Médicos que se “maradonizaban” y la mateada mientras moría Diego: qué declaró el testigo más importante del juicio por el Diez

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Maximiliano Pomargo, el secretario privado de Maradona

Su nombre probablemente haya sonado la misma cantidad de veces que el de Diego Maradona en el juicio oral que busca esclarecer la muerte del ídolo del fútbol argentino. Era el testigo más esperado en el debate y el más importante para la causa: Maximiliano Pomargo, secretario privado del Diez, es el único que sabe -o debería saber- con lujo de detalles qué pasó en los últimos meses de la vida del ex DT. Sin embargo, cuando declararó este jueves, tuvo algunas fallas en su memoria.

El rol de Pomargo era básicamente gestionar todo lo que ocurría en la vida de Maradona. “Mi función era específicamente sobre las necesidades de Diego. Iba desde hablar con el presidente de la FIFA para el mundial hasta ir a comprarle unas zapatillas. No tenía una relación de amistad, pero sí de bastante confianza”, se presentó ante los jueces, que deseaban ponerle cara al personaje que aparece en los relatos y chats de cada audiencia.

El testigo trabajaba como secretario desde 2016, pero la parte relevante de su relato empezaba en 2020, cuando Maradona empezó a desmejorar hasta morir el 25 de noviembre de ese año. El interrogatorio del fiscal Patricio Ferrari se situó en ese período, puntualmente a partir de octubre. No preguntó solo: los magistrados Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón también colaron varias preguntas al notar reiteradas inconsistencias en la declaración. Lo advirtieron muchas veces.

“En octubre de 2020 para mí Diego estaba en caída libre. Estaba tomando mucho y no había manera. En ese mes se barajó la idea de internarlo por la fuerza. Veníamos en un contexto de muchas situaciones en las que él capaz tomaba, después dejaba de tomar, después volvía a tomar”, declaró Pomargo.

Leopoldo Luque (centro) junto a sus dos abogados (Reuters/Cristina Sille)

El testigo identificó a Leopoldo Luque como el médico de cabecera del Diez, aunque intentó defenderlo al asegurar que, para el momento de la muerte, él ya había abandonado su función. En realidad, eso “creyó”: durante toda la testimonial, el secretario de Diego usó frases como “eso creía”, “así lo interpreté”, “no me acuerdo” o “puede ser, pero no sé”.

“Luque el 10 de noviembre de 2020 dijo que no podía seguir siendo médico de Diego. Hay un episodio en el que Diego le pegó cuando le fue a sacar los puntos. Le pegó porque lo vio comiéndole las galletitas. Estaba muy enojado. Al día siguiente yo lo convencí a Diego de que lo recibiera a Luque para que le sacara los puntos y le prometí que después no lo veía más. Y así fue. Por eso yo creo que ya no era el médico”, dijo Pomargo.

Sin embargo, ante la pregunta del fiscal Ferrari sobre si el imputado alguna vez renunció formalmente a su rol, contestó: “No, nunca”.

Las pocas situaciones que recordó el testigo favorecieron al neurocirujano imputado. Pero la psiquiatra Agustina Cosachov no corrió la misma suerte: cada dato que se acordaba Pomargo la complicaba a ella

“Me parece que la más a cargo de la internación domiciliaria era Agustina porque era una rehabilitación por alcohol. A nosotros siempre se nos habló de eso”, dijo contundente.

El testimonio de Pomargo complicó a Agustina Cosachov

Médicos “maradonizados” y celos entre ellos

Pomargo contó que Leopoldo Luque tenía celos profesionales particularmente con Carlos Díaz, el psicólogo acusado. “Lo que pasa es que a veces también se generaba eso alrededor de la figura de Diego. Esos celos”, dijo.

Luego le pidieron que contextualizara un audio de Luque donde se escucha al neurocirujano decir: “Agustina tiene una necesidad de protagonismo. No es fantasma, pero pega en el palo. Le está dando demasiada información a la familia, pero demasiada. Hay que regularla”.

Pomargo contó: “Había mucha data y no había una certeza. Yo, la verdad, decía que primero hablen entre ellos y después le comunicaran a la familia lo que hubiera que decir. Decir que tenía demencia y después no tenía, era una locura. En un momento eran todas suposiciones. Acá es donde podemos unir el tema de los celos, que era ver quién llegaba”.

Yo le decía a todos que no se maradonizaran porque su realidad era distinta. Ellos se maradonizaban, buscaban el protagonismo. Pero atrás había una familia. Yo he visto por ejemplo a Agustina y a Carlos Díaz en la puerta del sanatorio dando una conferencia de prensa. Estamos todos locos. Yo le he dicho a Luque en alguna oportunidad que bajaran porque me parecía demasiado”, siguió el testigo.

Carlos Díaz y Diego Maradona

La salud de Maradona y la internación domiciliaria

Una pregunta clave a la que se enfrentan todos los testigos en el juicio por la muerte del Diez es si Diego tenía algún problema cardíaco. La mayoría responde que sí porque es de público conocimiento. Él, sin embargo, eligió no creer. “Supe por la prensa que Diego tuvo un episodio cardíaco en el 2000, pero a la prensa lamentablemente no le puedo creer nada”, respondió ambiguo.

