El inspector de la Policía de la Ciudad que intervino durante la madrugada del martes en el episodio entre Candela Arizaga y Facundo Moyano se convirtió en un testigo clave para la causa que investiga al sindicalista por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género.
En su declaración, el agente de la fuerza porteña contó que patrullaba la zona del barrio de Belgrano cuando fue desplazado hacia el edificio de avenida Del Libertador al 5400 por un llamado a emergencias que pedía ayuda para una persona que “estaría sufriendo un ataque al corazón”.
Al arribar al lugar, el policía se entrevistó con un empleado de seguridad privada, quien le contó que momentos antes “una chica había salido del departamento corriendo a los gritos, en evidente estado de excitación”.
El inspector declaró que logró ver a la joven -identificada luego como Candela Arizaga- mientras escapaba. Describió además que se encontraba “completamente desnuda, con la salvedad de vestir únicamente una prenda íntima tipo malla de red color rojo que le cubría el cuerpo”.
En ese momento también observó salir detrás de ella a un hombre que luego fue identificado como Facundo Moyano. Según el testimonio del policía, el dirigente “hizo caso omiso a los requerimientos de entrevista del personal policial, retirándose raudamente del lugar en persecución de la femenina”.
“La mantenía encerrada”
El policía siguió a ambos por largas cuadras y la persecución quedó registrada en uno de los videos del hecho que se conocieron en las últimas horas, donde se ve al agente correr detrás de Candela en medio de una avenida.
Tras lograr interceptarla, el policía recordó las primeras manifestaciones que le hizo la joven. Según señaló, Arizaga dijo ser la novia de Facundo Moyano, aseguró que él “la mantenía encerrada” en el departamento y afirmó que la había golpeado.
El agente también agregó que la mujer se encontraba en un marcado estado de nerviosismo y que, tras ser asistida por el personal policial, convocó al SAME para su atención médica.

Candela Araziaga fue trasladada en ambulancia al Hospital Pirovano, donde, según informaron los médicos, presentaba un cuadro de hipotensión arterial y taquicardia. También evidenciaba un “notorio y evidente estado de intoxicación por presuntos estupefacientes”.
El policía declaró además que informó las novedades a la Fiscalía interviniente y que posteriormente se ordenó relevar las cámaras de seguridad del edificio y de la vía pública. Según explicó, las imágenes permitieron reconstruir la secuencia de los hechos: primero la salida de ambos del edificio y, minutos más tarde, la interceptación policial en la esquina de Vértiz y Sucre.
Su testimonial se convirtió en una prueba clave para el expediente que está en manos del auxiliar fiscal Julián Pistone, de la Unidad de Flagrancia Norte, quien el martes ordenó la detención de Facundo Moyano por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género.
No obstante, en su primera declaración desde el Hospital, la presunta víctima no repitió lo que le habría afirmado al policía: Arizaga ratificó que el acusado “no le hizo nada”, “no le pegó”, y que el episodio fue “producto del consumo de drogas”, según explicó a la División Protección Familiar de la fuerza porteña.
Moyano también dio su versión en la Justicia: “Quiero decir que mi vínculo con Candela, mi novia, siempre fue amoroso, afectivo nunca hubo ningún tipo de tensión y menos de agresión física o verbal. Y tampoco el día de la imputación de los hechos hubo impedimento de que salga o entre del departamento”, dijo en su indagatoria.
Por la noche del martes, las autoridades dejaron en libertad al sindicalista. Sin embargo, le impusieron medidas restrictivas para que no se acerque a su pareja mientras continúa la investigación del caso.



