Kicillof desembarcó en CABA, lanzó su proyecto 2027 y empezará a ampliar su armado político en todo el país

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Axel Kicillof inició la campaña con el objetivo de armar un proyecto para presentarse en las elecciones presidenciales de 2027

De saco y pantalón gris, Carlos Bianco estaba parado frente a la puerta del teatro El Picadero, ubicado sobre la cortada Disipolín, a unos pocos metros de la transitada, y siempre ruidosa, esquina de Callao y Corrientes. Entre varios saludos callejeros y cholulos, el jefe de Gabinete bonaerense escuchó una pregunta ajena a cualquier lógica política: “¿Máximo viene hoy?»

Bianco esbozó una sonrisa cómplice, pero educada y respondió: “No sé. No creo”. El interesado era un chico que llevaba una gorra amarilla de la UOCRA, que en su visera decía “CFK”. Tenía un pañuelo con la inscripción “Nunca Más” y una remera con una frase histórica de Maradona: “Tenés que ser muy cagón para no bancar a los jubilados”. La pregunta fue inocente, sin maldad, abstraída del tiempo y del espacio de esa persona que se esfumó en la tarde.

Nombrar a Máximo Kirchner en el medio de un núcleo kicillofista solo despertó risas. Toda de dirigentes de base que hicieron cola para que les entreguen una pulsera celeste y así les abrieran el acceso a un plenario en el que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quiso hablar sin cámaras ni micrófonos que amplifiquen estrictamente el contenido de sus palabras.

El acto que el gobernador encabezó en el pequeño teatro porteño tuvo un objetivo claro: lanzar el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la Ciudad de Buenos Aires y presentar los primeros lineamientos de un proyecto nacional que lleva en su vértice una consigna de tres palabras: “Axel presidente 2027”.

El ministro de Producción bonaerense, amigo de la juventud y hombre de confianza de Kicillof, Augusto Costa, fue el organizador del encuentro. Y fue quien marcó el norte del movimiento político porteño al decir que están fundando un proyecto de país nuevo que lo tiene al gobernador bonaerense como capitán del barco. Al que este sector del peronismo le pone una ficha para recuperar la llave de la Casa Rosada.

El ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, fue uno de los oradores del acto

“Esto es una reunión que sirve para plantear lo que viene para adelante”, dijo Kicillof antes de entrar al acto. No quiere cerrar la puerta a ningún sector de la oposición. Solo se anima a decir que lo que viene “tiene que ser lo más amplio posible”. El mandatario bonaerense se escapa de las sentencias respecto a las distintas vertientes que se mueven para armar una alternativa opositora. “Nadie tiene que pretender ser más o subordinar a otros. Hay que ser generosos”, aseguró.

En lo concreto, el acto de hoy fue el primero fuera de la provincia de Buenos Aires y en modo electoral. Empezó a rodar la campaña y la candidatura a presidente. Aunque, por una decisión de cuidar las formas y los tiempos, en el kicillofismo no lo hagan explícito. “A partir de ahora habrá más actividades en este tono”, se sinceró un funcionario cercano al mandatario provincial.

Kicillof llegó flanqueado por el sindicalista Rodolfo Daer, titular del sindicato que aglutina a los trabajadores de la industria alimenticia, y Andrés “Cuervo” Larroque, titular de “La Patria es el Otro”, una de las agrupaciones que más empujó la convocatoria y el armado territorial del MDF. La punta de lanza de ese grupo es Victoria Montenegro, legisladora porteña que es hija de desaparecidos. El encuentro puede ser tomado como el punto de partida de una campaña como precandidato presidencial. Porque adentro del auditorio empezó a sonar el cantito “Axel presidente”.

En el encuentro se hizo presente parte del gabinete bonaerense. Además de Bianco, Larroque, Costa y Jesica Rey, su sombra y la dueña, extremado perfil bajo mediante, de las coordenadas en las que se comunica el proyecto kicillofista, estuvieron Cristina Álvarez Rodríguez, parte del ala política y jefa de asesores de la gobernación; el ministro de Trabajo, Walter Correa; el ministro de Seguridad, Javier Alonso, y Cristian Girard, titular del ARBA y uno de los integrantes del anillo de confianza del gobernador. Un kicillofista puro.

También estuvieron el subsecretario de Economía Popular y referente de Barrios de Pie, Daniel “Chuky” Menéndez, y la subsecretaria de Políticas Culturales, Victoria Onetto; la ex ministra de la Mujer, Elizabeth Gómez Alcorta, y el ex ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Caras conocidas del PJ Porteño. Más allá de esos dos nombres, el encuentro fue íntegro del MDF. Estuvo atravesado por la necesidad de marcar un rumbo pero, sobre todo, de activar el plan presidencial en una ciudad importante en términos electorales. La rueda empezó a girar.

El acto se llevó a cabo en el teatro Picadilly, a metros de Corrientes y Callao

A partir de ahora, el modo electoral de Kicillof entrará en vigencia y se repetirá con frecuencia. Habrá más actividades en el interior del país, aunque en forma espaciada. El pie pesado sobre el acelerador llegará después del Mundial de fútbol que se jugará en Estados Unidos, Canadá y México, cuando empiece, definitivamente, la cuenta regresiva hacia la elección presidencial del 2027.

En este tiempo que viene, algunos nombres propios del armado político empezarán a dedicarle más tiempo a la articulación en el interior del país con la dirigencia política, sindical y social. En ese trabajo participarán los ministros Gabriel Katopodis, Andrés Larroque, Cristina Álvarez Rodríguez, Carlos Bianco y Javier Alonso, que aplica su muñeca política a la gestión de la seguridad con los intendentes bonaerenses. También participarán de ese trabajo los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Fernando Espinoza (La Matanza), y los ex intendentes y referentes históricos del peronismo bonaerense Julio Pereyra y Alberto Descalzo.

Kicillof estuvo acompañado por dirigentes cercanos y prepara su armado para el 2027

Cuando Kicillof salió del teatro, algunos dirigentes porteños y militantes le cantaron “Axel presidente”, una vez más. En la montonera y el camino abierto por la seguridad del gobernador, un hombre le dio en la mano una imagen de San José bendecida por el Papa. El gobernador agradeció, la miró unos segundos con detenimiento y se metió en el auto donde lo esperaban Rey y Bianco. Los mismos que iban a bordo del Clio negro con el que se construyó la épica colorida de la campaña bonaerense 2019.

El acto fue la línea de largada para el proyecto nacional de Kicillof. Decidió hacerla en CABA porque es donde el MDF está más sólido, por fuera del alambrado bonaerense. Incluso esa estructura comienza a trazar su recorrido para ser una alternativa a la gestión de Jorge Macri el año que viene. Quieren estar en la cancha electoral y van a armar por fuera del PJ y el cristinismo local.

De ahora en más, empieza una construcción más federal del espacio que fundó el año pasado y una edificación más consistente, en todo el país, del proyecto electoral que tiene como sello principal la frase “Kicillof 2027”. Línea de largada. Luz verde. Campaña en marcha. El precandidato ya camina hacia su objetivo y abre el juego para articular una coalición amplia que rompa el molde actual de Unión por la Patria.

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