El gobierno nacional volvió a poner en venta, por cuarta vez, el terreno en Almagro ubicado en Acuña de Figueroa 981, un lote del Estado sin uso, desde hace casi 60 años, que será subastado el próximo jueves 20 de agosto con un precio base de casi 382 mil dólares.
Un colectivo vecinal reclama que el precio pase a la Ciudad para convertirlo en una micro reserva urbana. Por ende, se negaron a la subasta e hicieron una manifestación en la vereda del lugar a rematar.

La nueva base implica otra rebaja tras tres intentos fallidos: las dos primeras subastas se hicieron con un precio de USD 472.982 y la tercera con USD 425.683, pero todas quedaron sin efecto o desiertas.
El predio tiene 230 m² y la subasta publicada por la Agencia de Administración de Bienes del Estado define su destino como “desarrollo inmobiliario”. En la descripción oficial figura como un terreno baldío rectangular entre medianeras, con vegetación abundante y malezas crecidas, en mal estado de conservación y sin construcciones.

En el terreno funcionó una vivienda utilizada por la Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. La propiedad formó parte del Estado desde la década del 50 y, una vez abandonada, la vegetación avanzó sobre paredes y pisos hasta conformar el paisaje actual.
La propuesta de la reserva ecológica urbana
La resistencia vecinal se organiza alrededor del colectivo Relieve, que bautizó al lugar con ese nombre y presentó en la Legislatura porteña un proyecto para que el Ejecutivo local gestione ante Nación el traspaso de dominio.
La iniciativa propone crear un espacio verde público de uso común con carácter de micro reserva urbana, preservar el arbolado existente y destinar la mayor parte de la superficie a suelo absorbente, verde vivo y flora nativa.

La propuesta arquitectónica prevé un acceso desde la calle, un recorrido breve entre los árboles y dos sectores con bancos. El objetivo es que personas de distintas edades dispongan del lugar como espacio de esparcimiento y contacto con la naturaleza, sin reemplazar el bosque espontáneo que creció en el baldío durante décadas.
El Estudio Futuro, que trabajó con el colectivo, planteó una intervención mínima: una pasarela y áreas de permanencia para recorrer el sitio sin neutralizar su condición natural, con preservación del paisaje actual e incorporación de flora nativa.
El argumento central del reclamo es la escasez de plazas y superficies absorbentes en el barrio. Según datos de 2023 del Idecba, el promedio de la Ciudad es de 0,70 hectáreas por cada mil habitantes, pero en la Comuna 5, que integran Almagro y Boedo, esa cifra cae a 0,02 hectáreas.

Además, los vecinos identificaron paraísos, fresnos, ficus, arbustos y numerosos helechos. En 2023 pidieron un permiso de uso precario para ingresar, relevar el terreno y tomar medidas, pero con el cambio de gestión nacional el trámite no avanzó.
El colectivo ya había impulsado un proyecto legislativo anterior que perdió estado parlamentario en marzo y ese mismo mes presentó una nueva iniciativa. La renovación permitió sumar miles de firmas recolectadas en el barrio, el respaldo de toda la Junta Comunal y la declaración de Interés Comunal.
Valores de remate: los cuestionamientos vecinales
Los vecinos sostuvieron que en esta nueva subasta, el valor del lote se rebajó a USD 381.690, es decir USD 1.659 el metro cuadrado (m2) de suelo.

Según diversos informes sobre el mercado inmobiliario, el metro cuadrado en Almagro ronda los USD 2.200. A lo que se preguntaron: «¿Esto es una subasta o un saqueo? ¿Quién se beneficia de rematar una tierra pública 124.000 dólares más barata de lo que vale en el mercado?”. La AABE puede aplicar por ley un descuento del 10% en este tipo de procesos, pero el nuevo monto quedó por debajo de las bases anteriores.
En otra carta dirigida al alcalde porteño, Jorge Macri, los vecinos pidieron que el Gobierno de la Ciudad inicie las gestiones necesarias ante el gobierno nacional para adquirir el lote y abrirlo como un espacio verde público. “El lote podría ser cambiado por la cancelación de deudas que Nación tenga con la Ciudad, o directamente podría comprarlo; su valor es ínfimo para el presupuesto porteño”, afirmaron.



