
Registro de cadáveres. Así se titula el gran libro centenario de tapa dura que reposa sobre uno de los escritorios de la Morgue Judicial de la Ciudad de Buenos Aires. Es una pieza histórica: con lapicera color azul oscuro y en letra cursiva, tiene anotados los nombres de las víctimas que ingresaron desde enero de 1908 a la sala de autopsias del emblemático edificio de la calle Viamonte. El mismo que, a lo largo de los años, se convirtió en testigo de los casos más resonantes del país, como la tragedia de Cromañón, que dejó más de 170 cuerpos en 24 horas.
Esa sala enorme y fría, de olor particular, con tres mesas de operaciones y una pequeña ventana que la conecta con el laboratorio anexo de tanatología, continúa siendo hasta hoy el escenario de entre 15 y 20 autopsias que se realizan diariamente para determinar la causa y el mecanismo de fallecimientos investigados por la Justicia.
La morgue funciona bajo la órbita del Cuerpo Médico Forense, encargado de analizar microscópicamente las pruebas recabadas en cada escena del crimen. Es la máxima jerarquía pericial del Poder Judicial de la Nación, que presta servicios a la Justicia Federal y Nacional —cuando se lo requieren, también a la Provincial— con el fin de esclarecer investigaciones con datos científicos.

Así trabajan desde hace 130 años, aniversario que el organismo cumple este viernes 3 de julio. Desde su creación en 1896, su rol fue clave en miles de casos. Solo por mencionar algunos, además de Cromañón, intervinieron en el atentado a la AMIA, las tragedias de Once y LAPA, y los casos del fiscal Alberto Nisman, Santiago Maldonado, Ángeles Rawson, Candela Rodríguez y decenas de causas por lesa humanidad.

También en el de Silvina Luna, que volverá a resonar entre las paredes del edificio de la calle Viamonte el próximo 4 de agosto, cuando se lleve a cabo la Junta Médica, que fue convocada para que decenas de peritos oficiales junto a otros de parte debatan y concluyan las circunstancias del fallecimiento de la modelo.
Es que, además de las casi 4.500 autopsias que hacen por año, el organismo también realiza entre 30 y 50 mil pericias anuales de todo tipo, como las toxicológicas, psiquiátricas, antropológicas, análisis de ADN y cámara Gesell.

Por eso el Cuerpo Médico Forense trabaja en dos edificios: en uno recibe personas vivas y en el otro, muertos. Este último es la morgue, que funciona todos los días, las veinticuatro horas, con turnos de autopsias hasta sábados, domingos y feriados.
El otro está ubicado sobre la calle Lavalle al 4000, tiene 12 pisos y es al que llegan desde niños con denuncias de violencia sexual hasta detenidos o jubilados que hacen amparos.
Leonardo Ghioldi, perito médico y decano del Cuerpo Médico Forense desde 2025, explicó a Infobae: “En Lavalle están los profesionales de todas las especialidades. El piso 7, por ejemplo, es todo infanto-juvenil y está el espacio llamado cámara Gesell, donde los niños declaran frente a un psicólogo judicial. En el piso 10 tenemos un plantel de 33 psiquiatras, todos peritos concursados, que es requisito. En el piso 11 tenemos psicología, porque los peritajes psicológicos no son solamente una entrevista, hay que validarlos. De hecho, acabamos de inaugurar un laboratorio de neuropsicología, que es una batería de tests para validar un resultado. Va a ser funcional en juicios”.

En este contexto, contó el cambio que hubo en la pandemia para tomar declaraciones a los niños involucrados en causas judiciales: “La sala de cámara Gesell histórica, y que nosotros la teníamos, era como si fueran dos consultorios, espejo de por medio. Los funcionarios se ponían de un lado y del otro estaba el psicólogo con el menor. Ahora es un consultorio normal, lo más amable posible, donde se filma y se graba”.
“El fiscal, juez y abogado de la defensa están escuchándolo online y hacen las preguntas por la computadora. El psicólogo mira la pantalla y hace las preguntas en la manera que el diálogo lo permite, porque, por un lado, estás hablando con un menor de un evento traumático cuyo trauma él está transitando. Y, por otro lado, tenés que obtener una declaración para que el fiscal pueda investigar. Pero esto lo tenés que hacer sin producir ni agravar ese trauma”, explicó.

Las distintas autopsias y el proceso de un análisis toxicológico
En una recorrida por las instalaciones, Leonardo Ghioldi y Santiago Maffia, director de la Morgue Judicial, explican a Infobae que la duración de las autopsias varía según el caso. Las que se resuelven más rápido son las que están enmarcadas en catástrofes. Las más largas son las que llegan por presuntos hechos de violencia estatal.
“Si la autopsia es por una investigación de violencia estatal, puede durar tres o cuatro horas. Si la muerte fue en un evento de catástrofe, es decir, una tragedia, la causa de muerte ya está dada por el mismo evento. Suelen durar menos porque vas a certificar en el cuerpo una causa que vos ya conocés; que no tenés que investigar el motivo de muerte”, detallaron.
“Por eso en todas las catástrofes anteriores no fue un problema el tiempo que le llevó a la morgue hacer las autopsias”, agregaron en referencia a Cromañón, Amia, Once o LAPA.

Ocurra la tragedia que sea, la morgue nunca le da prioridad a algún caso por sobre otro: “Ni la morgue ni el cuerpo médico pueden suspender nada. Todas las causas tienen plazo, todas son muy urgentes. Entonces, cuando ocurren estas catástrofes con muchas víctimas, hay dos contraturnos o turnos nocturnos”, explicaron.
En la autopsia se determina la causa de muerte y se elabora un informe preliminar. Pero el estudio se completa con los análisis complementarios que se hacen en los otros laboratorios del lugar.

Los estudios histopatológicos y toxicológicos, por ejemplo, tienen su propio departamento, ubicado a pocos metros de la sala de autopsia, y cuentan con salas específicas para cada paso que requieren en su trabajo. Estos resultados suelen durar 15 días en promedio.

Por ejemplo, para detectar drogas de abuso, alcohol u otras sustancias en los cuerpos de las víctimas, la morgue cuenta con un laboratorio de tres pisos donde se analizan todas las muestras (sangre, orina y humor vítreo, del ojo) extraídas al cadáver.
Cada una pasa por un largo proceso de “limpieza” hasta que finalmente son ingresadas en aparatos de último nivel que examinan cada una. Ese resultado luego es analizado por los peritos que trabajan en el área, que realizan su informe.

Las conclusiones de todos los exámenes complementarios constituyen después el documento final de la autopsia, que es la prueba clave en la mayoría de las causas criminales del país.
Fotos/Maximiliano Luna.



