerzos, Djokovic, lesiones, regresos, convicción y silencios.

Ahora viene Corea. Viene la Copa Davis. Y viene la confirmación de que la perseverancia, a veces, trae consigo “un mimo al corazón”. Que también es una forma de ganar.

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