Los detalles de la charla entre Scaloni y Messi que pudo haber cambiado la historia de la Selección: “Estaba débil”

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Conversación entre Scaloni y Messi en el complejo de la Selección en Ezeiza (REUTERS/Agustin Marcarian)

Algo ya había contado Lionel Scaloni en una conferencia de prensa. La secuencia ocurrió en el estadio del Bicentenario en San Juan. Luego del empate 0-0 ante Brasil que le dio a Argentina, que venía de quebrar una sequía de 28 años sin títulos en la Copa América, la clasificación al Mundial 2022, el entrenador llamó allí mismo, en los camerinos, al capitán Lionel Messi. Y el contenido de la charla fue sorprendente.

“Después de Brasil, lo llamo antes de que se vaya a París. Lo que se venía era muy difícil. Estábamos transmitiendo algo muy grande. Y él me dice ‘hay que seguir, qué importa’ y eso me dio un golpe anímico tremendo”, confirmó el Gringo sobre el temor a un golpe ante la expectativa generada y el invicto que acarreaba la Albiceleste.

“Tenía que tener esa charla y con su respuesta me di cuenta que algo se estaba haciendo bien. Esa es una historia que me gustaría que todos la sepan”, agregó entonces el entrenador campeón del mundo. Pero eso fue solo el esqueleto de lo sucedido en la intimidad de aquel cara a cara. Una conversación profunda, sincera, sin caretas ni imposturas, en la que el DT amagó con ponerle punto final a su ciclo cuando estaba por llegar a su clímax.

Los detalles están contamos con minuciosidad en la biografía oficial de Scaloni, escrita por el periodista Diego Borinsky. “Después del partido con Brasil en San Juan me sentía sobrepasado, ansioso, por la gente que estaba manija, y yo encima atravesaba un mal momento por la salud de mi viejo. Sentí la necesidad de hablar con Leo”, inició su testimonio el entrenador en la obra.

“Le dije que la gente estaba enloquecida por la Copa América ganada, por el invicto de un montón de partidos y porque el equipo venía jugando muy bien, y que el palo podía ser muy grande. Sentía la necesidad de decirle a Leo que podía ser duro lo que se venía, y su respuesta fue genial: ‘Ya sé lo que puede pasar, estamos bien así, el grupo está bien, vamos a lo que venga y que pase lo que tenga que pasar’. Yo sentía que no le podemos fallar a él ni a la gente, pero con esas palabras respiré y me sentí mejor”, añadió.

Más adelante en el libro, la descripción de aquel momento que pudo haber cambiado todo es aún más gráfica. “Le dije: ‘Leo, escuchame. Yo estoy eternamente agradecido a todos ustedes, especialmente a vos, por el comportamiento y lo que fueron estos años. Pero para mí ya está. Para mí no hay nada más después de haber ganado una Copa América y clasificar a un Mundial’“, le lanzó Scaloni la granada al astro.

El DT y el líder. Messi llegará al Mundial 2026 con 39 años (EFE)

“Yo cuento lo que dije, lo que sentía. Continué: ‘No sé si estoy con fuerzas para seguir. Estoy con los problemas de salud de mis viejos y no te quiero fallar a vos. Leo, no les quiero fallar a tus compañeros, se viene el Mundial y no me siento bien’”, siguió con su reflexión.

“Yo estaba con un quilombo importante en la cabeza. Y dije: ‘Necesito hablar con el capitán, necesito que sepa por lo que estoy pasando’. Estaba confundido, no veía claro cómo seguir. Mis dos viejos habían sufrido los ACV, los acompañaba en la rehabilitación y no sabía con qué me iba a encontrar en ese momento. Mejor dicho: sí sabía con qué me iba a encontrar, pero no sabía cómo iba a reaccionar”, detalló.

La réplica del 10 fue exactamente el respaldo que necesitaba el Gringo: “’Pero, ¿qué pensás hacer? Si vos sos entrenador, ¿qué te pensás? ¿Que cuando vos te vayas de la Selección no vas a tener estos problemas en un club?’, me dijo Leo. Tenía razón. Pero sobre todo me tranquilizó poder hablarlo con él, poder expresarle lo que yo estaba sintiendo y pensando en ese momento. ‘Mirá, si tenés que tratarte con alguien, hacelo que te va a servir. Yo lo hice y a mí me sirvió’, me dijo también Leo».

Yo estaba débil. Mis pensamientos eran: ¿a qué me dedico, a estar con mis viejos cien por cien en el Fleni, en Escobar, ayudando en su recuperación, pero con mis hijos reclamando mi presencia en Mallorca, o me iba a Mallorca a estar con mi familia y mis viejos en terapia intensiva o intentando recuperarse? ¿En qué momento me podía ocupar de la Selección? Era un quilombo, no sabía para dónde agarrar, no sabía lo que estaba bien. Y él un poco me abrió la cabeza: ‘Tranquilo, relajate, hay mucho tiempo hasta el próximo partido. Lo que sí tené en cuenta que, si elegiste ser entrenador, esto te va a pasar en todos lados, la presión por ganar o perder está siempre. Sí te digo que nosotros estamos con vos a muerte, esperamos que sigas, esperamos que ni lo dudes’. Fueron 20 o 25 minutos de charla ahí en el vestuario del estadio, en San Juan. Me sirvió mucho, de verdad. Sentí un gran espaldarazo», subrayó el valor que le dio a un diálogo trascendental de una historia que siguió anexando capítulos felices.

“Todo se fue acomodando con el tiempo, así es la vida, y me acostumbré a que mis viejos estuvieran con sus problemas. Cuando están bien, si a vos te dicen en frío que los dos van a sufrir un accidente cerebrovascular y no van a quedar bien, te agarra un infarto, te morís. ‘¿Cómo a mis viejos les va a pasar eso?’, pensás. Después pasa, lo afrontás y la vas llevando. Iba a visitar a mis viejos, me quedaba cuatro o cinco días con ellos, después me volvía a Pujato, me tomaba un avión a Mallorca, estaba una semana y volvía, y así. Pensás qué locura va a ser el siguiente mes y después la manejás, es peor lo que imaginás que después lo que ocurre en el día a día. Es lo que me decía el psicólogo: vos tenés en tu cabeza negativo, negativo, negativo y se te viene el mundo encima. La cuestión es que yo quería ser sincero con el capitán y que estuvieran al tanto. En este tiempo se acercaron muchas veces a preguntarme, al final la vida te va acomodando y te adaptás, no queda otra», concluyó.

Esa charla con Messi y su adaptación a la adversidad lo llevaron a la tercera estrella mundialista, a una nueva Copa América y hasta el umbral de un nuevo desafío en Estados Unidos, México y Canadá 2026. El capitán no solo anota goles con la zurda, o la derecha, o eventualmente de cabeza. También los hace con la palabra justa.

El libro que cuenta los secretos de Scaloni, firmado por Diego Borinsky

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