Al ser consultado sobre la internación domiciliaria del Diez, Pomargo contó: “Diego no quería internarse en un psiquiátrico. Tenía temor por lo que ya le había pasado. A todos nos los dijo. Por eso empezó el tema de la internación domiciliaria. Siempre fue sobre su adicción al alcohol. En un psiquiátrico Diego se volvía loco”.

Y agregó: “Yo con las hijas tenía buena relación, hablaba. Yo les transmitía eso, que era mejor la casa que él iba a estar más contenido. Se elige Tigre porque estaban las hijas más cerca. Yo puse en palabras lo que quería Diego. A mí nadie me dijo que Diego tenía una afección cardíaca o neurológica. Yo nunca hubiera hecho nada en contra de su voluntad. Fui la única persona que siempre que lo vio mal le avisé a los médicos”.

Chat entre Gianinna Maradona y Maximiliano Pomargo por la elección de la casa para la internación domiciliaria

Sobre esto último, Pomargo admitió que una semana antes del fallecimiento del Diez empezó a verlo deprimido e hinchado. No sabe bien cuándo fue: primero dijo el 16 de noviembre de 2020, pero después cambió su versión y dijo que fue al día siguiente. En este caso, cada hora es fundamental.

“El 16 le avisé a Agustina que estaba hinchado. También a Luque y a un enfermero. Diego estaba enojado la última semana. Cuando yo avisé lo de la hinchazón me dijeron que era porque estaba acostado”, fue su primera declaración. Después corrigió la fecha.

En detalle, dijo que Maradona tenía muy hinchada la cara y que estaba preocupado. También contó que le había visto las piernas hinchadas. “El 19 volví a la casa. El 20 no recuerdo si fui. Salvo los domingos, iba siempre. El 19 sí porque tuve la charla con Diego donde quedamos en que se levantaba y salía de la cama. No me acuerdo si después del 18 estuve preocupado por él. Después de ese día no hubo nada nuevo para preocuparme. Sí cuando volvió a tirarse en la cama, ahí si”.

La habitación donde murió Diego Maradona

La mateada mientras Maradona se moría

A pedido del fiscal, el secretario de Maradona reconstruyó el 24 y el 25 de noviembre de 2020. Sobre el día previo a la muerte, contó: “Ese día llegué a la casa tipo 10, Diego seguía acostado. En un momento, antes de irme, ingresé a la habitación con Tafarell (masajista) y Jony (sobrino). Me dijo que me fuera, que estaba bien. Nos dijo que nos fuéramos de la pieza y yo me fui. Habrá sido 3:30/4 de la tarde. Fue la única vez que lo vi ese día. La verdad que no le presté atención a su estado. No lo vi hinchado en la cara como lo había visto la otra vuelta. Estaba en la cama acostado, no recuerdo si tapado o no”.

Luego pasó al día del fallecimiento: “Llegué 10:30 como siempre. Afuera estaba el seguridad Coria tomando mate con la cocinera y la enfermera. Nos pusimos a tomar mate, sabíamos que venían Agustina y Díaz, así que en ese momento íbamos a aprovechar para que le dieran la medicación y tener una excusa para entrar al cuarto”.

Al ser consultado por el fiscal Ferrari sobre si supo cómo había pasado la noche el Diez, contestó: “No pregunté cómo fue la noche. No es que no me interesaba si durmió o se levantó. Pero no me acuerdo si pregunté”.

Pomargo admitió que una semana antes del fallecimiento del Diez empezó a verlo deprimido e hinchado

“¿Y qué hablaron en esa mateada?”, le preguntó el juez Alberto Ortolani casi en un tono infantil. “No recuerdo que hablamos”, contestó Pomargo. El magistrado repreguntó: “¿No recuerda, pero sabe que no hablaron de Maradona?”. “No sé, le estaría mintiendo. Estábamos ahí hasta que llegaron los médicos que fue entre las 11:30, 12. Sabíamos que venía Gianinna con un médico”, siguió Pomargo.

El juez Rolón lo interrumpió: “¿No preguntó si estaba despierto, si comió? Era el secretario y el 18 lo había visto mal y se preocupó. ¿No se le ocurrió preguntar?”.

“No me acuerdo”, insistió el testigo.

De vuelta a su relato del 25 de noviembre, Pomargo recordó: “Agustina entró a la habitación, volvió y dijo que Diego se estaba haciendo el dormido y no los quería atender. Nos preguntó si lo podíamos despertar nosotros. Ahí entro con Jony y dijo: “Algo le pasa a mi tío”. Ahí llamé a la enfermera, le empezó a hacer masajes cardíacos. Después entró el custodio y le empezó a hacer respiración boca a boca”.

Y siguió: “En ese momento dije que pidieran una ambulancia. Lo llamé a Luque porque fue el primero que se me ocurrió. En eso se empiezan a intercambiar quiénes se hacían respiración boca a boca. Ahí dijimos que llamen a un médico del barrio. Llegó la primera ambulancia”.

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