Abusó de su hija mientras cumplía arresto domiciliario durante la pandemia: lo condenaron a 15 años de prisión

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El caso salió a la luz cuando la niña le contó lo ocurrido a su maestra

Un hombre fue condenado a 15 años de prisión por abusar sexualmente de su hija cuando era menor de edad. El hecho ocurrió en Salta. Desde el Ministerio Público Fiscal provincial informaron que los ataques ocurrieron durante la pandemia de COVID-19, mientras el acusado cumplía arresto domiciliario por una causa federal.

El fallo fue dictado por el juez Martín Pérez, quien impuso la pena de cumplimiento efectivo por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y la convivencia preexistente. Además, el acusado fue declarado reincidente por segunda vez, en línea con el pedido de la Fiscalía Penal interina de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, representada por Celina Morales Torino.

La investigación judicial reveló que los abusos comenzaron en 2020, cuando la víctima tenía 11 años y convivía con el acusado, en un contexto de aislamiento por las restricciones sanitarias. El hombre aprovechó la ausencia de la madre de la niña, quien salía a trabajar, y la situación de encierro para someter sexualmente a su hija en reiteradas ocasiones. Los ataques se extendieron hasta los 13 años de la víctima, hacia fines de noviembre de 2021, momento en el que el acusado fue nuevamente detenido por otra causa penal.

Durante el proceso oral, que se desarrolló entre el 30 de junio y el 3 de julio, la fiscal sostuvo que el acusado actuó con “planificación perversa”, aislando a la menor y aprovechando el vínculo de parentesco y la convivencia para ejercer un control absoluto sobre ella. Según Morales Torino, el hombre “atentó no solo contra la integridad sexual de la niña sino que interrumpió su inocencia y quebrantó el deber de protección que todo padre debe tener para con sus hijas”.

Los abusos ocurrieron entre 2020 y fines de 2021 (Foto/Imagen Ilustrativa)

Según la acusación, en varias oportunidades suministró bebidas a la niña que le provocaban visión doble y somnolencia, con el objetivo de facilitar los abusos. Además, el acusado ejercía amenazas psicológicas, advirtiéndole que, si contaba lo sucedido, causaría daño a otros familiares o atentaría contra la vida de su mamá.

El silencio de la víctima se rompió cuando, tras recibir una llamada de su papá desde el lugar de detención —en la que le informó que pediría permiso para visitarla—, la niña le contó lo ocurrido a su maestra. Ese testimonio resultó determinante para dar inicio a la causa penal.

En el juicio declararon profesionales de la salud y especialistas que asistieron a la menor, quienes describieron un cuadro de grave compromiso emocional y psicológico. Los informes médicos y psicológicos confirmaron la presencia de ideaciones suicidas, trastornos del sueño y manifestaciones psicosomáticas. Además, las pericias médicas acreditaron indicadores compatibles con abuso sexual.

Durante la audiencia de clausura, celebrada el 3 de julio, el tribunal declaró al acusado penalmente responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y la convivencia preexistente. A su vez, el juez Martín Pérez hizo lugar a la demanda civil promovida contra el imputado, al considerar acreditado el daño psíquico y moral ocasionado a la niña.

En la instancia de cesura, la Fiscalía pidió la imposición de una pena de 15 años de prisión de cumplimiento efectivo y que el acusado fuera declarado reincidente por segunda vez, en atención a sus antecedentes condenatorios. El tribunal aceptó en su totalidad el planteo fiscal y dictó la condena solicitada.

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