“Tenía prohibido controlarlo a la madrugada”: la declaración del enfermero imputado por la muerte de Maradona

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La cama donde murió Maradona

El único acusado por la muerte de Diego Armando Maradona que todavía no había prestado declaración en el juicio, pidió ampliar su indagatoria este jueves en los tribunales de San Isidro. Se trata de Ricardo Almirón, el enfermero que estuvo de turno en la internación domiciliaria de Tigre la madrugada del 25 de noviembre de 2020. Horas después, el Diez falleció.

El imputado, que se enfrenta al delito de homicidio simple con dolo eventual, comenzó su relato contando que, cuando lo convocaron para atender a Diego, le informaron que era un paciente con abstinencia de alcohol y que solo había que estar en la casa para darle medicación. Él, además, contó que le tomaba los signos vitales y hacía un informe diario de su evolución.

Luego hizo un repaso día a día de las dos semanas que cuidó a Maradona. Lo dividió en dos: contó que la primera hizo el turno de la tarde, pero que a partir de la siguiente tomó el turno de la noche por una orden de su jefe, el otro imputado Mariano Perroni. Según relató, durante esos días recibió la orden de no tener contacto directo con el cuerpo médico tratante del Diez (Luque, Cosachov y Díaz), le pidieron que se comunique a través de la otra acusada, Nancy Forlini, de la prepaga, y le indicaron que solo eleve sus informes de enfermería a través de un grupo de WhatsApp.

A dos días de llegar a la internación domiciliaria de Tigre, el enfermero imputado declaró que detectó una señal de alerta en Diego: “El viernes 13 le detecté el pie derecho hinchado. Él me pidió un diurético para desinflamar y yo le pregunté a su sobrino, pero él habló con sus médicos tratantes, con Cosachov, y le dijeron que no estaba indicado. También lo conté en el chat Tigre. Me dijeron que le eleve el pie derecho con almohadones y nada más”. El resto de los días, aseguró, estaba estable y de buen humor. Solo notó una leve taquicardia que luego cesó.

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A partir del lunes 16 de noviembre de 2020, Almirón empezó a hacer el turno de la noche, de 19 a 7. “Yo ingresaba, me daban el cambio de guardia, lo iba a saludar y a darle agua, le controlaba los signos vitales, le daba la medicación. A partir de ahí el paciente ya estaba más metido para adentro, no quería estar con gente. Me preocupaba que estuviera sin apetito”, recordó.

Y agregó: “El 17 siguió sin apetito, a la noche vio el partido de Argentina-Perú y a la noche comió solo yogur. Le controlé los signos vitales y durante toda esa semana tuvo taquicardia leve. Ese día la enfermera Madrid me dijo que Luque le había dicho que le demos espacio al paciente, que no lo molestemos. El 18, al día siguiente, también estaba sin hambre”.

Cronológicamente, siguió: “El 19 seguía sin apetito. Para la noche recién empezó a comer pollo con sopa de verduras, galletitas de agua, banana. Tuvo una buena tolerancia y fue una buena noticia. En todas las guardias le tomé los signos vitales, lo ponía en las hojas de enfermería y en el grupo de Tigre”.

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El imputado Almirón recordó que el 20 de noviembre fue el mejor día de Diego en la casa de Tigre. “Estaba re diferente a los días previos. Estaba estable, lúcido, ubicado en tiempo y espacio, bien de ánimo. Ahí estuvo tomando tereré, contando anécdotas. Pidió salir a dar una vuelta en auto, fue por sus propios medios a una camioneta y le informamos a Luque”.

Sobre ese paseo, contó: “Dimos una vuelta en el country, después él pidió salir. Después de unas cuadras, él pidió ir a ver a Rocío. Jonathan dijo que no estaba bueno porque era para problemas, así que le informa a Domínguez para que vuelva al country y volvimos. Habrá sido media hora o 40 minutos. Cuando volvimos, lo ayudé a bajar, le tomé los signos vitales; estaba bien. Afuera había un fogonero; estaba bien. Seguía con la leve taquicardia”.

Almirón contó que hubo tres días que él no fue a la internación domiciliaria porque hubo un fin de semana largo y no le tocó trabajar. Según su declaración, la última vez que lo vio, Maradona estaba “óptimo”. Luego volvió el 24 de noviembre a las 19 horas para hacer la guardia de la noche. En las horas siguientes, Diego moriría.

Sobre su rol esa noche, relató: “Me pasaron la guardia, me dijeron que seguía sin apetito. Fui a la habitación, le di agua, volví a revisar el stock de medicación y empecé a limpiar mis elementos de control. Volví a entrar al cuarto a las 21:30 con el sobrino, personal de seguridad y cocinera. Le doy la medicación y líquido. Después le tomé los signos en ambos brazos con un tensiómetro y un estetoscopio, le hice el control con oxímetro, tenía 98%, y le tomé la frecuencia cardíaca, que tenía una leve taquicardia. Todo esto lo informé en las hojas de enfermería y en el chat Tigre. También le tomé la temperatura”.

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Cuando lo toqué me di cuenta de que la remera estaba húmeda y le pregunté si lo podía cambiar, pero me dijo que no. Debo haber estado entre 20 y 30 minutos en la habitación haciendo las tareas. Después me quedé en la cocina. Lejos de su vista completé las hojas de enfermería, informé en el grupo y me quedé esperando por si el paciente necesitaba algo o que lo acompañe a hacer sus necesidades”, siguió.

La última vez que vio a Maradona fuera de su habitación fue esa madrugada, de acuerdo a su declaración: “A las 2:30 de la mañana deambula, va al baño y lo acompaño, observo una diuresis positiva, lo llevo a higienizarse, lo llevo a la habitación otra vez y se acuesta”.

Almirón asegura que lo controló sigilosamente toda la noche, a pesar de que al principio de su estadía en Tigre le habían suspendido los controles vitales a la madrugada para no molestar a Diego mientras descansaba. “Continué haciendo como todas las noches, abriendo la puerta despacio para ver cómo estaba él. Abría la puerta corrediza, veía que inhalaba y exhalaba bien. Era la manera que tenía de controlarlo”, explicó.

Me fui 6:30 del 25 de noviembre de la casa. Antes me fijé sigilosamente y descansaba en buena forma. Lo hacía en forma rítmica con buenos movimientos torácicos. Lo observé durante mínimo dos minutos para que no haya ninguna anomalía. Después le pasé la guardia a Gisela Madrid”, concluyó.

A Maradona lo encontraron muerto al mediodía de ese día.

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