
Una multitud despidió este lunes a Fernando Javier Cappi, conocido por sus seres queridos como el “Chino”, en la Basílica de Guadalupe de la ciudad de Santa Fe. Familiares, amigos y personas del ambiente del kitesurf se congregaron en el interior del templo y luego acompañaron la ceremonia en la Explanada, en la Plaza Italia. Durante la tarde, los restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Santo Tomé, donde se realizó la inhumación.
La muerte de Cappi, de 32 años, sacudió a la comunidad deportiva santafesina desde el momento en que se conoció la noticia. El accidente había ocurrido el pasado jueves 6 de agosto cerca de las 17.15 en la zona de El Chaquito, un sector frecuentado por aficionados a los deportes náuticos en la laguna Setúbal.
Su vínculo con el deporte iba mucho más allá de la práctica personal. Una de las características que más recordaban quienes lo frecuentaban era su disposición para acompañar a los que recién empezaban. “Él era el que empezaba dándoles una mano y enseñándoles truquitos, secretos, para que mejoren”, recordó Diego Sixto en diálogo con Aire de Santa Fe, instructor de deportes náuticos y conocido de Cappi.

El Club de Niños Manuel Belgrano, con el que Cappi tenía un vínculo estrecho, también lo despidió durante el fin de semana con fotos y un emotivo mensaje. Lo recordaron como un profesor excepcional que había logrado transmitir su pasión por el deporte a numerosas personas de la región. “Siempre con una sonrisa, con una palabra de aliento y con esa energía que contagiaba ganas de disfrutar el viento, el agua y la vida”, expresaron desde la institución.
“No solo fue un referente del kite y un profesor excepcional, único en la región por su talento y pasión para enseñar. Fue, sobre todo, una gran persona. Un amigo de esos que siempre estaban, alguien que hacía sentir a cada persona parte de algo más grande”, escribieron.
“Su ausencia duele profundamente, pero sabemos que hay personas que nunca se van del todo. Porque se ganó un lugar para siempre en este deporte y en esta comunidad. Cada vez que un kite se levante, cada vez que alguien se anime a un nuevo salto, cada vez que nos encontremos en el agua o en la playa, de alguna manera va a estar ahí”, agregaron sobre Cappi.
“Su recuerdo seguirá presente en cada sesión, en cada encuentro y en cada historia que contemos. Desde todo el Club acompañamos con cariño a su familia, amigos y a toda esta enorme comunidad en este difícil momento. Gracias por todo lo que nos dejaste. Hasta siempre chinito”, cerraron.

El domingo, antes del funeral, las redes sociales del club se llenaron de mensajes de despedida. Entre ellos, Marcelo Cappi, hermano de Fernando, agradeció las palabras de la institución y lo definió con una frase que resumió el sentir de todos: “Gracias por estas hermosas palabras que hacen honor al hombre y amigo incondicional que Dios me regaló como hermano”.
Cappi había fundado su propia escuela de kitesurf y dedicaba gran parte de su tiempo a enseñar las técnicas y protocolos necesarios para minimizar riesgos en el agua. Además de instructor de kitesurf, trabajaba como instructor de tiro.
Cómo fue el episodio
Quien presenció los últimos instantes fue su novia, Karina Moya, ex campeona argentina y sudamericana de lanzamiento de martillo, que se encontraba en la orilla con el celular. Las imágenes que ella grabó captaron los segundos previos a la desaparición. “¿Dónde estás, gordito? No te veo”, se escucha decir a la joven mientras intenta localizarlo en el agua.
Tras perder contacto visual con él, se activó un operativo de búsqueda encabezado por la Prefectura Naval Argentina. Durante toda la noche se realizaron rastrillajes en la laguna y zonas aledañas.
Finalmente, el viernes al mediodía, los rescatistas encontraron el cuerpo en el canal de derivación, frente al Club Náutico El Quillá, a unos 15 kilómetros del lugar donde había sido visto por última vez.
La investigación quedó a cargo de la fiscal María Laura Urquiza, quien ordenó la realización de una autopsia para determinar las causas exactas de la muerte. Aunque los resultados oficiales aún no fueron dados a conocer, especialistas manejan algunas hipótesis. Una apunta a que Cappi pudo haber quedado atrapado con las líneas de la vela tras una caída.
Otra señala que las corrientes, los camalotes o ramas arrastradas por el agua pudieron haber dificultado que lograra liberarse a tiempo. Durante el mediodía del jueves se habían registrado ráfagas de hasta 70 kilómetros por hora y olas de más de un metro de altura. Hacia la tarde, el viento se había estabilizado entre los 40 y 45 kilómetros por hora, condiciones que los especialistas consideran habituales para deportistas con el nivel de experiencia de Cappi.



