“Besame las botas”: qué dice la denuncia por las torturas y abusos sexuales a presas en el penal de mujeres de Magdalena

0
2

El fiscal Álvaro Garganta investiga en su despacho de La Plata una denuncia de una gravedad extrema. Según la presentación, cuatro mujeres detenidas en el penal de mujeres de Magdalena fueron torturadas y abusadas por penitenciarios, en una escena de tormentos y vejaciones propia de un centro clandestino de la última dictadura militar.

El hecho ocurrió en la Unidad N°51 del Servicio Penitenciario Bonaerense el miércoles de este mes y fue comunicado a la Comisión Provincial por la Memoria, que presentó la denuncia ante Garganta en su rol oficial como mecanismo para la prevención de la tortura.

Dos de las detenidas compartían celda junto a otros ocho mujeres en un pabellón de la planta alta de la cárcel. Allí, comenzó una pelea, según afirmó la CPM en su presentación, a la que Infobae accedió en forma completa. Estas dos mujeres, que no participaban en la pelea según ellas mismas, recibieron gas pimienta en la cara cuando los penitenciarios ingresaron a controlar. La jefa del penal, identificada como Daiana Balmaceda, se encontraba “a cargo del operativo”.

“Cuando las mujeres son ingresadas a sus celdas, Balmaceda comienza a preguntarles qué había pasado y a endilgarles la responsabilidad del problema. En ese momento, el personal de seguridad quiere hacerles la evaluación “psicofísica” y les exigen que se saquen la ropa y levanten el corpiño“, sigue la denuncia. Todo, frente a personal masculino. Mientras tanto, el caos y la golpiza continuaban en la celda. Poco después, dos otras presas serían arrastradas a otros sectores de la cárcel.

El ensañamiento con una de estas detenidas fue particular. Según el informe, “le arrojaron gas pimienta directamente en la cara a una distancia mínima y la hicieron arrodillarse frente a la bacha e inodoro. En esa posición escuchó que se referían a una enfermera, ya que le decían: ‘¿Constataste que no tiene ningún golpe?’”, afirmó la CPM. Todo, supuestamente, frente a la jefa Balmaceda, una subjefa y cinco penitenciarios masculinos, presentes a cara tapada.

La Unidad N°51 del SPB, donde ocurrieron los hechos (Foto: Andar Agencia)

Mientras tanto, Balmaceda le insistía a la detenida con una orden: “Besame las botas”. La víctima se negó. Así, volvió a ser golpeada. Luego, fue torturada aún más: su cabeza fue hundida en agua una y otra vez. La orden seguía con insistencia: “Besame las botas”.

La historia clínica de esta víctima reveló, precisamente, una revisión del 3 de junio, donde una enfermera detalló que no presentaba lesiones. La revisión médica en el marco de la investigación de la CPM demostró lo contrario.

El relato de esta víctima se pone peor. La denuncia continúa: “Con la escopeta, uno de los masculinos la golpeaba en la cabeza, la espalda y se la apoyó sobre los glúteos al mismo tiempo que se reían entre todos y le decían “Qué lindo culo que tenés” (sic). Estando arrodillada, Balmaceda seguía diciéndole que le lama las botas y como la víctima continuaba negándose le rompieron la ropa interior. Allí comenzaron a meterle la mano en su vagina“.

La directora le habría dicho poco después: “No te vas a ir de traslado, te voy a verduguear todos los días, no vas a comer, ni a bañarte te voy a sacar”.

“Hasta una golpiza me banco porque soy presa pero me ultrajaron, me humillaron”, aseveró. “Yo no quiero vivir más, no quiero estar más acá”. La mujer conservó su bombacha rota, las toallas íntimas con las que contuvo su sangrado.

Fragmento de la denuncia de la CPM

La reacción oficial y el silencio tras las rejas

El fiscal Garganta avanza con la toma de testimonios para esclarecer el caso. Para Garganta, uno de los fiscales más experimentados de la provincia, la denuncia es “totalmente creíble”, aseguran fuentes oficiales. El fiscal, por otra parte, se encontró en su trabajo con algo que suele ocurrir en este tipo de casos: la reticencia a hablar -por códigos sucios o por temor- entre presos y penitenciarios.

El Servicio Penitenciario Bonaerense, que depende del Ministerio de Justicia provincial a cargo de Juan Martín Mena, tomó cartas en el asunto. El ministro -que consideró verosímiles y veraces los relatos, sumamente detallados en su discurso- decidió firmar la disponibilidad preventiva de los penitenciarios involucrados. También, removió a la cúpula de la Unidad N°51, para garantizar el trabajo del fiscal, con un sumario propio del área de Asuntos Internos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí