Walter Erviti se involucra en política: “El que invierte no se siente cómodo y el que va a trabajar no está protegido”

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“Principalmente, que los argentinos no están cómodos. Hablando de la reforma laboral, creo que de los dos lados del mostrador hay argentinos. Uno que tiene que invertir, que no se siente cómodo a la hora de invertir, y otro que tiene que ir a trabajar, que no se siente protegido a la hora de ir a trabajar, y eso es una gran preocupación. La otra preocupación que tenemos como argentinos es nuestra seguridad. Nos cuesta salir a la calle o nos cuesta dejar a nuestros hijos salir a la calle pensando que le puede pasar algo.”

Así definió Walter Erviti, exjugador de fútbol, director técnico y referente en el espacio político Consolidación Argentina, las inquietudes que lo impulsan a involucrarse en la vida pública. En una entrevista con Infobae en vivo, el exfutbolista repasó su historia personal, el vínculo con la fe y la política, y sus expectativas sobre el futuro del país.

El salto de Walter Erviti de jugador y entrenador a la política

—Luciana Rubinska: Walter, bienvenido. ¿Te lanzás como político?

—No, no que me lanzo como político, sí que yo empecé a ser parte de un espacio que se denomina Consolidación Argentina, que es un espacio que la verdad que me genera mucho entusiasmo, mucha ilusión, porque reúne gente que compartimos valores, que estamos preocupados por el presente del país, que tenemos el deseo de encontrar un país un poco más prolijo. Creo que es lo que necesitamos, que recupere ciertos valores culturales que hemos perdido, y por sobre todas las cosas, que tenga una visión clara a futuro. En ese espacio, con estos valores, hemos encontrado un referente, que en Dante Gebel creemos que él personifica estas cosas que nosotros estamos debatiendo, por su relación con la gente común, por los valores que él representa.

—Nacho Girón: Es un pastor evangélico muy conocido.

—Sí, es un influencer que hace de pastor.

—N.G.: ¿Más vinculado al peronismo, ponele, o…? ¿Dónde lo ubicás?

—Nosotros no… Dante es un argentino que representa lo que nosotros somos culturalmente, una persona de mucho esfuerzo, que ha salido de una clase social baja y hoy se ha transformado en una persona determinante dentro del Evangelio, pero también, en sus discursos, cuando sale de Evangelio y representa ciertos temas en los cuales aborda con mucha tranquilidad y mucha franqueza, y se lo nota siempre muy presente en lo que sucede en nuestro país.

Consolidación Argentina y el liderazgo de Dante Gebel

—L.R.: ¿Lo ves con posibilidades o con un perfil para presentarse en las próximas elecciones presidenciales, a ser candidato a dirigir a la Argentina? ¿Lo ves como un opositor a Javier Milei en una elección, que es cierto, para Argentina falta un montón, pero que ya hay que pensar en construcciones políticas?

—Es nuestro deseo. Nosotros hoy, Dante no pertenece al espacio. Nosotros, basándonos en lo que comenté hace un ratito, estamos generando una estructura, con las puertas abiertas para todos, para luego ir y poder conversar con él y mostrarle lo que hemos generado, para que él se sienta protegido, acompañado y que entienda que nosotros no estamos en búsqueda de un superhéroe. Estamos buscando un referente, pero que se sienta acompañado por una estructura, que es lo que necesita nuestro país, trabajar en equipo, recuperar valores sólidos que nos han hecho diferentes como sociedad y a partir de ahí poder pensar en un país para todos, que es lo que creo que hace tiempo estamos reclamando.

—L.R.: O sea, ustedes están armando esa estructura para convencerlo.

—Sí, convencerlo, invitarlo, seducirlo.

—L.R.: Porque se te ha visto, de hecho, en alguna presentación…

—Sí, sí, nosotros, vuelvo siempre a lo mismo, entendiendo qué es lo que creemos que nuestro país necesita, buscamos un referente que sea creíble.

