Milei denunció un ataque contra su gobierno e involucró a Villarruel: “Los hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia”

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La apertura del 144° período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional estuvo marcada por un mensaje cargado de acusaciones y advertencias. Javier Milei denunció “un ataque contra su gobierno” e involucró a su vicepresidenta, Victoria Villarruel, en el centro de una disputa que, según el mandatario, llegó a poner en juego la estabilidad institucional y la gobernabilidad en el país.

En un giro que sorprendió a propios y ajenos en el recinto, Milei involucró a la vicepresidenta Victoria Villarruel en el entramado de intereses que, según su visión, aspiraban a la máxima magistratura. Al referirse al “ataque sin precedentes”, el presidente sostuvo que “lo hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia”, una frase que, en el contexto de la disputa interna, cobró especial resonancia. Además, la transmisión oficial no mostró el saludo entre ambos al inicio de la jornada.

El mandatario no limitó sus acusaciones a la interna oficialista. Apuntó directamente contra el Congreso, a quien atribuyó la sanción de “leyes irresponsables”, y a sectores empresarios que, en su visión, “apostaban por una devaluación para beneficiarse a costa de los pobres”. En ese mismo pasaje, Milei hizo referencia a “declaraciones de los últimos días por parte del gobernador Quintela y de la senadora riojana María Florencia López, que son de ustedes, golpistas”, y añadió que “no solo han sido denunciados por el fiscal Stornelli, sino que el mismo ha reabierto la causa por los hechos sucedidos en 2001”.

Milei planteó que “la oposición estaba dispuesta a todo con tal de volver al poder”, señalando que durante el primer año de su gestión se logró, en sus palabras, “salir de la tormenta” gracias al sacrificio de la sociedad. El jefe de Estado aseguró que, a comienzos de ese ciclo, la economía argentina crecía a una tasa del 6 %, con proyecciones de alcanzar el 8 %. No obstante, describió un escenario adverso: “El primer ataque fue durante el mes de marzo, previo al acuerdo con el FMI, el cual ocasionó un primer pico de incertidumbre que se tradujo en la suba del riesgo país, suba de las tasas de interés, repunte en la inflación y un estancamiento de la inversión”. Pese a ese contexto, remarcó que “la tasa de inflación para el mes de mayo cayó al uno coma cinco por ciento”.

El presidente vinculó el reciente clima de incertidumbre económica y política a maniobras impulsadas desde el Congreso

El relato presidencial cobró mayor voltaje cuando abordó los sucesos posteriores al triunfo oficialista en la Ciudad de Buenos Aires. Milei denunció que “comenzó a digitarse un ataque sin precedentes en la historia argentina”, que alcanzó su punto más alto tras las elecciones de septiembre en la provincia de Buenos Aires. “Ese ataque, coordinado entre el Congreso de la Nación, sancionando leyes irresponsables, algunos medios de comunicación con operaciones y engaños de todo tipo para confundir al electorado y algunos sectores empresarios que apostaban por una devaluación para beneficiarse a costa de los pobres, generó un nivel de incertidumbre en la sociedad pocas veces visto”, afirmó el presidente.

El mandatario hizo un paralelismo entre esa situación y momentos críticos del pasado reciente, al señalar que “solo comparable con el pánico del regreso al kirchnerismo en agosto de 2019 y la crisis de 2001, donde la política no tenía problemas en tirar a la calle uno o todos los muertos que fueran necesarios con tal de volver al poder”.

La mención de la crisis de 2001 remite a uno de los episodios más graves de la historia política argentina, circunstancia que Milei utilizó para enfatizar la gravedad de los hechos que, a su entender, buscaban desestabilizar su administración.

A lo largo del discurso, el presidente reiteró su acusación de que existió “un contexto golpista” y agradeció el apoyo internacional, en particular la relación con los Estados Unidos, destacando que “el gobierno de Donald Trump acudió a nuestro país”. Milei aseguró que la relación bilateral fue clave para renegociar con el Fondo Monetario Internacional y “salvar una crisis cambiaria”.

El presidente advirtió que la ofensiva opositora incluyó la sanción de leyes que, según su visión, perjudicaron la estabilidad económica y social (Fotos: Comunicación Senado)

“Se disparó el riesgo país, nunca mejor apodado como riesgo Kuka, lo cual derivó en una caída de la demanda de activos denominados en pesos”, afirmó, agregando que “mientras se atacaba el peso por el equivalente al 50 %, esto es, unos 41.000 millones de dólares, las tasas de interés volaban por los aires, la actividad se frenó en seco y la caída en la demanda transaccional de pesos hizo que la tasa de inflación se acelerara”.

El mandatario insistió en señalar que la “aventura kirchnerista” tuvo un costo concreto: “Se perdieron 2,5 puntos de crecimiento, es decir, el riesgo Kuka nos costó además 25 millones de dólares en términos de PBI”, afirmó.

En la misma línea, advirtió sobre la continuidad de maniobras para recuperar el poder político, asegurando que la oposición “no tenía problemas en tirar a la calle uno o todos los muertos que fueran necesarios”.

La apertura de sesiones ordinarias dejó expuesta la tensión política y las fracturas internas en el oficialismo, en un contexto de acusaciones cruzadas y advertencias sobre la gobernabilidad. El mensaje de Milei buscó dejar en claro que, a su juicio, la puja por el poder trasciende las diferencias partidarias y alcanza a todos los sectores con injerencia en la vida pública argentina.

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