El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires recuperó un edificio histórico en el barrio de San Nicolás que, según informaron fuentes oficiales, se encontraba usurpado desde hacía aproximadamente 40 años. La propiedad, ubicada en Tucumán 1727, a pocos metros de la avenida Callao, es considerada de gran valor arquitectónico y patrimonial por su diseño y por haber sido testigo de una etapa de esplendor de la arquitectura porteña. Con este operativo, la administración que encabeza Jorge Macri alcanzó la cifra de 568 inmuebles recuperados en el marco de su política de recuperación de espacios bajo ocupación irregular.
La intervención se produjo tras múltiples denuncias de vecinos por hechos relacionados con la inseguridad y ruidos molestos en la zona. El inmueble pertenece al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y fue objeto de un procedimiento coordinado entre la Policía de la Ciudad, la Red de Atención y la Guardia de Auxilio. La participación de este último organismo fue requerida debido al avanzado estado de deterioro del edificio, que presentaba riesgo de derrumbe, informaron desde el gobierno porteño.
Durante la inspección, las autoridades constataron la presencia de banderas y estandartes de distintas agrupaciones políticas en el interior del inmueble. Por la gravedad del caso y el estado de las instalaciones, el lugar fue clausurado una vez finalizado el operativo. El Gobierno de la Ciudad destacó que la recuperación del edificio responde a la necesidad de garantizar el respeto por la propiedad privada, fortalecer la seguridad y restablecer el orden público en los barrios.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, se refirió al procedimiento en el marco de la política que impulsa para liberar propiedades ocupadas de manera ilegal. “Cuando se usurpa, en el barrio se instala gente violenta. Los denuncian los propios vecinos: son sinvergüenzas que fomentan la extorsión y el robo”, afirmó el funcionario en declaraciones recogidas por la gacetilla oficial. Además, enfatizó: “En la Ciudad no hay lugar para la tibieza ni para el verso garantista que protege a los que viven del delito. Hoy le devolvimos la tranquilidad al barrio”.

El inmueble recuperado fue diseñado por Arturo Prins, ingeniero civil y arquitecto argentino reconocido principalmente por su autoría en la creación del edificio neogótico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, situado sobre la avenida Las Heras, en la intersección con Pueyrredón. La influencia francesa de principios del siglo XX se refleja en la fachada y la estructura del edificio, que pese a los años de abandono conserva elementos distintivos de la época.
En los últimos dos años, el Gobierno de la Ciudad informó que se lograron liberar sitios emblemáticos, como la Casa Blaquier, que permaneció bajo ocupación ilegal durante más de cuatro décadas en el Casco Histórico, y el conocido “Elefante Blanco” de la calle Olazábal al 3400, en el barrio de Belgrano. A estos casos se suman otros espacios, como un predio debajo de la autopista Perito Moreno en Parque Avellaneda, que había sido ocupado por una cooperativa de cartoneros vinculada al dirigente Juan Grabois, y una playa de estacionamiento que funcionaba en condiciones irregulares en el barrio de Villa Luro.

En la misma línea, también se recuperó un terreno de 2.500 metros cuadrados donde operaba un campo de deportes sin habilitación, ocupado por el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, liderado por el referente social Raúl Castells. Según datos oficiales, la política de recuperación de propiedades apunta a devolver estos espacios al patrimonio público o a sus legítimos propietarios, y a mejorar la calidad de vida de los vecinos en las áreas afectadas.
Las autoridades porteñas remarcaron que, más allá del valor arquitectónico y patrimonial del edificio, la prioridad fue restablecer la tranquilidad y la seguridad en el barrio de San Nicolás.