Erviti en su rol de entrenador de Atlanta (Foto: Maximiliano Luna)

Diagnóstico del país y preocupaciones principales

—L.R.: ¿Qué es lo que más les preocupa del país?

—Principalmente, que los argentinos no están cómodos. Hablando de la reforma laboral, creo que de los dos lados del mostrador hay argentinos. Uno que tiene que invertir, que no se siente cómodo a la hora de invertir, y otro que tiene que ir a trabajar, que no se siente protegido a la hora de ir a trabajar, y eso es una gran preocupación.

La otra preocupación que tenemos como argentinos es nuestra seguridad. Nos cuesta salir a la calle o nos cuesta dejar a nuestros hijos salir a la calle pensando que le puede pasar algo. Y hay algo que es mucho más profundo. Yo entiendo que el presidente ha atacado situaciones que eran importante atacar, soy consciente de eso y llevándolo a nuestro… a mi deporte, que es el fútbol, entiendo que el presidente, como le ha pasado a grandes presidentes de clubes, esté peleando un torneo económico. Llega un presidente y dice: vamos a pelear el torneo económico. Y todos estamos contentos de cuidar la salud institucional. El problema es cuando empezás a perder un partido tras otro, que ya el hincha se empieza a preocupar por el partido del día a día, porque el descenso no te toque de cerca.

—L.R.: ¿La economía está peleando el descenso, decís?

—No, no, la economía no. Sí, hay una macro, que hay que tener muy en cuenta, pero también hay una micro, que el día a día, que los argentinos necesitan entender qué va a pasar y sentirse más respaldados a la hora de levantarse a la mañana y salir a caminar.

—N.G.: Ahora, Walter, por ejemplo, si vos tuvieras que puntuar al Gobierno de Javier Milei actual.

—No, yo no tengo la capacidad para puntuar.

—N.G.: Pero del uno al diez, pero ¿qué ves?

—Yo siento que…

—N.G.: ¿Pero estás más del lado de los que le reconocen más méritos que problemas o viceversa?

—Yo reconozco que ha atacado problemas que había que atacar.

—L.R.: ¿Como cuáles?

— Como la macroeconomía, como la inflación, como las relaciones exteriores. Me parece que son cosas importantes, cosas que en las cuales él se ha posicionado en un lugar. Siento también que el argentino del día a día, más allá de que lo acompañe y le da su respaldo, también necesita que se encarguen de las necesidades que tienen cada vez que se levantan.

Historia personal: infancia, adversidades y el rol del deporte y la fe

—L.R.: Walter, mucha gente no conoce tu historia y me parece que también es un momento interesante, porque vos venís de un lugar de mucha humildad, de una familia con muchas carencias y hoy, evidentemente, querés un perfil, después de haber atravesado tu carrera como deportista, probablemente para ayudar a todos aquellos que alguna vez estuvieron en tu lugar. ¿Cuál es tu historia para que la gente te conozca un poco más?

—Sí, sí, yo vengo de una familia muy humilde, me vine a Buenos Aires. Yo soy marplatense, me vine a Buenos Aires desde los catorce años. Tuve que dejar de vivir con mis papás desde muy chico, para poder encontrar un futuro, algo que a mí me encantaría que no suceda, porque hay relaciones humanas que no se recuperan. La relación de levantarte todos los días y tener la posibilidad de disfrutar de tus seres queridos es algo que después uno no lo puede comprar. Eso ya no vuelve. Pero la verdad es que le doy gracias a Dios tener la posibilidad hoy de poder tener la vida que tengo y que el esfuerzo me ha dado la posibilidad de que mis hijos no tengan que alejarse de ciertos lugares que hacen bien. Y yo hoy lo que trato de hacer, primero…

Soy una persona que invierte dinero en mi país. Con mi esposa tenemos empresas. A la vez también soy empleado, porque mi profesión como futbolista, entrenador, me lleva a un lugar de tener que levantarme todos los días a tratar de ser mejor porque la competencia es muy grande. Pero todas esas cosas no me alejan de recordarme que hay un ser humano en el centro del día a día, que necesita ser acompañado.

