
Diez horas antes de que comenzaran los primeros bombardeos sobre Caracas, la Cancillería Argentina alertaba enfáticamente su recomendación de no viajar a Venezuela: un mensaje profético de lo que sucedería más tarde. El Gobierno que preside Javier Milei mantuvo y mantiene efusivos contactos con la Casa Blanca, que planificó de manera quirúrgica el operativo de extracción del dictador Nicolás Maduro. La incertidumbre que circunvala a las autoridades por estas horas versa sobre lo que sucederá en estos días y en las semanas posteriores.
A través de las declaraciones de Milei, el canciller Pablo Quirno y un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, las altas autoridades del Gobierno dejaron en claro la posición oficial de que se debe producir una suerte de transición para que asuman las autoridades que fueron elegidas en los comicios nacionales realizados a finales de 2024, que según los resultados del Comando Con Venezuela tuvo como ganador a Edmundo González Urrutia con el 67% de los votos.
“El Gobierno argentino espera y apoya que esta nueva situación haga posible que las autoridades legítimamente elegidas por el pueblo venezolano en las elecciones celebradas en 2024, incluido el presidente electo Edmundo González Urrutia, puedan finalmente ejercer su mandato constitucional conforme a la voluntad popular expresada en las urnas y a las normas democráticas vigentes”, esgrime la carta publicada esta mañana por la Cancillería Argentina.
Fuera de los micrófonos, la plana mayor de la Casa Rosada guarda cautela y opta por no emitir opiniones que no se ciñan a las declaraciones ya realizadas por Milei y Quirno. No hay completa seguridad de que a partir del operativo realizado este sábado se produzca una salida apresurada del actual régimen. “Hay que ver cómo se acomoda todo”, marcan.
“Lo esperable sería un gobierno de transición hasta la reinstauración del orden democrático”, opinó a Infobae una de las figuras del Gobierno que mejores terminales tiene con Washington. En la Casa Rosada no creen que en el cortísimo plazo se vaya a realizar una nueva incursión sobre Venezuela. “Ahora lo van a juzgar en territorio americano, y todo lo que declare va a ser muy importante”, explicaron.
En diálogo con Fox News, Donald Trump dijo que una “segunda ola” de ataques contra Venezuela es posible y que los leales a Maduro tendrán un “mal futuro” si es que no desisten en una transición.
En el Gobierno argentino hay recaudo al respecto de cómo puede prosperar la situación del gendarme argentino Nahuel Gallo, que fue privado de su libertad de manera ilegal el 8 de diciembre de 2024 por parte del régimen de Nicolás Maduro. En público, Quirno marcó que “ante el potencial cambio de régimen, las posibilidades de rescatarlo son obviamente crecientes” y que están “haciendo todo lo que está a nuestro alcance para lograr su liberación lo antes posible”.
En declaraciones al periodista Andrés Oppenheimer de CNN en Español, Milei afirmó que la Argentina está dispuesta a prestar el apoyo que Estados Unidos requiera, aunque “aún no” le llegó pedido alguno. “Yo estoy dispuesto a dar la batalla por la libertad en todo el mundo. Si podemos responder a esos pedidos, lo vamos a hacer”, añadió. Meses atrás, las máximas autoridades del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas disentían con la postura de brindar apoyo armado para intervenir sobre un país en la región. El cambio de autoridades en el ámbito castrense realizado en diciembre del año pasado responde a la lógica que impuso el Presidente.
La disposición de alianzas y de posturas dentro de la región se visualizó más nítida que nunca. Quienes apoyaron el operativo de Estados Unidos sobre Venezuela fueron los presidentes Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador) y el mandatario electo José Antonio Kast (Chile). Las condenas llegaron de parte de Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México), Gustavo Petro (Colombia) y Yamandú Orsi (Uruguay).
En este último grupo se puede incluir a Pedro Sánchez (España), con quien Milei no tuvo reparos en vincularlo con la dictadura venezolana. “[Maduro] es un narcoterrorista que tiene conexiones profundas con el partido socialista español [el partido del que proviene Sánchez]”, acusó. Las acusaciones también llegaron a Lula y a Petro: “Los socialistas están dispuestos a avalar dictaduras y terrorismo si es que son de izquierda”.
La contundencia de las declaraciones no es casual. Milei siente más que nunca que debe liderar ese grupo de líderes del centro hacia la derecha que contraste con el “socialismo del Siglo XXI”. Por estas semanas, el Presidente trabajó con su núcleo más cercano en la gestación de un bloque regional de mandatarios y líderes contrarios al progresismo y al socialismo. En la Casa Rosada dicen que no hay una fecha estimada en la cual pueda terminar de concretarse esta organización, pero que la primera reunión será en Buenos Aires y ya hay más de 10 países que están comprometidos a conformarla.



