
Manuel Adorni intentó mediar. A pesar de su debilidad interna, se juntó con Santiago Caputo y le preguntó por qué salía tan fuerte contra Martín Menem. “Porque esta vez tengo las pruebas”, le contestó el asesor. Fue el lunes. Al otro día se involucró el propio Javier Milei, que salió a exculpar al presidente de la Cámara de Diputados de estar detrás de una cuenta fake para dañar al Gobierno. Lejos de alinearse, Caputo mandó a su tropa a decir que le mentían al Presidente, una desautorización al propio Milei que hizo escalar la pelea hasta límites sin fronteras.
Mañana los ministros se verán las caras en el tedeum, que se espera áspero para la Casa Rosada, y la reunión de gabinete posterior que, al final, volverá a ser ampliada, con la idea de dejar atrás la guerra interna. Una fiesta de interpretaciones para el marciano citado por Milei si llegara a aparecer por la galaxia libertaria en plena rebelión.
En ese escenario de oposición ausente y enemigos internos, Milei avanza en la administración de su propio caos, intenta surfear la debilidad en acuerdo con los gobernadores y ciertos datos económicos que le devuelven una foto en sepia de la recuperación que tanto espera. Por ahora parecen ser instantáneas. El crecimiento intermensual que mostró la economía en marzo, de 3,5%, se vería interrumpido en abril. “Se viene el serruchito”, anticipan cerca del palacio de Hacienda sobre la base de algunos datos negativos.
La consultora PxQ, de Emmanuel Álvarez Agis, muestra varios rubros en retroceso. Molienda de oleaginosas y soja dan 8,1 y 8,8% abajo, la liquidación del agro muestra una caída del 15% y los despachos de cemento, 7,6% de retroceso. En patentamiento de autos la baja es de 7,2% y de motos, más moderada, en 0,2%. Equilibra también expone datos similares y anticipa una caída de 1,0% interanual y 1,5% desestacionalizada. De todas maneras, proyecta para 2026 una suba del 2% promedio anual.
El serrucho resurge sin nafta en la motosierra. Lo advirtió Luis Caputo al confesar que debe concentrarse en la recaudación porque ya no tiene más margen para el ajuste. Analistas del mercado tomaron la declaración como un desafío al propio Milei, que al otro día se despachó con una baja de retenciones en su discurso en la Bolsa de Cereales, de manera sorpresiva con la idea de recuperar la iniciativa política en medio de los escándalos permanentes en los que navegan los libertarios.
En círculos económicos cercanos al oficialismo explican que la referencia del titular del Palacio de Hacienda se inscribe en una imposibilidad política de avanzar con otros recortes, como una reforma previsional. No la pueden hacer. No es viable políticamente. Ese será el gran eje de debate si Milei logra reelegir. Si se mantiene en el cargo más allá de 2027 la reforma previsional y los regímenes jubilatorios especiales serán lo primero a tocar. Por ahora no están dadas las condiciones para avanzar. También lo pide el Fondo Monetario Internacional. No por nada sigue demorada y sin fecha de presentación la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que reduciría en un 0,4% del PBI la recaudación de contribuciones de la seguridad social. Con la baja muy gradual de retenciones, la alternativa de recaudar más sería vía privatizaciones, pero entre los economistas hay consenso en que solo tapa uno o dos meses. Para más no alcanza. La otra posibilidad sería subir retenciones al petróleo, algo que ya hizo con el convencional en marzo, cuando estalló la guerra en Irán.
“Lo que no se puede perder es el superávit, que ya está finito”, dicen en la Casa Rosada para explicar las palabras de Caputo. “Sin eso nadie más te cree”, agregan.
El 2027 es un año de fuertes vencimientos de deuda. Son cerca de US$31.000 millones. Por los niveles de riesgo país actual, el mercado descuenta que el Gobierno va a pagar. La gran duda es de dónde va a salir la plata. Con cepo que permanecerá para las empresas, según anunció esta semana el presidente del Banco Central, Santiago Bausilli, es difícil que el riesgo país baje más para permitirle a Caputo salir al mercado internacional. Esa inestabilidad va a acompañar de manera permanente al Gobierno hasta las elecciones. El “somos nosotros o el caos” que aplicó el año pasado podría ser riesgoso pasados ya cuatro años de gestión.
