El juicio a Aníbal Lotocki se reanuda con ocho nuevos testigos: la atención de las ambulancias que es clave para su defensa

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Aníbal Lotocki (Matías Pellón / Fiscales.gob.ar)

El juicio oral contra Aníbal Lotocki y otros profesionales de la salud tendrá este miércoles, desde las 10, su cuarta audiencia con la declaración de ocho testigos vinculados con las ambulancias que llegaron al Centro Médico Conde (CEMECO), donde murió el paciente Christian Zárate luego de una operación estética en abril de 2021.

Según pudo saber Infobae, entre los convocados figuran empleados administrativos, médicos y paramédicos de las dos ambulancias que intervinieron en la emergencia. Además de sus relatos, se espera que durante la audiencia se exhiban los registros de las comunicaciones telefónicas y las constancias confeccionadas por el personal que recibió el pedido de auxilio.

La jornada tiene especial interés para la defensa de Lotocki, a cargo del abogado Claudio Lifschitz, que buscará poner el foco en la atención prehospitalaria y en la secuencia de llamados que se efectuaron cuando el paciente presentó dificultades respiratorias.

Fuentes consultadas sostuvieron que, cerca de 20 minutos después de que Zárate se descompensara, se solicitó una ambulancia bajo código rojo. De acuerdo con esa versión, el servicio médico habría enviado una unidad distinta de la requerida, una circunstancia que habría impedido el traslado inmediato del paciente a un centro de mayor complejidad.

Desde el entorno de Lotoki remarcan que esta línea no ha sido investigada durante la instrucción.

El caso

Los jueces Juan Giudice Bravo, Pablo Vega y Julio López Casariego (Matías Pellón/Fiscales.gob.ar)

Zárate, de 50 años, murió el 16 de abril de 2021, un día después de someterse a una lipoescultura y una dermolipectomía en la mencionada clínica, ubicada en el barrio porteño de Caballito. El procedimiento había estado a cargo de Lotocki y requirió una segunda intervención luego de una complicación.

El mediático médico enfrenta una acusación por homicidio simple con dolo eventual, bajo la hipótesis de que realizó una cirugía de riesgo sin adoptar las medidas necesarias para prevenir un desenlace fatal.

La acusación también cuestiona las condiciones de la clínica, la falta de un monitoreo adecuado durante el postoperatorio, la ausencia de una unidad de terapia intensiva de respaldo y la presunta alteración de la historia clínica tras la muerte.

Durante la segunda jornada del debate, la pareja y un amigo de Zárate relataron que el paciente sufrió fuertes dolores durante la noche posterior a las dos operaciones. Ambos declararon que el hombre se descompensó a la mañana siguiente y que el establecimiento precisamente no contaba con los recursos para asistirlo.

Uno de los acusados, el cirujano Polansky Peláez Hoyos

El debate está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17 -integrado por los jueces Pablo Vega, Julio López Casariego, Juan Giudice Bravo y María Elisa Gaeta– y tiene otras cuatro audiencias programadas hasta fines de septiembre.

Además del caso de Zárate, Lotocki es juzgado por las lesiones gravísimas que, según la acusación, sufrieron cuatro mujeres que se sometieron a intervenciones realizadas por él entre 2009 y 2021.

Llegaron también a juicio la directora de CEMECO, Andrea Isabel Torelli, y otros tres profesionales de la salud acusados por el homicidio.

Estos últimos declararon ante el tribunal. El anestesista Santiago Luis Olguín aseguró: “Nunca conocí a Lotocki, ni antes ni después de ese día, no formo parte de su equipo quirúrgico, no tomé parte de los estudios previos ni de la decisión del plan quirúrgico”.

El anestesista Santiago Luis Olguín

Olguín explicó que se presentó en la clínica para reemplazar a un colega y que, tras la operación, dejó al paciente bajo cuidado de otra médica. Añadió que no tuvo injerencia en el postoperatorio ni fue notificado de la descompensación que sufrió el paciente al día siguiente.

“Yo no tuve ninguna decisión en el requerimiento de la Unidad de Terapia Intensiva frente a la descomposición del paciente, como tampoco en la actuación de la infusión de glóbulos rojos y plasma. Nadie me anotició de que estaba pasando eso, si bien mi teléfono de contacto lo tenían todos”, explicó.

Por su parte, el cirujano Polansky Peláez Hoyos subrayó que su rol se limitó a la asistencia. “Siempre fui ayudante”, sostuvo, y aclaró que se retiró cuando el paciente estaba estable, sin haber intervenido en el segundo acto quirúrgico ni haber sido consultado por el estado posterior del paciente.

Al igual que Olguín, subrayó que Lotocki era el cirujano principal. “Cuando me fui, el paciente no tenía signos de alarma. Lo dejé con un equipo completo de médicos con elementos”, afirmó. Y agregó: “No intervine en el segundo acto quirúrgico, no fui contactado para volver a la clínica y tampoco me consultaron por el paciente”.

En tanto, el cirujano Daniel Enrique Zambrano García también intentó desligarse de la conducción de la operación.

El cirujano Daniel Enrique Zambrano García

“No formaba parte del equipo, fui convocado para la cirugía y llegué una vez comenzada la operación, cuando habían hecho todo el proceso de la liposucción”, afirmó.

En esa línea, destacó que su participación fue como ayudante y que desconocía los antecedentes del paciente, así como los detalles del postoperatorio.

“Al día siguiente volví a preguntar y me dijeron que lo iban a intervenir. Cuando fui, el paciente ya estaba siendo intervenido. A los diez minutos comenzó con un paro cardiorrespiratorio. Fui convocado, llegué a la clínica en calidad de ayudante. El doctor verificó todo lo que habíamos hecho, yo no tuve participación ni toma de decisiones en el postoperatorio. Ignoraba todo esto”, relató.

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