Casi once años después cayó el último acusado de matar a Maximiliano Bianchi

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Maximiliano Bianchi, la víctima

Maximiliano Bianchi fue asesinado el 11 de julio de 2015 en la Plaza Alsina de Villa Sarmiento, jurisdicción de Morón. Hijo de un ex comisario, técnico electromecánico, había cobrado su primer sueldo días antes. Entonces, decidió festejarlo. Salió con un grupo de amigos al viejo Showcenter de Haedo. Luego, abordó su auto, un Volkswagen Gol Trend, y se dirigió a la Plaza Alsina, para seguir la noche.

Llegó allí con sus amigos poco después de la medianoche. Un grupo de delincuentes que descendió de un Chevrolet Onix los sorprendieron para robarles. Les exigieron dinero a Bianchi y a sus amigos, lo que tuvieran. Finalmente, el técnico electromecánico fue ejecutado de un tiro en la nuca. Tenía 20 años. Los delincuentes escaparon a Fuerte Apache tras matar a Maximiliano; la Policía Bonaerense los cruzó, se enfrentaron a tiros. Roberto, el padre de Maximiliano, encabezó marchas junto a su hija Vanina, reclamó por justicia y seguridad.

Varios sospechosos fueron detenidos en los meses posteriores, tres mayores de edad y un menor. Con el tiempo, fueron condenados. El Tribunal Oral Criminal N.º 2 de Morón les dictó penas de 15 años a los mayores en abril de 2018, en un juicio abreviado. Un año antes, el menor, de edad punible, el supuesto autor del disparo, había recibido otros diez años de cárcel.

El caso parecía cerrado. Sin embargo, quedaba un prófugo más. Ayer martes, casi once años después, ese prófugo cayó.

El último acusado en la historia es Matías Norberto Chazarreta, un hombre de 35 años, con domicilio registrado en la zona de Caseros. Chazarreta fue capturado tras una minuciosa investigación de la División Homicidios de la Policía Federal, dirigida por el fiscal Patricio Ventricelli.

Chazarreta, según confirmaron fuentes del caso a Infobae, fue capturado mientras trabajaba en una gomería de Ituzaingó. Un testigo del tiroteo en Fuerte Apache permitió a la Justicia marcarlo para pedir su captura. Sin embargo, Chazarreta evadió a las autoridades todos estos años. “Su nombre estuvo en la investigación desde el comienzo, pero no se lo encontraba”, asegura una fuente clave en el expediente.

El nuevo acusado -que se suma a los imputados ya condenados, como Leonel Hernán González, Luis Norberto Miño y Elías Pedro Álvarez– tuvo, irónicamente, cuatro empleos en blanco en la última década según sus registros previsionales, el último en una metalúrgica porteña. Así y todo, no se daba con su paradero. Entonces, Ventricelli decidió convocar a la División Homicidios, que ubicó al prófugo. Su indagatoria se espera en las próximas horas.

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