A pesar del dato positivo de marzo y el récord de exportaciones, la semana termina con números poco alentadores sobre el consumo masivo. La calle sigue gélida. Según el Indec, las ventas en supermercados cayeron 5,1% interanual en marzo, autoservicios mayoristas disminuyeron 7,2% interanual y 1,4% respecto de febrero y en los centros de compras las ventas bajaron 13,3% interanual y solo subieron 1,5% con respecto al mes previo. La baja de precios por la competencia que habilitó la importación tampoco se tradujo en una mejora en las ventas de electrodomésticos y artículos para el hogar que a precios corrientes en el primer trimestre bajaron 12,4% respecto a 2025. Los datos oficiales que Milei quiere que lea el marciano que citó esta semana indican también una pérdida sustancial de confianza empresarial. Según el Indec, dato oficial, ese índice bajó 4,4%.
Los gobernadores están
El escenario de vaivenes económicos lo encuentra a Milei mejor posicionado desde la política. Si algo demostró esta semana es que la Casa Rosada está logrando consolidar el acuerdo con los gobernadores peronistas no kirchneristas. Ya no hay plata. Las planillas de flujos provinciales incluso dejaron de publicarse el 13 de mayo. Esa fue la última actualización. Si hubo fondos extras se conocerán más adelante. Pero el pacto es político-electoral. Los gobernadores necesitan que el Gobierno no les plante candidatos en sus distritos. Y como la mayoría desdobla las elecciones, hay provincias en las que en febrero ya comienzan con el cierre de listas. Ese es el acuerdo detrás del quórum garantizado y las votaciones favorables que se termina llevando el oficialismo en el Congreso, como la media sanción al nuevo régimen de zona fría. Ahora le queda el paso por el Senado.
Esta semana arrancará el debate en comisión para llevarlo a sesión los primeros días de junio. “Va a salir arañando”, pronostican fuentes oficiales, pero se muestran confiados en que podrán darle sanción definitiva. En Diputados terminó aprobado con 132 a favor, 105 rechazos y 4 abstenciones. Aportaron a ese número Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalaqcua (Misiones), los tres gobernadores dispuestos a sostener a Milei. Esta vez se desmarcó Raúl Jalil (Catamarca). Y se sumaron Ignacio Torres (Chubut), Marcelo Orrego (San Juan), Rolando Figueroa (Neuquén), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Leandro Zdero (Chaco). Todos hacen el doble juego. Algunos dan quórum, otros garantizan votos. El desbande de Provincias Unidas, el otro espacio provincial, aportó también a la matemática oficial.
La aprobación fue acompañada con la promesa de Caputo de una compensación por zona cálida sobre la tarifa eléctrica en provincias de altas temperaturas. No quedó escrito en el proyecto de ley. Es una hoja que se distribuyó entre los diputados, escrita en word, que se titula “Resolución Bonificaciones y Bloques adicionales de verano y primavera para zonas bioambientales Ia, Ib y IIb (Muy cálidas y Cálidas)”. Tiene un costo aproximado anual de entre US$ 71 y 95 millones.
El debate dejó posicionados a los gobernadores Martín Llaryora, de Córdoba y Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, a la cabeza de los reclamos contra la medida. Sobre todo el cordobés, que aprovechó un tema sensible para su distrito, que se verá fuertemente afectado por el recorte de subsidios. Es una diferenciación bien personal. No está para forzar el emplazamiento a comisión para debatir la interpelación a Adorni, por ejemplo, pero en esta iniciativa hizo punta. Las encuestas que circulan en el llaryorismo muestran una merma en la intención de voto a Milei en la provincia. Compiten por electorados similares y cualquier tema que lo diferencie será su bandera. Al gobierno nacional no le interesa acordar, ante las chances reales de poder hacer pie en el distrito.

