“Me estoy muriendo, que manden helicóptero”: investigan al capitán de un barco y a un médico por la muerte de un marinero

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Matías Oscar Vilchez tenía 37 años y dos hijas de 12 y 13 años

Matías Vilchez tenía 37 años y era marinero desde hacía casi dos décadas. El 18 de abril pasado se embarcó como tripulante del buque pesquero Don Nicola, que zarpó desde el puerto de Mar del Plata. Seis días después, en altamar, comenzó a sentirse mal. Primero fueron fuertes dolores en el pecho. Después, vómitos con sangre, diarrea con restos hemáticos, dolor intenso y síntomas neurológicos.

Murió a las 6 de la mañana del 25 de abril en su camarote, después de una madrugada en la que, según denuncia su familia, pidió ayuda sin recibir una respuesta adecuada. Ahora, la Justicia Federal investiga si hubo abandono de persona seguido de muerte y puso bajo la lupa el accionar del capitán del barco, Diego Bosich, y de un médico de Prefectura Naval Argentina que intervino a través de una consulta radial.

La causa está a cargo del fiscal federal Carlos Martínez, quien ordenó una serie de peritajes y el análisis del informe de autopsia. Ese estudio concluyó que el deceso del marinero se produjo por un paro cardíaco provocado por un aneurisma en la arteria pulmonar, según confiaron fuentes del caso a Infobae.

De acuerdo con la reconstrucción del caso que hizo el diario La Capital, el Don Nicola se encontraba a unas 27 millas náuticas de la costa marplatense cuando Vilchez comenzó a sufrir fuertes dolores en el pecho y solicitó asistencia al capitán y a la tripulación. Tras una consulta radial con el médico Alejandro Sergio Nardelli, de Prefectura Naval, se indicó un tratamiento inicial y el inmediato regreso a puerto ante la sospecha de un cuadro sincopal.

El buque pesquero Don Nicola zarpó desde el puerto de Mar del Plata el 18 de abril pasado

Sin embargo, el estado del marinero se agravó progresivamente durante las horas siguientes. Presentó vómitos con sangre, diarrea con restos hemáticos, intenso dolor y síntomas neurológicos. Ese cuadro, de acuerdo con la reconstrucción aportada por el abogado de la viuda, luego fue considerado por el médico como una hemorragia digestiva grave.

Durante ese tiempo, Vilchez mantuvo contacto con su esposa Romina Mangione (46), mediante mensajes y audios. En esas comunicaciones, según reconstruyó la viuda, le transmitió que se sentía cada vez peor y llegó a pedir que lo evacuaran del barco.

“Me dijo: ‘Me agarró un preinfarto, avisale a mi mamá, vayan a Prefectura’. Después me mandó dos mensajes: ‘Me estoy muriendo, manden un helicóptero’”, contó Mangione a Infobae.

La mujer salió entonces hacia Prefectura junto a su suegra. “Yo estaba nerviosa, no me daban respuestas. A las cuatro de la tarde me dijeron que era un síncope”, recordó. Después de esa información, intentó tranquilizar a su marido. “Le escribí: ‘Amor, quedate tranquilo, tené paz, mañana te espero en el muelle’. A las nueve de la noche me puso ‘ok’. Después, a la madrugada, vi los últimos mensajes: me decía que se le había dormido la pierna derecha”, relató la viuda.

Romina y Matías se conocieron hace siete años por Facebook y se casaron a fines de 2025

Pese a la gravedad del cuadro y a las indicaciones médicas de regresar a puerto, la familia sostiene que no se adoptaron medidas eficaces para asistirlo ni evacuarlo. También afirma que el marinero pasó gran parte de la noche solo, sin atención ni acompañamiento, y que habría recibido malos tratos y burlas por parte de integrantes de la tripulación.

Durante la madrugada del 25 de abril, Vilchez continuó empeorando y volvió a pedir ayuda. Finalmente, falleció a las 6 en su camarote.

Para Leandro Laserna, abogado de la viuda, la muerte se produjo luego de “aproximadamente 17 horas de agonía y abandono”. El letrado sostiene que, si se hubiera cumplido la orden médica de regresar inmediatamente a puerto, habría existido una posibilidad concreta de asistencia y supervivencia. Según su cálculo, el retorno del barco habría demorado entre tres y cinco horas.

La brecha entre el diagnóstico preliminar realizado en altamar y la conclusión médico-legal posterior aparece ahora como uno de los puntos centrales de la investigación. Mientras durante la emergencia se habló primero de un cuadro sincopal y luego de una hemorragia digestiva, la autopsia determinó que Vilchez murió por un paro cardíaco derivado de un aneurisma en la arteria pulmonar.

La familia también cuestiona que no se haya dispuesto una aeroevacuación. Mangione insiste en que su marido era una persona sana. “Tenía el corazón de un deportista. Caminábamos a todos lados. Hacía lucha, boxeo, siempre practicaba para ponerse en forma. Le paró el corazón porque lo explotaron físicamente”, afirmó.

Según la mujer, Vilchez ya venía manifestando dolores antes del desenlace. “Desde el jueves me decía que le dolía un hombro, que había pedido un relevo y no se lo dieron. Siguió trabajando. Después me dijo que le dolían los pulmones, que estaba cansado, agotado”, relató.

El buque llegó esa mañana al muelle Deyacobbi de Mar del Plata. Según publicó DIB, allí se vivieron momentos de tensión: familiares del marinero se enteraron en el lugar de que había fallecido y el capitán se atrincheró en el puente ante la reacción de los allegados. En el operativo intervinieron Prefectura, dirigentes del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y representantes de la agencia marítima Merlini, operadora del buque.

Matías Vilchez llevaba casi veinte años como marinero. Había realizado dos viajes como relevo en el Don Nicola, una embarcación en la que viajaban catorce tripulantes. En la jerga de a bordo trabajaba como “abarrote”: acomodaba cajones en la bodega, aunque también podía cumplir otras tareas, incluso como cocinero.

Su vida estaba ligada al mar. Su padre de crianza, que lo había criado desde los dos años, es capitán retirado. Sus hermanos también están vinculados a la actividad. A Matías le decían “Oaki” o simplemente Vilchez.

“Me rompieron la vida. Era mi otra mitad

“Nos conocimos por Facebook hace siete años y desde ese momento vivimos juntos. Teníamos un amor precioso. Cuando él estaba en casa hacíamos todo juntos. Yo soy cocinera y le encantaba que le hiciera empanadas caseras y canelones”, contó Romina.

La pareja llevaba siete años de relación y se había casado en de diciembre 2025. Vilchez tenía dos hijas, de 12 y 13 años, de un matrimonio anterior. Según su esposa, en junio iba a empezar a estudiar para ser capitán.

“Me rompieron la vida. Era mi otra mitad. Teníamos planes, queríamos poner una rotisería. Yo lo único que pido es que esto se investigue y que haya médicos en los barcos”, dijo Mangione.

Por ahora, el expediente avanza sobre el presunto delito de abandono de persona seguido de muerte. Los investigadores deberán reconstruir la secuencia completa: los horarios de los síntomas, las comunicaciones radiales, las indicaciones médicas, la decisión de no evacuarlo, la velocidad de regreso del buque y las condiciones reales de asistencia a bordo.

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