—L.R.: O sea, ¿vos sabés lo que es pasar hambre?

—Sí, sé, como gran parte del país, y son situaciones incómodas, tristes, que la realidad es que es algo que debería ser prioridad para cualquier gobierno, tratar de que eso no suceda.

—N.G.: Pero, perdón, pasar hambre es …

No comíamos.

—N.G.: De pibe saltabas comida.

Yo viví mucho tiempo en la calle, alejado de mi familia, tratando de ir tras un objetivo, un sueño, el cual tuve la posibilidad de lograrlo, pero hay un montón que no lo logran. Y esa desprotección también es una de las cosas que me preocupan, porque yo creo que están hablando mucho de bajar la imputabilidad en la ley. A mí me parece que la educación y el deporte tienen que ser prioridad, en todos los adolescentes, en los infantes y adolescentes. Es algo que tiene que estar cubierto, algo que a mí no me pasó. Yo tuve que elegir y yo trataría de trabajar para que eso no suceda.

—N.G.: ¿A vos el deporte te contuvo, por ejemplo, de la calle, de las malas influencias, de las tentaciones?

—A mí me contuvo Dios, primeramente, yo soy un hijo de Dios. Pero después, claramente, el deporte me protegió, me resguardó, me enseñó a caminar, me alejó de tentaciones, me alejó de problemas y me dio una vida mucho más disfrutable. Yo eso me encantaría trasladarlo a que muchos tengan la misma oportunidad que tenga yo y no que seamos muy poquitos los que podamos prevalecer.

Erviti fue campeón con el Boca de Falcioni

Prejuicios hacia futbolistas y evangélicos en la política

—L.R.: Dos preguntas: ¿hay prejuicios con los jugadores que se empiezan a meter en política? Y si hay prejuicio con el Evangelio también, ¿cómo lo ves? ¿O mala fama, no sé si es la palabra?

—El Evangelio… atrás de cada profesión o de cada creencia, hay una persona, y nosotros somos seres humanos y los cuales, por momentos, nos dejamos contaminar por situaciones que vivimos en el día a día. El futbolista, claramente, muchos creen que no tiene la capacidad para poder llevar adelante otra cosa que no sea patear una pelota. Y gracias a Dios, hoy el futbolista está ocupando espacios dentro de la dirigencia del fútbol a nivel mundial, y eso hace que nos represente de otra manera. Y después, el Evangelio, yo soy el primero que me enojo cuando entiendo que hay pastores que se abusan de la fe, de personas que tienen la necesidad de encontrar una energía o una esperanza donde ya no la tienen. Y eso realmente debería estar penado de gran manera, porque a nosotros, desde que entramos al Evangelio, nos transmiten amor, nos transmiten amor por el prójimo. Y hay muchos pastores que se han equivocado, no solamente dentro del Evangelio, sino también en otras religiones, que abusan de cierta creencia, de cierto poder, de una manera que no es la que realmente nosotros tratamos de transmitir.

—N.G.: ¿Vos crees en Dios de toda la vida? ¿Sos evangélico?

—Yo creo en Dios desde los trece años. Desde que me vine a vivir a Buenos Aires conocí a Dios y la verdad que me dio la posibilidad de tener ciertos conceptos para poder elegir un camino correcto.

Fundación Misión Impulso y vínculo con Dante Gebel

—L.R.: ¿Y cómo lo conocés a Dante? ¿Cómo empieza tu vinculación con Dante…?

