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El himno que dividió a dos hermanos, 34 años de batalla judicial y un poeta exiliado que nunca supo que sus versos fueron canción

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Los autores de La Internacional tuvieron conflictos luego de la difusión de la marcha

El 2 de octubre de 1932 más de 50.000 obreros acudieron al cementerio de Saint-Denis para el entierro del compositor de una de las marchas más difundidas del mundo: La Internacional.

Probablemente la mayoría conozca esta melodía, pero, casi seguro, desconoce a su autor. El compositor se llamaba De Geyter, pero, en un momento, se la atribuyó a Adolphe y después a Pierre. ¿Cuál de los dos hermanos les puso música a los versos de Eugène Pottier?

La historia comienza con el primer gobierno del proletariado, durante las convulsionadas jornadas de la Comuna de París, en 1871. El Imperio de Napoleón III había colapsado después de la derrota de Sedán. Las tropas prusianas sitiaron París durante cuatro meses, en el invierno de 1870-1871.

Eugène Pottier escribió la letra original de La Internacional tras los acontecimientos de la Comuna de París de 1871

Sin embargo, los parisinos se resistieron a ser gobernados por los invasores y menos aún querían volver a una monarquía borbónica. Los comuneros de París, dominados por socialistas y anarquistas, se organizaron y convencieron a los soldados de la Guardia Nacional de que adhiriesen al nuevo Consejo Comunal, presidido por el socialista Auguste Blanqui, un revolucionario que, años antes, había sido condenado a muerte por sus actos subversivos, pero se salvó de ser ejecutado por presión de la opinión pública.

Los comuneros de París alzaron la bandera roja sobre la Ciudad Luz.

Tanta efervescencia popular necesitaba expresarse artísticamente. Si bien La Marsellesa tenía una letra que invitaba a tomar las armas contra la tiranía, enarbolando “el estandarte sangrante”, y a luchar para que “la sangre impura riegue nuestros surcos”, el gobierno del proletariado exigía una nueva estética, más cuando el movimiento había sido reprimido ferozmente con la muerte y el destierro de varias decenas de miles de revolucionarios.

Eugène Pottier, un poeta afiliado a la Primera Internacional (que aún no era marxista, sino una frágil conjunción de distintos partidos políticos de izquierda), escribió unos “cantos revolucionarios” que incluían un poema dedicado a esta organización política.

La letra original en francés clamaba: “En pie, condenados de la tierra, en pie, famélica legión”. La traducción a otros idiomas creó distintas versiones: los españoles hablaban de “parias de la tierra”; los cubanos de “pobres del mundo, esclavos sin pan”.

Pierre De Geyter compuso la música de La Internacional en tres días a solicitud del Partido Obrero

Después de la Comuna, Pottier debió exiliarse y, cuando volvió a Francia, se dedicó al periodismo. Murió en 1887.

Fue entonces cuando Pierre De Geyter conoció sus poemas y decidió ponerles música. Este belga, que, curiosamente, durante la guerra franco-prusiana se había desempeñado como músico en una banda militar francesa, se afilió en 1888 al Partido Obrero. Uno de sus dirigentes le pidió componer una marcha para el partido y fue así como compuso este himno revolucionario, en apenas tres días.

Como los miembros del partido estaban bajo la atenta mirada de las autoridades, solo firmó la obra con su apellido y entonces empezaron los problemas.

La obra fue inmensamente popular y, al principio del siglo XX, se escuchaba más La Internacional que La Marsellesa.

La justicia francesa ratificó formalmente la autoría de Pierre De Geyter sobre el himno revolucionario en 1922

En un momento, la izquierda se dividió por cuestiones ideológicas: Marx se peleó con Bakunin, Proudhon con Blanqui y este con Lafargue, que era el yerno de Marx, pero estaba distanciado de su suegro.

De Geyter discutió con la dirigencia del Partido Obrero y decidió renunciar. La conducción del partido no iba a tolerar que el autor de la marcha más famosa de Francia los plantara de un día para el otro.

Con ánimo de venganza, aprovecharon esta imprecisión de registrar solo su apellido como autor e hicieron correr el rumor de que el verdadero compositor de la Internacional era Adolphe, el hermano de Pierre, un leal miembro del Partido Obrero.

Adolphe pasó a cobrar las regalías y decidió ceder los derechos de autor al Partido Obrero Francés. Pierre reclamó ante la justicia, pero los jueces le dieron la razón al Partido.

Josef Stalin estableció La Internacional como el himno de la Unión Soviética y otorgó una pensión a Pierre De Geyter

Ante la adversidad, Pierre se resignó, pero la vida tiene vueltas. Adolphe fue movilizado durante la Primera Guerra Mundial y herido en combate. Durante su larga convalecencia reconsideró lo que le había hecho a su hermano y, en una carta, confesó su culpa.

Pierre corrió a los tribunales para que reconocieran la injusticia, pero después de la contienda, Francia era un desastre y recién en 1922, es decir, treinta y cuatro años más tarde, se le reconoció su autoría.

Josef Stalin decidió que esta marcha sería el himno de la Unión Soviética e invitó a Pierre a visitar Rusia. En la ocasión, el compositor asistió a un desfile militar en Moscú, con miles de soldados entonando La Internacional.

Un momento muy emocionante para Pierre, quien, además, recibió del gobierno soviético una pensión, ya que eso de los derechos de autor no iba con la ideología marxista.

Como decíamos al principio, el 2 de octubre de 1932, miles de obreros despidieron a Pierre entonando su obra.

Muchos pensarán que La Internacional, por ser un himno obrero, no paga derechos de autor. Pues sí, lo cobraban los descendientes de De Geyter (de Pierre, obviamente), aunque, desde 2014, La Internacional ha pasado a ser de dominio público y ahora todo el mundo puede cantarla sin pagar.

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