
Este fin de semana, los cinco gobernadores de la UCR resolverán el destino de sus legisladores, las autoridades de los bloques en el Congreso y, lo más complejo, la sucesión en el Comité Nacional. Hasta ahora, nadie quiere reemplazar a Martín Lousteau. “Se pelean por no ser”, bromean algunos correligionarios. Aunque en la banca radical del Senado “hay ruido”, según dijeron a Infobae, en Diputados crece la incertidumbre por la irrupción de Provincias Unidas, que se llevará un número clave de boinas blancas. Aun así, el espacio del centro mantiene un frente abierto con Miguel Ángel Pichetto y Nicolás Massot.
“Nuestro objetivo es que la UCR tenga un bloque unido, inteligente y dinámico, que sepa interpretar a la ciudadanía”, dijo a este medio Pamela Verasay, diputada cercana a Alfredo Cornejo. El gobernador mendocino es uno de los que pelea para que el radicalismo se fortalezca en el Congreso, sin interbloque con La Libertad Avanza. En su entorno hablan de trabajar en el “capital político” que pueda tener el partido centenario en el reparto de las comisiones para, de ese modo, posicionarse más fortalecido ante el Gobierno.
Según trascendió, el sector que pregona por la unidad reconoce y acepta que en los dos próximos años en esa bancada no habrá votaciones homogéneas. Todo lo contrario. “Tiene que haber flexibilidad”, analizan. Nadie quiere repetir la experiencia de Rodrigo de Loredo, que tuvo que responder por las contradicciones dentro de su bloque en los apoyos y rechazos a los proyectos que envió Javier Milei. El resultado fue una ruptura en cuatro partes.

Pero la idea de Cornejo no termina de convencer a Maximiliano Pullaro, el gobernador santafesino que integra la alianza Provincias Unidas con otros cinco mandatarios que buscan todo lo contrario. De hecho, el espacio nació a raíz de la falta de coincidencias en el Congreso y la necesidad de defender los intereses de sus territorios. “Queremos un bloque compacto”, aseguran al mencionar la votación unificada como requisito. Pero, sobre todo, no quieren que las internas ni las fugas sean la tapa de todos los diarios.
“¿Por qué deberíamos ir a Provincias Unidas si ese modelo del centro fracasó?”, cuestionan los militantes de la unidad. En su comparación, Cornejo hizo una de las mejores elecciones provinciales, en alianza con los libertarios, mientras que el espacio de los seis gobernadores perdió en sus territorios. Solo Gustavo Valdés pudo romper la polarización con un ajustado margen. Hasta deslizan que no ven al correntino convencido de permanecer en la alianza de centro. Lo mismo observan en Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz). “Va a ser el bloque de Córdoba, Santa Fe y unos radicales sueltos”, chicanean.
Hasta el momento, el bloque de la unidad cuenta con nueve diputados y hay expectativa por lo que decidan Diógenes González (Corrientes) y María Inés Zigarán (Jujuy), quienes ganaron sus bancas en la última elección legislativa. Según pudo saber Infobae, coincidieron en aportar a la unidad, pero advirtieron que la última palabra la tendrán sus gobernadores. Por su parte, Pablo Juliano mantiene su decisión en hermetismo. Sin embargo, aunque coqueteó con Oscar Zago y Marcela Pagano, muchos lo ven dentro de Provincias Unidas. Con todo, la UCR se quedará con la bancada más reducida desde el regreso de la democracia.

En el Senado hay más posibilidades de unidad, aunque algunos integrantes hablan de cierto “ruido”. Algunos se resisten a que Eduardo “Peteco” Vischi continúe como presidente de la bancada. En los últimos días supieron mostrar su poder al rechazar la jura de Lorena Villaverde, la libertaria rionegrina con supuestos vínculos con el narcotráfico. Fue una demostración de que el bloque de la UCR en la Cámara alta será un aliado necesario para Milei.
Mientras tanto, en Provincias Unidas preparan para el miércoles una foto de presentación del nuevo bloque donde se oficializaría a Gisela Scaglia como presidenta. Esa decisión fue la que generó el alejamiento de Pichetto y Massot. En el equipo estratégico de Encuentro Federal también mostraron fastidio por la falta de claridad sobre qué tipo de relación tendrán con el Poder Ejecutivo. “Llevan tres semanas conversando y no terminan de dar señales”, expresaron. Si bien se muestran abiertos al diálogo, por estas horas trabajan en un armado con la Coalición Cívica.
En cambio, en Provincias Unidas cuentan con al menos 20 integrantes y desmienten de forma categórica cualquier tipo de distanciamiento de algunos gobernadores. Hasta le bajan el tono al enojo de Miguel Ángel Pichetto y Nicolás Massot. “No se rompió nada porque nunca estuvieron adentro”, aclaran.
El futuro de la UCR

“¿Va a ser candidato a presidente de la Unión Cívica Radical a nivel nacional o no?“, le preguntaron a Valdés, el gobernador correntino que hoy más chances tiene de suceder a Lousteau por su desempeño electoral. La respuesta fue contundente: “No tengo pensado eso. Tengo más entusiasmo por el desarrollo de la provincia de Corrientes”.
El 12 de diciembre es la fecha fijada para elegir al nuevo presidente de la UCR, pero nadie se anota en la carrera. De los cinco gobernadores que tiene el partido, todos expresaron en público y en privado que no quieren asumir esa responsabilidad. También sonó el nombre de Maximiliano Abad, pero el senador bonaerense tiene pensado enfocarse en la reconstrucción del partido en su territorio. Quiere que en el 2027 haya candidatos a intendentes en los 135 municipios. ¿Se postulará en Mar del Plata?
Mientras se achica la danza de candidatos, un grupo de radicales veteranos comenzó a trabajar en una propuesta superadora: suspender la elección del nuevo titular y conformar un mecanismo de transición. ¿Cómo sería? Designar al menos seis delegados que se dediquen a recorrer el país durante seis meses para “reconstruir los lazos rotos de la territorialidad”. Según pudo saber Infobae, entre los impulsores se encuentran Mario Negri y Ernesto Sanz, quienes observan con un profundo pesar el deterioro del partido centenario.
Aunque este grupo de “veteranos”, como se autodefinen, no tiene muchas expectativas de que su propuesta sea aceptada, del otro lado no hay una propuesta superadora. Todos coinciden en que nadie quiere ser presidente de la UCR porque hay grandes chances de que “te quedes solo poniendo la cara”. En su mayoría responsabilizan a la gestión de Lousteau y descartan que su presidencia sea prorrogada. “No hay claridad en el candidato porque no se sabe lo que queremos decir”, asegura un sector que cree que, si hay unidad en el Congreso, “el nombre va a decantar solo”.