Llaryora, que tiene diálogo con Axel Kicillof, hasta se imagina una gran primaria de todo el arco opositor, con el bonaerense incluido. “Sólo hasta ahí”, dicen quienes lo frecuentan, quitando toda posibilidad de sumarse a un frente que incluya al kirchnerismo duro. Pero su interés está puesto en la reelección y que el schiarettismo no le juegue en contra. Una encuesta de Delfos de abril pasado que el gobernador compartió con Kicillof ya mostraba cierta “fatiga” en el clima social y un “descreimiento” sobre el gobierno nacional con una imagen presidencial con 26% de positiva, 9,5% de irregular y 64,1% de negativa. En Santa Fe, Pullaro enfrenta un escenario menos adverso pero su vice y jefa del bloque de PU, Gisela Scaglia, votó en contra de la medida. Lo anticipó recién el martes previo a la sesión, por Whatsapp, al resto de la bancada. Antes había anunciado que iba a votar a favor.
Reseteo
El jueves apareció nuevamente el Milei presidente. Abandonó el panelismo en el que se había enfrascado la semana anterior, volvió a ponerse el traje y salió a recuperar la agenda con el anuncio de la baja de retenciones. En el mercado alertan sobre una jugada al filo. Sucede que la disminución de la alícuota para la soja comenzará recién en enero del año que viene y bajará mes a mes. “Se viene la fiesta del silobolsa”, alertaban en el campo. En pleno año electoral, no aparecen demasiados incentivos para vender antes de llegar al valor más bajo.
En su discurso, Milei se defendió y volvió a pedir tiempo. “Le ganamos 13 votaciones a los kukas. Vaya que es gestión eso. ¿Saben lo que es meterles un 13 a 0?”, se ufanó. “Y después dicen que no hay gestión, qué quieren que hagamos”, insistió, tratando nuevamente de bajar los decibeles de la pelea interna. “El equipo de gobierno es uno, son Gardel con guitarra eléctrica”, los ensalzó. Dijo además que el cambio “no es instantáneo” ni “hay atajos”. “En la hoja es fácil hacer las cuentas. Lleva tiempo, lleva laburo”, explicó.

El Presidente parece dispuesto a convivir con los escándalos permanentes. Adorni no logra salir del ostracismo político. No presentó su declaración jurada, como había prometido después de la apurada de Patricia Bullrich, y no lo hará en lo inmediato. Posiblemente, confiesan en su entorno, los papeles recién lleguen con el Mundial. Quienes están cerca del jefe de Gabinete ya empezaron a recomendarle que dé un paso al costado. Adorni no lo hace. Cree que en el llano será más difícil frenar la avanzada judicial. “Es al revés, cuando no sea más funcionario, nadie se acuerda más de él”, explican quienes lo conocen.
Le juega a favor que el peronismo es un limbo sin liderazgo, donde conviven sectores mayoritarios que no tienen ganas de forzar un quórum para echarlo. En la oposición planean un nueva convocatoria tras el fracaso de esta semana, pero todavía está lejos de concretarse.

Hoy el mayor obstáculo discursivo que se le presenta a Milei es Mauricio Macri, que revivió el proyecto de presentar un candidato del PRO en las próximas elecciones. En los hechos, su partido colabora en cada cruzada del Gobierno, pero en las palabras, el ex presidente representa a un adversario. En la Casa Rosada sostienen que lo hace solamente para forzar un acuerdo en la Ciudad y desestiman cualquier posibilidad de que termine como candidato. Con Victoria Villarruel dispuesta a jugar, el voto de derecha se dispersa. Fue llamativo el cierre de la presentación de Macri en Mendoza el viernes por la noche. “El PRO tiene que estar listo (…) es difícil desarmar tanta perversión, tanta oscuridad, que es en lo que se está convirtiendo el Gobierno hoy pero también necesitamos una agenda de construir, y cuando llegue ese momento todos ustedes tienen que estar listos”.
El otro problema es Patricia Bullrich. Karina Milei está muy molesta. “Nosotros salimos a poner la cara por ella cuando le voló la cabeza a un fotógrafo”, le recuerdan, ante la cerrada defensa que hizo la Casa Rosada y Adorni en particular de la represión que hirió duramente a Pablo Grillo. Difícil que el tedeum de mañana y la reunión de gabinete logren ordenar el descontrol interno.



