Hizo llorar a Messi y le arrebató una Champions a Scaloni: el árbitro que se convirtió en villano de los héroes argentinos

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El instante en el que Merk le sacó la tarjeta roja al joven Lionel Messi de 18 años

Cuarenta y siete segundos después de debutar con la selección argentina, Lionel Messi fue expulsado. El árbitro alemán Markus Merk mostró la tarjeta roja al joven delantero en el amistoso que Argentina disputó frente a Hungría el 17 de agosto de 2005 en el estadio Ferenc Puskas de Budapest. Aquel acrílico pasó a la historia, al igual que los hitos que logró la Pulga con la casaca albiceleste (incluido el Mundial de Qatar) y en su trayectoria en clubes. Fue un mojón que confirmó al europeo como uno de los jueces “villanos” para la Argentina. Porque no fue el único capítulo…

Messi, de flamantes 18 años, entró por Lisandro López y, en su tercer contacto con el balón, trató de zafarse de la marca de Vilmos Vanczák, quien lo sujetaba de la camiseta. Messi lanzó un manotazo leve y el defensor húngaro cayó exageradamente.

El árbitro sancionó la acción de inmediato: amonestó a Vanczák y expulsó a Messi con tarjeta roja directa. Los compañeros de Messi, entre ellos Gabriel Heinze, Roberto Fabián Ayala, Juan Pablo Sorín, Hernán Crespo y el mismísimo Lionel Scaloni, rodearon al juez en señal de sorpresa.

La Pulga abandonó el campo llorando, notablemente afectado. Más tarde recordaría: “Fue un momento durísimo para mí, entré al vestuario muerto, llorando”.

El malestar alcanzó a todo el equipo argentino. El seleccionador José Pekerman y sus colaboradores intentaron consolar a Messi, conscientes del impacto emocional que suponía haber sido expulsado en su primer partido oficial con la selección mayor.

Con el paso de los años, Messi cimentó una carrera histórica en el fútbol, mientras Vanczák se retiró en 2018 y trabajó como asistente técnico en la sub-21 de Hungría.

En ese 2005, Merk era reconocido como el mejor árbitro del mundo, título que obtuvo en 2004, 2005 y 2007. Solo Pierluigi Collina y Sandor Puhl superan ese historial de premios.

El golpe por el que Messi vio la roja en el debut (REUTERS/Laszlo Balogh LB/CCK)

Su carrera incluyó la dirección de partidos en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, la final de la Champions League 2002/03 entre Milan y Juventus, la final de la Eurocopa 2004 en la que triunfó Grecia, y encuentros en los Mundiales de Corea/Japón 2002 y Alemania 2006.

Después de la expulsión de Messi, árbitro y jugador solo volvieron a encontrarse una vez en el terreno de juego. Sucedió el 7 de marzo de 2006, en el estadio del Barcelona ante el Chelsea por la Champions League. Messi tuvo que abandonar el partido a los veintidós minutos por lesión y, una vez más, se fue del campo entre lágrimas.

Varios años después, el propio Merk analizó la jugada que marcó su carrera. Reconoció que, visto en perspectiva, “lo habría dejado en amarilla”. Mencionó que al introducirse el VAR en el fútbol, utilizó esa expulsión para discutirla con colegas, quienes en su mayoría consideraron que no habrían pedido revisión de la jugada original.

Pero el alemán no solo le arruinó un momento especial al capitán albiceleste. También lo hizo con Scaloni. La secuencia quedó en evidencia en la biografía oficial del entrenador de la Selección, escrita por el periodista Diego Borinsky.

La obra evoca en uno de sus capítulos la Champions League de 2004, en la que el Deportivo La Coruña, institución en la que el Gringo es ídolo, llegó a las semifinales. En dicha instancia, se midió ante el Porto de José Mourinho, a la postre, ganador de la Orejona. La ida, en Portugal, finalizó 0-0. La vuelta, en Galicia, culminó 1-0 para la visita, gracias a un gol de penal de Derlei.

Sin embargo, aunque el tropiezo decisivo se dio en España, dos circunstancias en la igualdad en territorio luso marcaron la serie. “Empatamos allá, pero al final del partido nos expulsaron a Jorge Andrade, que era uno de nuestros mejores centrales, y a Mauro Silva le sacaron una tarjeta amarilla y no pudo jugar la revancha”, apuntó en el libro el argentino Aldo Duscher.

“Deberíamos haber ganado una Champions, la que nos eliminó el Leeds y, sobre todo, la del Porto -sumó el brasileño Mauro Silva-. Yo me perdí la revancha por acumulación de amarillas y a Andrade lo expulsó en la ida por una tontería. Andrade era amigo de Deco, le pegó una patadita en la cola como una broma y el árbitro alemán lo interpretó como una agresión. Sólo a un árbitro alemán se le pudo haber ocurrido algo así”. ¿Quién era la autoridad de ese encuentro? El bueno de Merk, que en dos años marcó negativamente a Messi y a Scaloni.

Lejos de la actividad arbitral tras su retiro en 2008, Merk desarrolló una vida profesional diversa. Como odontólogo, ejerce en Otterbach y ha realizado labores humanitarias en la India, prestando atención odontológica a niños y colaborando en la construcción de viviendas y escuelas. Fue distinguido con la Cruz al Mérito de Alemania por su compromiso social.

Merk se convirtió en odontólogo, deportista y participa en transmisión de partidos (Photo by Thorsten Wagner/Bongarts/Getty Images)

También se ha dedicado al empresariado cervecero y es autor de dos libros motivacionales. Merk se destaca en deportes de resistencia: ha corrido maratones, triatlones, practica alpinismo y participa en la Carrera Vasa, la competencia de esquí de fondo en Suecia. En marzo pasado, completó un maratón en Roma y ha escalado tanto el Himalaya como Los Andes.

Sin embargo, su vida lejos del silbato no logró quitarle el rótulo de “villano” para los argentinos. No tanto como Edgardo Codesal, el controvertido juez de la final del Mundial de Italia 90, o Nicola Rizzoli, el de la definición de Brasil 2014 que omitió el penal de Neuer a Gonzalo Higuaín, pero con el peso suficiente para haber manchado dos momentos sensibles en las trayectorias de Messi y Scaloni.

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