
La DAIA presentó, en el Colegio Nacional Buenos Aires, su Informe Anual sobre Antisemitismo en la Argentina correspondiente al año 2025. Supone un trabajo, elaborado por el Centro de Estudios Sociales de la organización que representa a las instituciones judías argentinas, que se realiza ininterrumpidamente hace 27 años y permite evaluar las implicancias de un fenómeno que no cesa, perdura y está en permanente transformación.
“Permite -expresan desde el documento- no sólo focalizar el estado de situación del año bajo análisis sino que también otorga la posibilidad de conocer tendencias y reiteraciones para el mejor diseño de políticas propositivas de acción y de prevención. Los casos se cuantifican y se analizan cualitativamente en el intento por conocer en todas sus dimensiones las características que toma en nuestro país el prejuicio antijudío. De esta manera la DAIA, cumple con la misión emanada de sus representados de luchar contra el odio antisemita, informando sobre el estado de situación no sólo a la comunidad judía local sino a todo el país”.
En 2025, se registraron 713 casos de índole antisemita en el país. La cifra experimenta una suba moderada del 3,78% con relación a los hechos constatados en 2024: fueron en total 687 denuncias, lo que viene a confirmar que la hostilidad, la discriminación o el odio dirigido hacia el pueblo judío continúa siendo una realidad presente. Significa que por día, se registran dos casos. La cifra obliga, dicen desde la entidad, a mantener encendidas las alarmas. “El fenómeno continúa en niveles muy elevados. La estabilidad del número no debe confundirse con la solución del problema”, analizan.

Sin embargo, también postulan una mirada benévola de los datos y describen que “en un contexto internacional extremadamente complejo, haber frenado la curva ascendente es una noticia significativa. Probablemente esto refleje una sociedad que comprende cada vez más que la discriminación no es una opción y que en la Argentina tampoco es gratuita. También puede influir la disminución de algunos focos de tensión internacional vinculados a Medio Oriente”.
La mitad de los casos denunciados se realizaron a través de las plataformas digitales. No es sorpresa: el espacio donde más odio antisemita se manifiesta sigue siendo el digital. Pero no todo se mantiene inalterable: “A diferencia de etapas anteriores, donde este tipo de discursos aparecía mayormente asociado a organizaciones extremistas claramente identificables o publicaciones marginales, hoy existe un ecosistema digital amplio y heterogéneo donde florecen perfiles dedicados casi exclusivamente a producir y difundir contenido antisemita. Es a partir de estos perfiles que un contenido absolutamente violento y lleno de odio llega a personas que buscan interacción en las redes porque tienen el deseo genuino y muy humano de compartir sus opiniones con los demás”, expresa el estudio.
Circulan por cuentas de X, Telegram, TikTok, Instagram, YouTube o los foros digitales. “Algunas funcionan alrededor de figuras visibles que construyen liderazgo político o mediático; otras permanecen completamente anónimas y difunden mensajes conspirativos, negacionistas o discriminatorios desde identidades difíciles de rastrear”, definen desde el informe. En Instagram y en X se distinguen los mayores niveles de agresión. En TikTok, en cambio, los índices son menores. “Esto demuestra -aseguran- que las políticas de moderación y tolerancia cero sí generan resultados concretos. La cooperación entre organizaciones de la comunidad judía, la DAIA y algunas empresas tecnológicas es una experiencia que debe profundizarse”.

En las conclusiones, advierten una diferencia con otros países: en Argentina, gran parte de ese odio permanece en el plano virtual y tiene una baja traducción a la violencia física. Es baja pero no nula: “Durante el último año se denunciaron 48 agresiones antisemitas en la vía pública y espacios comunes. Son casi cuatro por mes, prácticamente una por semana”, informan.
Otro de los puntos destacados del relevamiento pone el foco en el ámbito educativo, donde se registró más de un incidente por mes en escuelas o espacios vinculados a la educación. “La formación en valores democráticos, convivencia y respeto por la diversidad sigue siendo una herramienta central para prevenir la discriminación”, analizan. El quinto punto de las conclusiones del Informe Anual sobre Antisemitismo en la Argentina subraya a Medio Oriente como disparador de denuncias actos discriminatorios porque cada vez que el conflicto ocupa el centro de la agenda global, aumentan las expresiones antisemitas en el país: la discusión sobre Israel suele convertirse, injustamente, en discriminación hacia los judíos argentinos.
“Los datos de este informe nos muestran los desafíos que aún enfrentamos. Pero también nos recuerdan algo fundamental: hoy la Argentina sigue siendo uno de los pocos países de la diáspora donde una familia judía puede nacer, educarse, rezar, celebrar, debatir, construir comunidad y expresar su identidad plenamente. Preservar esa realidad es mucho más que una tarea comunitaria; es un compromiso con la libertad, la diversidad y la democracia de toda la Nación. Porque una vida judía plena no es una casualidad. Es el resultado de instituciones fuertes, de una comunidad comprometida, de una sociedad que valora la convivencia y de la decisión colectiva de enfrentar el odio con educación, verdad y respeto”, sostuvo Mauro Berenstein, presidente de la DAIA.



