
Desde Córdoba- Después de dos días de rastrillajes intensos en el predio del barrio Ampliación Ferreyra y siete jornadas de búsqueda desesperada, este sábado hallaron muerta a Agostina Vega, la adolescente de 14 años que había desaparecido el pasado sábado 23 de mayo en la ciudad de Córdoba.
El operativo se desarrolló con relativa discreción hasta la noche del viernes, cuando comenzó a instalarse cierta tensión en la zona. Por la mañana, esa sensación ya se había asentado. Y con el correr de las horas, solo se incrementó: al predio de 200 hectáreas cada vez llegaban más agentes policiales e investigadores.
Pasadas las 15:30 del sábado empezó a observarse un movimiento inusual tanto dentro como fuera del descampado de 200 hectáreas donde trabajaban las autoridades.
La primera señal de alarma fue la presencia del fiscal Raúl Garzón en el lugar. Poco después llegó también el padre de Agostina Vega, quien durante la jornada habló por primera vez con la prensa. Mientras tanto, en su casa, ubicada a varios kilómetros del lugar de rastrillaje, la madre de la adolescente sufría una descompensación. Algo más estaba sucediendo.

Con el avance de la tarde, el despliegue de recursos se incrementó. A partir de las 16 comenzaron a sumarse más efectivos policiales, drones y vehículos oficiales. Sin embargo, lo que más llamó la atención de los cronistas presentes fue el ingreso de una camioneta perteneciente al área de Ciencias Forenses del Ministerio Público Fiscal.
A las 16.30 estaba prevista una conferencia de prensa encabezada por el ministro de Seguridad provincial Juan Pablo Quinteros y por el fiscal Garzón. Pero pocos minutos antes fue suspendida de manera repentina.

Voceros del ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros se acercaron entonces a los medios apostados en el lugar para informar que las declaraciones se realizarían más tarde en la Jefatura de Policía. Al mismo tiempo, solicitaron a los periodistas presentes mantener “extrema cautela” respecto de la información que comenzaba a circular.
En paralelo, se observó al padre de Agostina abandonar el predio a bordo de un vehículo particular.
Para ese momento, el hermetismo era absoluto. En el centro de la ciudad, puntualmente en la calle Juan Campillo al 800, el vallado que solo estaba en la puerta de la casa del único detenido por el hecho, Claudio Barrelier, se extendió a la cuadra entera. Un cuarto allanamiento comenzaba.
La confirmación llegó minutos después, aunque no por la vía oficial: en el descampado donde buscaban a Agostina Vega habían encontrado restos humanos. Los detalles, que prometían ser brutales, serían informados a las 18:30 en una conferencia de prensa del ministro de Seguridad y el fiscal.



