Deportes Racionales: más de un siglo de tenis y una identidad que se transmite de generación en generación

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Hay clubes en los que el tenis es una actividad entre tantas. Y hay otros en los que, simplemente, es una cuestión de identidad. Asociación Deportes Racionales, o ADR -como se lo conoce también-, pertenece a ese segundo grupo.

Fundado el 8 de octubre de 1922 por un grupo de profesores de educación física, el club de Palermo lleva más de un siglo ligado al deporte. Su historia se escribió alrededor de sus canchas de polvo de ladrillo y de las generaciones que fueron pasando por ellas, desde aquellos primeros socios hasta los chicos que hoy llegan a la escuela de tenis.

Son más de 100 años en los que cambiaron las épocas, las instalaciones y las formas de practicar deporte, pero se mantuvo una idea: que el club sea un lugar donde se pueda jugar al tenis, competir, formar amigos y pertenecer.

“Deportes Racionales es mi lugar en el mundo”, resume Graciela Lombardi, hija de Francisco Lombardi, uno de los socios fundadores de la institución. Desde chica jugó al tenis en ADR y formó parte de una de sus páginas doradas a nivel competitivo: en 1954 integró el equipo femenino que conquistó por primera vez el campeonato de Primera División del Interclubes de la Asociación Argentina de Tenis (AAT). “Cuando ganamos ese título fue muy representativo para nosotras porque cuatro integrantes éramos hijas de fundadores del club”, recuerda.

El equipo femenino de Deportes Racionales que se consagró en el Interclubes en 2024

Setenta años después, en 2024, las hermanas Katja y Carla Markus fueron protagonistas del equipo de ADR que se consagró campeón de Primera División. No fueron excepciones dentro de la historia del club: en la rama femenina, Deportes Racionales se coronó además en 1962 y 1966. En varones, conquistó la Primera División en 2003, cuando derrotó a Atlético Lomas en la final con un equipo que tuvo entre sus integrantes a Juan Mónaco y Edgardo Massa.

Pero los títulos son apenas una parte de la historia.

Un club que formó jugadores y amistades

Gabriel Markus, que en su etapa de jugador alcanzó el puesto 36° del ranking ATP y es el único argentino que venció a Pete Sampras, llegó a ADR cuando tenía apenas cinco años. “Desde ese momento pasé prácticamente toda mi vida acá”, cuenta Markus, que tomó sus primeras clases con César Dialoy, profesor del club hasta hoy.

Con el paso del tiempo, la relación se convirtió en una historia familiar. Primero Markus y luego sus hijas: además de Katja y Carla, Camila -la menor- se formó en el club.

Carla Markus, de 20 años y quien ya fue convocada al equipo argentino de la BJKC, se formó en Deportes Racionales

Franco Squillari también creció allí. El ex 11° del mundo y actual director de Transición al Alto Rendimiento de la AAT sostiene: “Mi familia siempre fue socia y yo viví mi niñez y mi adolescencia acá. Hoy vengo seguido al club y lo disfruto mucho”.

Por las canchas de ADR también pasaron algunos de los mejores jugadores argentinos y extranjeros. Markus recuerda haber llevado a entrenarse allí a David Nalbandian, Guillermo Coria, Juan Ignacio Chela, Agustín Calleri, el chileno Nicolás Massú y el francés Richard Gasquet, entre otros. “Que ellos se sintieran parte del club para mí era muy importante”, explica.

Competir sin perder el espíritu familiar

Hoy ADR tiene unos 700 socios y, según explica su presidente, Sergio Guerrien, unos 270 participan de los Interclubes a través de 69 equipos, desde las categorías de menores hasta caballeros y damas.

La dimensión competitiva sigue siendo uno de los rasgos distintivos de la institución. Pero no es el único. El desafío pasa por sostener el equilibrio entre un club que necesita ofrecer buenas canchas, iluminación e infraestructura y, al mismo tiempo, preservar el espíritu de pertenencia que lo convirtió en un lugar especial para varias generaciones.

Deportes Racionales, un club con historia en el tenis argentino

“Es un club competitivo, pero también tiene una esencia muy familiar. Muchos chicos llegaron a la escuela de tenis siendo pequeños y, décadas después, todavía mantienen sus amistades”, describe Ernesto Tojo, profesor de tenis. Jorge Juárez, coordinador y entrenador, agrega: “Deportes es mi casa. Tengo varios años acá dentro e intento transmitirles a los chicos esa experiencia”.

La transformación de las instalaciones acompañó el crecimiento del club. Las canchas fueron renovadas, mejoró la iluminación, se incorporó un gimnasio orientado al entrenamiento y ADR cuenta actualmente con un natatorio de mayores dimensiones. La sede de Palermo, ubicada en Olleros al 1500, mantiene además una fuerte actividad vinculada al tenis durante toda la semana.

La pregunta que asoma no es solamente cómo formar buenos tenistas, sino cómo conseguir que los chicos pasen más tiempo en el club.

“Cuando éramos chicos, nosotros estábamos el día entero acá. Hoy, un chico está un rato y quiere irse rápido. Que pase más tiempo en el club y en la cancha de tenis es un desafío fundamental”, plantea Squillari. “Que se acerquen para hacer deporte, hacer amigos y estar horas acá adentro es lo más valioso”, coincide Markus. Es una idea que atraviesa generaciones: un club no se construye solamente con canchas y campeonatos, sino también con las personas que hacen de esas canchas un lugar al que siempre quieren volver.

Eundado en 1922, ADR posee 12 canchas de polvo de ladrillo

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