—Nosotros, a través… cuando hablo de nosotros, hablo de mi esposa, mi familia. Hemos generado un espacio, una fundación, que se llama Misión Impulso, que como objetivo tiene detectar ciertas personas que tienen necesidades, pero que tienen muchas ganas de salir adelante. Nosotros no somos una fundación que le damos de comer a la gente, sino que acompañamos en el desarrollo para que después esas personas no dependan eternamente de nosotros, que puedan tener libertad a la hora de progresar. Ellos, por intermedio de Juan Pablo Grai, que es un amigo, la fundación de Dante, se enteró de lo que hacíamos y empezamos a trabajar en comunión ya hace cuatro o cinco años.

Walter Erviti en el piso de Infobae en vivo

Fútbol: anécdotas, Boca y visión sobre el presente del club

—N.G.: No puedo evitar preguntarte una de fútbol, porque con la historia que has tenido. Yo tengo otra también, si me permitís… ¿La digo? Porque me lo acuerdo… Mírame a los ojos. Esto, perdón, fuera de ironía. 28 de octubre de 2012.

—Sí.

—N.G.: Yo soy hincha de River, estaba en el Monumental. ¿Vos podés creer que metiste tu primer gol en River y…? ¿Te acordás?

—En River, sí.

—N.G.: Sí, después, pará, ese partido, dos a dos, empatamos.

—Sí, empatamos.

—N.G.: ¿Qué se siente meter un gol en un superclásico? ¿Y por qué lo metiste? Te quería matar, honestamente.

—Lo metí porque… yo tuve un– siempre cuento la misma historia, porque es una gran anécdota para mí como profesional. Fue uno de los peores partidos que jugué.

—N.G.: ¿En serio?

—Sí, a mí me ganó la…

—N.G.: ¿Por qué?

—Porque me ganó la ansiedad, me ganó el deseo de hacer las cosas bien. Empezamos el partido perdiendo muy rápido. Es un partido que genera, emocionalmente, mucha energía y a mí me costó mucho controlarlo… mucho. Pero dentro de mi cabeza, todo el día trabajé esto de: la próxima pelota, la próxima pelota, la próxima pelota y la próxima me quedó adentro del arquero y la empujé. Y fue la pelota que me salvó.

—N.G.: ¿Te acordás de ese 28 de octubre?

—Sí, porque me lo recuerdan todos los días en la calle. El hincha de Boca, me parece que es el único partido que cree que fue Boca.

—N.G.: Y quiero decir algo, porque como estamos hablando de Dios, del Evangelio, ¿me das la mano? Te quiero pedir disculpas, porque ese día te puteé.

—No, no fuiste el único.

—N.G.: Perdón.

—L.R.: Bueno, habla de tu honestidad. Bueno, vinculado con el fútbol, has manejado la mitad de la cancha de muchos equipos. ¿Cómo ves la mitad de la cancha de Boca hoy?

—Lo veo con mucha jerarquía. A mí me encanta ver a Leandro jugar al fútbol.

—L.R.: Paredes.

—Sí, a Paredes jugar al fútbol. Me parece que aparte está rodeado con jugadores que individualmente son muy ricos. Ahora, hay que entender que este juego nuestro es un juego colectivo y que parte de una idea, parte de un liderazgo, que es determinado muchas veces por la institución, otras veces por el entrenador mismo. Y hoy Boca ha sufrido el cambio de un entrenador, y eso lleva tiempo. Lo que pasa es que Boca no te da tiempo. Y, y esto también es algo con lo que nosotros convivimos, la exigencia de tener que rendir diariamente. A mí me ilusiona el mediocampo de Boca, me parece que tiene jugadores de jerarquía, que creo que con tiempo, con ideas claras y con resultados que le vayan a favor, tiene tendencia a mejorar.

—L.R.: Tiempo, necesitamos más tiempo.

—N.G.: Sí, impresionante. Eh, Walter Erviti, DT, exjugador, lo conocés, amante político, no sé.

—No, yo hablo de política, no amo política.

—L.R.: Estás muy lejos.

—¿Eh? Bueno, el Dios dirá.

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